
No puedo con mi vida (Resumen del 2006)
27 de Diciembre.- Acostumbrado a irme a dormir a las tantas debido a estas entrañables fiestas, y a levantarme a una hora proporcional (las doce y pico) hoy, levantarme a las nueve me ha supuesto un trauma. Gordo. No puedo con mi misma vida. Y es que yo quería aprovechar estas fechas para hacer, como se suele en esta época del año, un balance de lo que ha sido este 2006. Pero en estas condiciones, no sé cómo me va a salir. Intentémoslo.
Este 2006 ha sido el año en que más frío he pasado, durante más tiempo, de toda mi vida. Si yo tuviera anillos, como los árboles, y alguien me cortara el tronco, se podría ver perfectamente que el último frío invierno me ha dejado huella, oyes. Mi vida ya no volverá a ser la misma porque ya sé lo que es tener un metro de nieve en la terraza y que no puedas abrir la puerta y que, al respirar, los dientes se te calen.
También ha sido el año de Venecia. Que me pareció muy bonita y tal, pero la verdad es que me decepcionó un poco. Mal comparado, como si toda la ciudad hubiera estado hecha de fibra de vidrio sólo para uso y disfrute de los japoneses (que, por cierto, abarrotaban cada una de esas encantadoras callejuelas llenas de sabor local). De ese viaje a Italia, me quedo con una dorada a la plancha que me comí en Udine (esa ciudad supermercado) y que constituye uno de mis recuerdos gastronómicos más gratos si nos alejamos de la región CMM (Comidas de Mi Madre).
Por supuesto, ha sido también el año de Valencia (gracias, Fundación). Año en el que quedé finalista del prestigioso premio que me permitió ponerme ciego y disfrutar de la maravillosa hospitalidad de la Tierra de las Flores, de la Paz y del Amor. Y por supuesto, volver a ver a mi amigo X. Antes de irse a esas selvas amazónicas a rodar los documentales que tan bien le salen y tanto ilustran a la población.
También ha sido el año del Trabajo. Bueno, del trabajo y del Trabajo. O sea, de un trabajo en condiciones infrahumanas (sueldo y cometidos) y de un Trabajo como Dios manda (o sea, con sueldo y cometidos a la medida de mis capacidades, que tampoco es que sean extraordinarias, pero tienen un pasar).
Ha sido el año de la muerte de Rocío Jurado, de James Brown, y de Lauren Postigo. El año de la muerte de Loyola de Palacio. Y todavía quedan días, pero yo apostaría a que también puede ser el año de la muerte de cierto escritor español, articulista para más señas, que atiende por las siglas P.U. Yo no quiero ser gafe, pero me parece que el compañero este, como dice mi amigo M, ya está pidiendo pista o, para ser más gráfico, que le quedan ya cien metros para la meta. Y ha sido el año de Volver (deliciosa, creo que vendrá de España con el próximo paquete de ayuda humanitaria) y de algunos libros hermosos y fascinantes (Una palabra tuya, de Elvira Lindo, que no sé si me gustará tanto la segunda vez que lo vuelva a leer). Y el año de Match Point (la película más delicadamente subversiva que yo haya visto en mucho tiempo, una bomba de relojería moral). Y el año de la enferemedad de Fidel (otro que pide pista) y la toma de tierra de Pinochet (a Dios gracias, hay gente que tarda demasiado en palmar).
Y ha sido el año de los inmigrantes que no cesan de llegar, los pobres. Y el año de las personas maltratadas, y de los niños solos. Y de la televisión basura (más basura, si cabe, veanse los asuntos como el especial del Pescaílla).
Ha sido un año, en resumen, lleno de incidentes. Un año en el que hemos vivido aunque hoy, por causas ajenas a la programación, no podamos con la vida.
2 comentarios:
No hagas balances, hombre de Dios. Ni la vida son números ni las personas se mueven por un debe o un haber; o no deberían. En cuanto al frío eres un exagerado. Míralo desde otra perspectiva: te compras ropa interior de papel de aluminio y siempre te conservarás joven. Además, si al salir de casa ríes, el ambiente gélido provocará que tu sonrisa quede tatuada en tu rostro. Ya ves, todo son ventajas. Venecia, ¡bah!, ¡otro decorado para Touristen: llena de agua, con el tufo hediondo que los canales esparcen, japoneses al asalto del Café Florian con el mismo ímpetu con el que defendieron el Monte Suribachi, restaurantes que al pedir la cuenta te la dejan clavada en la mano, etc.
Las doradas, Goldbrasse, puedes comprarlas en el Naschmarkt al mismo precio que en España. ¿Valencia?, es una de las regiones que más odio, ya lo sabes: de una puta y un gitano nació el primer valenciano. Ya lo decía mi abuela, iletrada pero sabia: «de Valencia ni el arroz». Respecto a los que han dejado de fumar — R.Jurado, Brown y Postigo — desearles tanta gloria como paz dejan en este valle de lágrimas. Destaco, sin embargo, al Dr.Postigo; doctorado por la Universidad de Osuna en Química. Era un experto en las valencias del plomo: símbolo Pb y valencias 2 y 4. Todavía recuerdo sus presentaciones desde El Corral de la Pacheca y la disentería verbal que el individuo perpetraba todos los viernes. Si es cierto que los muertos descansan en paz, en este caso creo que también los vivos lo harán.
