miércoles


Señora de Penafiel
31 de Enero.- En el Heute de hoy (el periódico que dan en el metro), aparecen nuestros príncipes de Asturias en una foto que no necesita palabras pero que, a pesar de eso (era de temer) las ha tenido. Algo así como “Cena con besitos en palacio”, no recuerdo exactamente el titular, pero creo que ni la señora esta de Corasón, Corasón (magistral Corbacho diciendo aquello de Cabesón, cabesón) se hubiera atrevido. Y es que, los Austríacos tienen un mono de monarquía que tumba (uno siempre tiene mono de lo que no tiene que pagar).
Como ya he dicho aquí más de una vez (y en otros sitios) nuestros amigos de Austria se sienten nostálgicos de la murga esta cortesana. Y es que las Repúblicas son sosas. Al margen de las ideologías. Porque las monarquías, quieras que no, por lo menos dan conversación y, lo que da conversación, amigos míos, da de comer a muchas personas humanas que trabajan en el ramo de la información. Y no sólo allí en la España de mis amores, sino también aquí. ¿Qué sería de las revistas modelo Qué me Dices (que aquí también las hay) si no anunciasen la desgracia semanal de Letizia? Cuando yo estaba parado e iba al mercado con más asiduidad, siempre me paraba en el estante de las revistas a comprobar lo que le había pasado a Letizia en la semana de autos. Entre octubre y junio del año pasado, la pobre Letizia sufrió (según estas publicaciones) todo tipo de desgracias: la niña tuvo cáncer, Felipe le puso los cuernos, la Reina no le dejaba ver a la niña, ella misma tuvo anorexia y estuvo en un tris de morirse de desnutrición....Y las señoras seguían comprando estas revistas en las que se citaba a un tal “Jaime Penafiel” (esto es verídico, porque las criaturas estas no tienen eñe) como un “Experto en los asuntos de Palacio”. Yo me partía la caja. Sobre todo por lo de Penafiel (¡Ay, esa tipografía que escribe recto con renglones torcidos!).
Curiosamente, todas estas desgracias que se le adjundicaban a nuestra Letizia, eran calcos de las que se adjudicaban a Sissi en las pinículas que poblaron mi infancia de Posenhofenes y salones rococó. Y es que ya lo hemos dicho (ver “Polvo de Estrellas”) en las películas, Francisco José, el hombre, salía como un calzonazos que estaba entre la espada de su señora y la pared de la bruja de su madre. Una estructura narrativa que es como el eterno retorno del filósofo. Nunca te volverás a bañar dos veces en el mismo río, pero en cualquier producto narrativo para consumo masivo siempre encontrarás a una nuera virginal y a una suegra bruja. Así ha sido desde blancanieves y se ha perpetuado en Cristal, Rubí, la Dama de Rosa y, ahora, en las aventuras de Letizia en Palazio (Penafiel dixit).

Recuerdo que una de las primeras cosas que hicieron la madre de M. y su hermana fue, que cuando fui a verlas (ese primer café junto a la casa del lago) sentaron a toda la familia (los chavales grandes y pequeños, las novias y los arrimaos) y, al objeto de que las criaturas practicaran la lengua de la reina Isabel y de satisfacer su curiosidad, me preguntaron por los pormenores de nuestra familia real, cuya perfección, perpetuada hasta la saciedad por las revistas de aquí y de allí, apenas pueden creer. Me preguntaron por la reina (esa persona misteriosa), por el príncipe (al que todas las mozas casaderas del país, y algún mozo casadero también, quisieran ver divorciado para lanzarse a su caza), por el Rey y sus motos y sus barcos, pero el objeto máximo de su interés era Letizia de Penafiel. ¿Qué opinión tienen los españoles de ella? ¿Os gusta Letizia? ¿Con lo estricto que es el protocolo de la Corte Española (otra especie difundida por las pelis de Sissí) qué le ha parecido a la nobleza (¡) que el príncipe se case con una plebeya? ¿Letizia es simpática? Su apetito de información regia era insaciable. Y más cuando les dije que estos ojitos han visto a las reales personas en carne mortal, y que, incluso, parte de mi familia (mis abuelos, eso lo contaré algún día, porque es de morirse de la risa) incluso habían tenido un téte a téte con el príncipe y con su Majestad Don Juan Carlos en el que, incluso, se habían atrevido a dar sugerencias (mis abuelos) acerca de la política matrimonial de la Familia Real porque, señores, como los abuelos de España, hay pocas cosas en esta vida (con más morro, se entiende).
En fin. Un soneto me mandaba hacer violante, que nunca me había visto yo en tal aprieto (no me se ocurría nada hoy de qué hablar) y mira tú por dónde, ya estoy a mitad de otro cuarteto. Yo, que pensé que no hallara consonante.
Quisiera terminar con un sentido recuerdo a un lugar en donde fui feliz (aunque lo mío me costó). Víctima de una operación comercial, desaparece Pasapoga, una de las sucursales del cielo (me está entrando a mí también el complejo Corasón, Corasón) y de la canalla. El lugar en donde bailaron Ava Gardner y Dominguín, el corazón subterráneo de la vida golfa. Sic transit gloria mundi.

