Muerte de Dama

14 de Diciembre.- Leo con bastante lástima que ayer murió Loyola de Palacio. Me viene a la cabeza que ella y su hermana Ana, por múltiples razones, constituían una especie de metáfora ambulante de lo que fue el gobierno de Aznar. Efectivamente, el gobierno de Aznar empezó en Loyola, llevando una política de matrona casta y modesta. Una política de zapatito plano y falda por debajo de la rodilla. De traje de chaqueta de poca elegancia y mucho vestir. Loyola era esa mujer trabajadora que soporta estoicamente las malas notas de los niños, que hace equilibrios para llegar a fin de mes, que es, en definitiva, una madre nutricia que no critica a las vecinas y que se acuesta temprano para llevar la casa.
Sospecho que, por convicción, Loyola de Palacio encontró en la política el marido que no le dio la vida. Y se entregó a él como era la obligación programática de una esposa de las de antes. Con celo, con resignación, con una humildad no exenta de obstinación ni de delicadeza. Sin embargo, fue irse Loyola (debido a un quítame allá ese escándalo del lino del que ella, estoy seguro, nunca supo) y Aznar empezó con las amistades peligrosas. Y de ahí, pues se termina en el país de Zaplana que es la Terra Mítica de todas las conspiraciones. Como la vírgen prudente de la Biblia, Loyola de Palacio era la creadora, la que mantiene encendida la llama del hogar para cuando viene el esposo. Ana en cambio era (y es) la virgen loca, que nos llevó a los sangrientos delirios de grandeza, a las fotos en islas perdidas del Atlántico, a los ranchos grandes de señores que tienen hermanos que piensan que España es una República. Recuerdo a Ana de Palacio en una entrevista en la dos (esa cadena que quieren revitalizar tras el ERE, que no nos pase ná) hablando con la presentadora. Esa melena partida de menina sin suerte, ese gran collar de bolas diseñado expresamente para producir hernia cervical, esa carita de gallina asustada que se le pone a los políticos cuando tienen que decir cosas y no se les ocurre nada, o se aturullan, o les sale mal (como en la ONU, qué papelón) o cuando tienen que venderle a la ciudadanía un muerto con el que no están de acuerdo. Recuerdo cuando nos manifestábamos todos por la Gran Vía con un solo argumento: no a la guerra injusta que lleva ya más de cien mil muertos civiles a sus sangrietas espaldas. Todo por Ana. Nada por Loyola.
Ignacia de Loyola de Palacio (nombre de señora mayor) fue enviada a Europa a defendernos de los que nos querían robar el aceite. Y, a falta de la cara de boquerón de Emma Bonino (esa mujer que cogió a un niño ruandés en brazos y se echó a llorar) Loyola tenía tesón para defender las causas perdidas hasta que las ganaba. El mismo tesón que tienen las marujas de España cuando tienen que cambiarle el horario de la clase de piano al niño, porque el chavalito tiene judo o taekuondo a la misma hora, y no le da tiempo al angelito. Y tuvo éxito. Un éxito gris, también de faldita tableada y zapatito plano. Y ahora, la pobre, se ha muerto.
Ejemplar la agonía de Loyola de Palacio, que no ha tenido la mala suerte de Rocío Jurado, cuyas últimas tristezas fueron transmitidas en directo (claro que ella no tuvo que sufrir a David Bisbal en sus últimos estertores, como la más grande). Supongo que hay que tener muchos contactos para que no hagan Tomate con tus quimios.
Leo con lástima que Loyola se ha muerto de cáncer ayer por la tarde. Pobre mujer.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Se portó bien don José Bono Martínez (psoe) con doña Loyola de Palacio (q.e.p.d.)?

Paco Bernal dijo...

Pues no lo sé...No tengo mucha información al respecto. Entiendo que la pregunta se refiere al escándalo del lino en Castilla la Mancha cuando Bono era presidente. Casualmente, tuve contacto con el hijo de uno de los altos cargos del Ministerio de Agricultura procesados (muchísimo más tarde) por el asunto del lino. Este chico insistía (naturalmente) de manera un tanto cínica en que su padre era inocente. O mejor, en que su padre no había hecho otra cosa que no se hubiera hecho siempre, lo cual no es un argumento muy a su favor, las cosas como son. Insistía, asimismo, en que el escándalo del lino se utilizó de manera interesada para achacarle al PP un caso de corrupción...De todas maneras, es lo que se dice siempre cuando al padre de uno le han pillao con el carrito del helao. En cuanto a JBM guarda la ropa demasiado bien cuando está practicando natación y eso a mí, personalmente, no me acaba de gustar. No sé si he contestado bien a la pregunta...