Envejecer

16 de Octubre.- Supongo que, ahora que he estoy empezando a dejar de ser un escritor joven (la juventud, por convenio, se termina a los treinta) he empezado también a ser consciente del fenómeno que supone envejecer y de las reacciones que mucha gente a mi alrededor tiene a propósito de esta realidad inevitable de la vida. Miedo. Mucho miedo a mi alrededor al paso de los años y a su labor clarificadora, como si envejecer fuera un delito. Además es un miedo muy irracional en tanto que no se puede hacer nada por evitar el proceso de oxidación que hace que nos vayamos desgastando. Lo único que nos queda es vivir lo más posible, estrujar y exprimir todos el tiempo de que disponemos, no negarse a ninguna posibilidad y esperar el futuro con paciencia y confianza. Mientras me digo esto, también pienso que mi situación es privilegiada: soy más o menos feliz y todos los que quiero están, en el peor de los casos, a la vuelta de un golpe de teléfono. De todas maneras, vivimos en una cultura que, por razones comerciales, ha levantado un altar a la juventud y a lo que la juventud significa en términos de excedente de dinero para gastar. Hasta puntos absurdos: ahora, si con veinticinco años no has triunfado en la vida eres un papanatas. Y Cervantes escribió el Quijote a los sesenta. Hay cosas de las que uno no se entera si no ha cruzado ciertas fronteras invisibles de la vida, si no ha pasado por ciertas experiencias. Los años son el peaje que uno tiene que pagar. Pero sobre todo, si hay que estar orientado hacia una meta: que esa meta sea el poder acostarse tranquilo todas las noches, el haber dicho lo que uno tenía que decir, el haber mimado la parcela de la realidad que uno tiene alrededor. Sólo así se envejece bien. Creo yo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Exacto. Vivimos en un mundo tan competitivo que, dentro de poco, a los recién nacidos se les mezclará la leche del biberón con vitamina C ("C" de competitividad, por supuesto). Mientras que una se conforma con hacer lo que cree correcto y lo que la llena y no lo que los demás esperan de ella, el mundo parece empeñado en ser el primero en cruzar la meta de ninguna parte. Parece que lo importante es llegar arriba del todo lo más rápido posible aunque tengas que jugar 'guarro' para ello. En fin... que coincido contigo en todo.