martes


Estrategias de Comunicación

30 de Enero .- Leo en un periódico que un chaval de diecinueve años de un pueblo perdido de León ha estado 14 horas delante del ordenador jugando y que, cuando el webmaster de uno de los juegos on-line no le dejó ganar no sé qué cosa, anunció por el chat que se iba a suicidar. Está vivo gracias a que una patrulla de internet (¿Dios mío, alguna patruya leerá este blog para ver si incito al suicidio o si propago ideas peligrosas?) consiguió localizarle (por su chat, por su línea, por su vaya usted a saber qué cachivache) y le detuvo a tiempo. Mi pregunta es: ¿Qué es lo que sucede para que un chaval pueda estar 14 horas sin parar de jugar? O más aún: si yo hubiera estado alguna vez catorce horas sin salir de mi habitación, mi madre, mi padre, alguien, se hubiera alarmado. Alguien me hubiera preguntado qué me pasaba. Alguna luz roja se hubiera encendido en alguna parte. Alguien hubiera sido tan expeditivo como para arrancar el cable del módem y mandar el aparatejo a tomar viento.
En principio, el ordenador es un electrodoméstico prestigioso. Debido a que, principalmente, está asociado al progreso, a la comunicación, a mejores oportunidades laborales. Cada vez más, el ordenador está asociado a la comunicación entre personas. Sin embargo, en ese proceso de extender redes que cubren todo el mundo, internet también ha condenado a muchas personas al aislamiento. Primero, a las que no tienen a su disposición un ordenador. A los que tienen que bregar cada día para sacar de debajo de la tierra el agua turbia con la que cocinan o se lavan las manos o limpian a sus hijos. Después, a todas aquellas personas, del primer mundo, que utilizan el ordenador como un vínculo anónimo con los demás.
Me he referido otras veces a mis conferencias y mesas redondas en un pueblo de Valencia, el verano pasado. Allí, entre otras cosas, cogí un libro y dije: esto está muerto. Estamos viviendo una ocasión histórica: la de decidir cuál será el soporte de la cultura en el futuro. Por primera vez en la historia de la humanidad dos formas de realidad están conviviendo en el mismo espacio físico: la realidad que conocíamos hasta ahora y la realidad virtual.
Asisto apasionado –y un poco sobrecogido, por qué no- al crecimiento de esta realidad virtual. Una revolución que quizá sólo tiene un parangón en la historia: la aparición de la escritura. Aquella revolución, que también sobrecogió a nuestros antepasados, cambió no sólo su mundo, sino su manera de pensar (estricto sensu) y su manera de percibir las cosas. Gracias a los ecos de aquella revolución hoy nos podemos comunicar nosotros: me puedes leer. La brutalidad del cambio fue tal que el rebaño humano tuvo que procesarlo en forma de mito. Los sabios modernos ven el relato bíblico del éxodo, con Moisés bajando de la montaña con las tablas de la ley, como un reflejo del cisma que provocó la aparición de un nuevo grupo humano excluyente: los analfabetos. Algunos de los sabios del mundo sin letras pudieron sobrevivir gracias a que otros discípulos, más avispados (habían entrado ya a Second Life) perpetuaron su pensamiento en el nuevo método. Gracias a esto, hemos podido saber que Sócrates, por ejemplo, abominaba de la escritura porque la consideraba matadora de la memoria, enemiga del discurso cara a cara. Second Life es un mundo paralelo que, conforme avanza la tecnología, gana en complejidad: ¿Cómo será un mundo en el que la realidad virtual sea tan compleja y rica como la que estamos acostumbrados hasta ahora? ¿Cómo será un mundo en el que las palabras tengan cada vez menos importancia? ¿Cómo se las apañará para comunicarse con imágenes un ser –el hombre- que no puede producirlas por sí mismo?
Quiero terminar con una cosa más ligerita, aunque un poco triste: ha muerto Karel Svoboda.
¿Quién es este señor? Pues un compositor checo que fue el creador de una música que es patrimonio de todos los que fuimos niños en los setenta: la música de la abeja Maya. (para la ZDF). Como sé que alguno de mis lectores estudian alemán, dejo aquí la letra. Dice asín:
In einem unbekannten Land,
vor gar nicht allzulanger Zeit,
war eine Biene sehr bekannt,
von der sprach alles weit und breit.
Und diese Biene, die ich meine nennt sich Maja,
kleine, freche, schlaue Biene Maja,
Maja fliegt durch ihre Welt, zeigt uns das was ihr gefällt.
Wir treffen heute uns're Freundin Biene Maja,
diese kleine freche Biene Maja,
Maja, alle lieben Maja, Maja, Maja,
Maja, erzähle uns von dir.
Wenn ich an einem schönen Tag,
durch eine Blumenwiese geh',
und kleine Bienen fliegen seh',
denk ich an eine, die ich mag.
Und diese Biene, die ich meine nennt sich Maja,
kleine, freche, schlaue Biene Maja,
Maja fliegt durch ihre Welt,
zeigt uns das was ihr gefällt.
Wir treffen heute uns're Freundin Biene Maja,
diese kleine freche Biene Maja,
Maja, alle lieben Maja, Maja, Maja,
Maja, erzähle uns von dir.
Maja, alle lieben Maja, Maja, Maja,
Maja, erzähle uns von dir.