¡Vaya, vaya!, según nos informas, P.U. también seguirá el camino que lleva al barrio de los callados. Aunque eso, más tarde o más temprano, todos lo haremos. Nunca me gustó su personalidad, su prosa o sus imbecilidades. Te explicaré la definición que hizo una persona que conozco sobre el escritor que mencionas: « tiene cáncer de alma». Yo añadiría algo más: llamar miserable a un tipo así es ascenderlo.
Aunque para cánceres uno que tú mencionas: Volver. Sinceramente, no entiendo que le veis en España al cine de Almodóvar: plúmbeo, repetitivo, tópico, de humor chusco y artificialmente encumbrado. Creo que traslada el celuloide los mejores tostones y pestiños desde que Raphael se enteró de que sus interpretaciones estaban contempladas en el Código Penal; en concreto en el artículo 666 y subsiguientes.
La lectura de «Una palabra tuya» supongo que obedece a esos buenos propósitos que todos nos hacemos al comienzo de un nuevo año: dejar de fumar, acudir al gimnasio, olvidar a las putas o mostrar mejor talante ante la suegra. Desde el respeto a tu opinión, creo que Elvira Lindo es otra cocinera de potajes literarios. Nunca mejor dicho, ya que sus obras rezuman una imagen galdosiana de cocido, ajo arriero, patatas al ajo cabañil, costumbrismo trasnochado y mucho juntar letras para no decir nada. ¡Qué sería de semejante caterva de bobas sin la transición, Prisa, Alfaguara y la magra educación literaria de los españoles!
No seamos duros con Fidel. Lo mejor que tienen los cubanos es la facilidad para conseguirte chicas, ya me entiendes: «en plan revolucionario, compai, no más dólares». En cuanto a los inmigrantes que llegan a España, ¿qué puedo decir? Otra muestra más de la hipocresía que sustenta nuestras sociedades. No se les necesita, pero se les consiente porque hemos de explotar a alguien por lo de siempre: para que exista un primer mundo necesitamos un tercer mundo. Además, ahora ya no hemos de colonizarlo, él viene a nosotros. Compruebo que también mencionas a El Pescaílla. Te supongo enterado de lo que decía La Faraona: «El Pescaílla ya no mueve la cola». ¡Pobre hombre!, me parece que era poco pescado para tanta plancha.
Un fuerte abrazo. Nos hemos de ver, tengo que devolverte algo.
Por lo menos contra Match Point no has dicho nada...jajajaja. Por Scarlett Johanson, debe de ser jajajajaja.
Por puntos: De acuerdo con lo de Venecia, aunque la dorada la hizo especial la compañía, más que la salpimentación.
A Lauren Postigo no le tuve que sufrir en el Corral de la Pacheca (no tenía uso de razón en ese momento) aunque la Jurado, por cierta especial percepción de lo kitsch que ya sabes tú que tengo, sí que me caía bien (me recordaba mucho a una persona de mi familia que es más grande que la realidad). Me gustan ciertos excesos.
Y de Raphael, a ver qué tienes tú que decir de Rapahael, eh? Cheeep. Cuidadito. Al marqués de Santophloro ni tocarlo. Por lo menos en su faceta años 60 y alta fidelidad. La dentadura postiza más perfecta de España. Vamos, hombre. Esos grande ésito, ese yo soy aquel que cada noche te persigue, esa gran noche, esos auditorios de Moscú llenos para vel-le, oil-le y escuchal-le...
Y me gusta Almodóvar.´vamos a hacerle.Aunque no me gusta todo. Pero la última me parece deliciosa, aunque Penélope Cruz sea la maruja más increible del puente de Vallecas y en los quince primeros minutos de película no haya quien se la trague (por cierto, hay un momento especialmente vergonzoso en que la Cruz coge un barquillo con dos dedos que da un poquitín de grima). Pero me hacen gracia los diálogos, y me río de muchas de las cosas que pasan. Bueno, y que para qué tengo yo que justificarme. Que me gusta y ya.
Del diagnóstico Valenciano...No sé. Generalizar me parece peligroso. Curiosamente he conocido muchos valencianos y valencianas en mi vida y algunos siguen siendo amigos, aunque llevo cicatrices de sus dientes...No sé, habrá que pensarlo.
Y Elvira Lindo será todo lo trasnochada que tú quieras, pero me hace reír. Y "Una palabra tuya" es un pedazo de novelón como un piano de gran cola. No así "Algo más inesperado que la muerte" que no pude terminar. Pero "Una palabra tuya" cayó en dos días.
Por cierto, de P.U. se oyen la mar de historias y ninguna buena. Cuando casque ya nos despacharemos a gusto...Hoy creo que tocará FSD por aquello de que se va a hacer presentador de telediario. La inteligencia tiene sus límites, la estupidez no.
Tengo visita de España (hoy llega). Nos damos un toque para el finde, vale?
Un abrazo, tronx. Parlem.
Publicar un comentario