30 de Noviembre.- Leo por aquí y por allá que se ha puesto de moda un anuncio de Bruce Lee en que anima a los conductores de cierta marca de coche a ser como el agua. Mas no como la que cantaba Camarón (límpia va el agua del río, como la estrella de la mañana, limpio va el cariño mío, del manantial de tu fuente clara) sino adaptable a los acontecimientos cambiantes de la vida. Me dispongo a ello: tenía yo preparado ya un post a propósito de lo variopinto que es el sentido del humor (a cuenta de un sketch del homozapping a propósito de ETA) pero hete aquí que en mitad de su redacción, aparece una compañera y nos comenta cariacontecida que han despedido a 12 personas de la empresa. Como por este cuerpo ya ha pasado todo lo que ha tenido que pasar (incluyendo los cascos caballares de un ERE, carga policial incluida) pues yo, la verdad, acojo la noticia con el lógico sentimiento, pero sin ningún tipo de escándalo. Antes bien, anoto que el sábado tengo que comprar el periódico para ver qué se cuece en este país laboralmente hablando. Porque, como decía Marlene Dietrich:
-Nunca se sabe, dijo la viuda poniéndose las bragas de encaje negro...
Lo cierto es que, como la otra vez en que sufrí un proceso de adelgazamiento empresarial, parecece ser que los jefes han decidido poner a dieta a la compañía a base de echar a la calle a) a los de salario mayor y b) a aquellos con los que tenían alguna que otra cuenta personal. Mi experiencia me indica que, en estos casos, la humanidad en su conjunto (que es mala y torticera, no olvidemos) adopta para el acto de despedir la misma lógica que llevaba a quemar por brujas a las ancianas solitarias que vivían en las afueras de la aldea y no salían mucho de casa. Y si tenían un gato, pues peor: porque significaba que consumaban con él el acto sexual e incluso había almas caritativas que, preguntadas, juraban y perjuraban que el animalito olía a azufre.
De momento, la Sociedad –así se la conoce pomposamente en sus condiciones generales- ha decidido establecerse en Malta y cepillarse a un 25 % de su plantilla. Nos acercamos a las navidades (fiestas peligrosas porque, al mismo tiempo que se desinhibe uno bebiendo champán, también tiene la oportunidad de ver las cuentas anuales) y todo indica que deberemos afrontar las fiestas con el ánimo de quien tiene que ahorrar ante la incertidumbre del mañana.
Para terminar hoy, me gustaría relatar un descubrimiento sumamente hilarante y lleno de posibilidades:
El periódito gratuito 20 minutos (http://www.20minutos.es/) cuenta en su espacio virtual con un blog absolutamente descacharrante y lleno de cultura de la buena (o sea, la que sin renunciar al rigor, se abalanza sobre la realidad de la calle y la devora). Se llama boppop. He pasado un rato completamente delicioso leyendo las ocurrencias de este señor que no deja títere con cabeza ni piedra sin remover.
Guonderful (y balsámico)