lunes


Et in arcadia ego
29 de Enero.- Hoy quisiera empezar hablando de un fenómeno al que he bautizado, con mi falta de modestia habitual, como el proceso de “fosilización del inmigrante”. O sea: los inmigrantes, en mayor o menor grado, somos como los judíos sefardíes de Toledo, que se llevaron la llave de su casa colgada al cuello (por cierto, entre las personas que he conocido en Viena está la mujer de uno de los descendientes de esos sefardíes, quizá algún día hable de ella). A lo que yo iba, que me pierdo: lo mismo que los judíos sefardíes conservan la lengua de aquella España del siglo XV, los inmigrantes conservamos, como cámaras acorazadas del tiempo, la España que dejamos. En mi caso personal, este fenómeno se ha manifestado en dos cosas que me tienen un poco preocupado, francamente: a) Ha empezado a gustarme Julio Iglesias (particularmente la canción “Me olvidé de vivir”); es que oigo a Julio y me despepito todo, no sé qué me sucede. B) más grave (si es que lo otro no lo era bastante) me ha empezado a hacer gracia Chiquito de la Calzada. Hasta el punto de que cuando aprendí a bailar, acudí al léxico de Chiquitistán para aprenderme los pasos (patético, lo sé).
La cosa fue así: yo sabía ya bailar el vals (muy mal) pero es que, claro, aunque Viena sea la ciudad de los valses, en los bailes tocan más cosas: chachachás, foxtrots , etc...Qué te voy a contar. M. ha intentado enseñarme todas estas cosas (baila muy bien) pero yo nací con un lamentable defecto: Dios me puso dos pies izquierdos. Y aunque el baile suelto se me da fenomenal, aunque esté mal que yo lo diga, para el baile agarrao yo necesitaría unos cuantos años en la academia de Anne Igartiburu (o en la de Alfons Haider, que me pilla más cerca). Así que, hasta las narices de que le dejara los pies hechos polvo, M. me explicó que todos los bailes, en su versión más simple, se basan en un paso que no tiene nada de difícil y que se puede resumir en un medio galopín de dos pasos adelante, uno atrás.
-El ritmo lo cambias tú, según lo que toque la orquesta.
Y entonces, mientras practicaba por el salón, asiendo el aire con mis brazos extendidos, yo empecé a pensar que aquello era un poco Chiquito. A saber:
No puedo
No puedo
(puedo)
No puedo
No puedo
(puedo)
Y me entró la risa. Una risa de estas tontas. Tan tonta que terminé sentado en el suelo. Por suerte, mi amigo N. también estaba aprendiendo a bailar conmigo (también es español y la galaxia smoking le queda lejana también) y le pudo explicar a M. que no es que yo me hubiera vuelto completamente loco, sino que me había acordado de un humorista español.
Otra historia relacionada con mi extraña afección.
En Viena hay una iglesia de Capuchinos que tiene de particular que en su cripta están depositados los restos de todos los kaisers y las kaiserinas (o sea de los emperadores y las emperatrices). La primera vez que vino aquí mi amiga G.,, con A. y N. , de vuelta a casa después de unas copas, pasamos por delante de la Kirche en cuestión y yo, que tengo un instinto profesoral irreductible, les estuve explicando lo que queda dicho, así como el ritual por el cual introducían al muerto en la iglesia.
Llamaban los nobles a la puerta (toc,toc) y el prior preguntaba:
-¿A quien traeis ahí?
Y los nobles se ponían:
-Al emperador de Austria.
Muy serio, decía el prior:
-No le conocemos.
Los nobles lo volvían a intentar:
-¿A quién traéis ahí?
Un poner:
-Al archiduque de Renania, señor de Jerusalem, vizconde de las altas torres y otras hierbas venenosas.
-No le conocemos.
Lo volvían a intentar:
-¿A quién traéis ahí?
-A Fulanito Habsburgo.
-No le conocemos.
Y por último:
-¿A quién traéis ahí?
-A un pobre pecador
Y entonces abrían la puerta.
Yo no sé si sería por el puntito de las copas, o por la noche de verano, pero fue decir delante de esa puerta, la palabra pecador y es que nos entró la risa a todos, porque empezamos a hacer el Chiquito sin ningún tipo de respeto por las prestigiosas carroñas allí depositadas.
En fin.
Resaca del baile enfrente de la tele, con los DVDs que me ha prestado mi amigo T. de la serie “Retorno a Brideshead” –de ahí el título-; qué belleza. Ayer me acosté a las mil y monas porque no encontraba el momento de darle al botón del stop del mando a distancia...

domingo





Pasos de baile
28 de Enero.- Anoche estuve en un baile. Aquí dejo algunas fotos. Lo que diferencia a un baile austríaco de cualquier otro que se celebre en cualquier nación del mundo es que, en uno austríaco, siempre habrá su cuota de señores en lederhose -o sea, pantalones de cuero- y señoras con su dindl -o sea, delantal bordado generalmente con acianos o edelweisses-; por lo demás, todo se reduce a determinados problemas de logística no muy complicados: a saber: que la pajarita no se te tuerza -o lo haga lo menos posible-, no pisarle la cola a las señoras y concentrarse al contar los pasos del vals, chachachá o lo que a uno le echen. Como novedad, en el baile de ayer, además de las consabidas pistas de valses y bailables variados, había una de disco, y otra latina en la que ponían la misma música que debe de sonar en los tugurios que frecuentan los narcos del cartel de Medellín.

viernes




Piltrafillas sin estudios

26 de Enero.- Hoy, mientras esperaba el tranvía, una señora que, inexplicablemente, llevaba una bolsa de plástico en la mano a modo de guante, al pasar frente a ella en mi paseo por el andén, me ha llamado asesino.
La verdad es que no se lo he tomado en cuenta porque he comprobado que, al pasar frente a ella otra anciana de su misma edad, tamién la ha llamado asesina. La señora interpelada, austríaca ella hasta las últimas consecuencias, ni se ha inmutado, las cosas como son.
Aunque he empezado a enfadarme un poco cuando la del guante de plástico (era una bolsa de estas de recoger las caquillas de los perros) se ha subido a mi mismo tranvía y ha empezado a hablar en voz muy alta a propósito de lo civilizado que es Moscú en comparación con Chechenia. Y es que en Austria, señoras y señores, hasta los locos tienen una conversación culta. Hay que fuck yourself, que dijo el castizo.
Yo, personalmente, no tengo nada en contra de que los locos tengan opiniones (de hecho, la mayoría de nuestros políticos gozan de un estado mental más o menos lamentable y lanzan sus opiniones a diestro y siniestro) pero es que esta señora las emitía en un tono de voz que, si bien en España sería el estándar, resultaba pelín alto para una soleada mañana vienesa en la que la nieve (a Dios gracias) ya se ha derretido.
Y es que yo, queridos lectores y lectoras que formáis legión, lo sé, aprovecho mi trayecto de algo más de un cuarto de hora en tranvía para seguir progresando en la lengua de Goethe, a base de leer el libro que me compré el otro día en una librería del Graben. Dicho libro se llama Mr. Hitchcock, Wie haben Sie das gemacht? Y fue escrito en su momento, por el cineasta francés François Truffaut . Es un libro que me gusta mucho y cuya versión española debió perderseme (cosas de la vida) en uno de esos traslados que he hecho últimamente. Pero (y aquí enlazo con la pobre señora que añoraba las delicias de Moscú como capital de la educación y el decoro) para dicha lectura –que progresa muy lentamente debido a mis carencias idiomáticas- yo necesito un poquito de silencio. Y la verdad, una señora que, a poco que te descuidas, te llama asesino, pues no aporta el mejor clima.

Por suerte, se ha bajado pronto.

Ayer estuve en un gimnasio (de ahí el título) de cerca de mi casa.

Resulta que mi amigo R. Nos dio a M. y a mí un gutschein (o sea, un vale) para que disfrutásemos por un día de los servicios de un gimnasio de la cadena John Harris (iñoro, con mi más profunda iñorancia, si esta cadena también está en España). La última vez que gozamos de un gutschein semejante yo salí un poco deprimido, las cosas como son. Porque fue en un gimnasio superlujoso que está cerca de la Millenium City (asiento de la ONU y sus agencias dependientes) y claro, la gente que estaba haciendo los ejercicios era como para sacarlos en una revista. Músculos por todas partes que amenazaban con reventar de salud sus ropas de lycra de la mejor calidad. Todos tenían pinta como de “yo uso las camisetas de Nike sólo una vez, luego, las dono a un orfanato”. Asimismo, lo tenían todo rubio: pelo rubio, ojos rubios, dientes rubios...Y claro, uno, con sus pantaloncillos y sus brazos de persona normal, pues se sintió ¿El qué, distinguido público? Pues eso: una piltrafilla sin estudios.

Por suerte, el gimnasio de John Harris estaba poblado por personas humanas de desarrollo muscular más normal (o sea, un desarrollo en el que no habían colaborado los asteroides, como en el caso del novio de Ana Obregón –leí esto de los asteroides ayer y me despajaritaba-). Hablando de esto del desarrollo muscular, quisiera dejar aquí una reflexión hecha: frecuento los gimnasios desde mis primeros veinte (al principio, sólo por resultar más atractivo sexualmente, las cosas como son, aunque luego ya me reformé y lo hice por salud) y recuerdo que, al principio, los chicos en los vestuarios nos desnudábamos con mucha desinhibición. O sea, como que nos daba igual que nuestro cuerpo no fuera una cosa como de calendario. Sin encambio (que dijo el clásico) conforme me voy haciendo mayor, me doy cuenta de que, de un tiempo a esta parte, mis compañeros de vestuario se desvisten como con vergüenza. Y es como si nos sintiéramos en la obligación de tener cada bíceps en su sitio, como si dijéramos, y a al comprobar que eso es imposible para el noventa por ciento de la población, nos diese vergüenza. Uno que, por razones profesionales, ha estado en contacto con el famoserío, sabe que es mentira cochina que Claudia Schiffer esté así, como dice ella, porque sólo come lechuga y nada más que bebe agua. Seguro que de cerca, Claudia Schiffer es una chica que tiene la piel hecha polvo por años de maquillaje (como Paula Vázquez). También puedo afirmar, porque lo han visto estos ojitos que algún día se tienen que comer los gusanitos del campo, que Van Damme es un señor pequeñito pequeñito (o sea, que es bajito), que Jesús Vázquez es cabezón (o sea, que está desproporcionado), que Ana Rosa Quintana es una mujer de caderas contundentes (o sea, más bien rellenita). Podría seguir con más ejemplos, pero no lo haré porque tampoco es cosa de destripar el glamour.
Resumiendo, que viva la belleza natural, que las gentes envejecemos y las cosas se nos caen y que hay personas que son mucho más interesantes a los treinta que a los veinte (yo vivo con esa esperanza, a ver si a base de repetirlo, el mantra se cumple).
Para terminar, decir que las dos fotos que he dejado son: a) la estación de metro donde me bajo todos los días (este flickr es un milagro) y una calle cerca de mi trabajo.

jueves


Más polvo de estrellas


25 de Enero.- en retournant a nos moutons...Y de manera más breve, despuntan por su brillo y glamour las siguientes luminarias):

-Andi Goldberger: la cara de Lidl. Este chico también es campeón de esquí (lo cual, en Austria, te garantiza ipsofactamente un puesto en el olimpo de los diesel) y también ha intentado el tema del baile en Dancing Stars (Mira quién baila versión alpina); el pobre mío es un soso, como todos los deportistas metidos a comunicadores y, en el mencionado anuncio del Lidl estaba para que le apedreasen con productos congelados. Mismamente también ha comentado los saltos de esquí de este año (ese programa que todo el mundo mira pero nadie ve, porque está absolutamente KO por el conocido SRN –Síndrome de la Resaca de Nochevieja-)

-Albano Carisi (sí, ese hombre); tras librarse del peligroso golpe de melena de Romina (esa mujer que inventó el pelo Pantoja antes de que la Pantoja misma se decidiera a inventarlo), Al Bano sigue haciendo sus bolos y sus cosas en programas tipo Noche de Fiesta. Abro paréntesis: es mentira que Jose Luis Moreno inventase Noche de Fiesta o Entre Amigos desde la Boite del Gran Casino de Madrid. Lo único que hizo fue importar los programas que vio mientras hacía de ventrílocuo en Alemania. Unos espacios que son a la tele lo que las hamburguesas a la comida y que se nutren, básicamente, del principio “No importa que sea más hortera mientras sea más grande” y “La nostalgia, bien explotada, no es un error”, además del de “Si fuiste famoso en los setenta, ven aquí y cántate algo en playback, que seguro que hay alguien que todavía te recuerda”. Gracias a estos programas, sobreviven Nana Mouskuri (esas gafas de pasta negra y esos ojos azules) o Mireille Matthieu (que el otro día, increiblemente, cumplió sesenta años).
Por cierto, Albano todavía no ha encontrado a su hija Ilenia.

-Udo Jürgens: el único ganador austríaco del Festival de Eurovisión gracias a la canción “Merci, cherie” en la que básicamente, se despedía con elegancia de una churri. Este hecho (el de ganar eurovisión, no lo otro) no ha estropeado su carrera. O sea, que no se ha dado a la bebida ni nada del estilo (que se sepa). Gracias a su constancia, Jürgens sigue teniendo su parroquia formada por señoras que se entenderían fenomenal con sus homólogas españolas que, inexplicablemente, adoran a Juan Pardo. Lugar común musical en bodas, bautizos y comuniones transalpinas, Udo ha estado a punto de sufrir un colapso porque, a su edad provecta, una fan (o fana) le ha amenazado de muerte. Con los pelos como escarpias que sigue toda Austria debido a este tema.

-Karl Heinz Böhm: hijo del director de orquesta Karl Böhm, aunque más conocido a nivel mundial por la azucarada interpretación que ofreció del emperador Francisco José en las pelis de Sissi de Romi Schneider (Romana Sastre) y en el que dejaba al emperador de los austríacos y los húngaros a la altura del betún a base de presentar al monarca como un calzonazos redomado en manos de su madre, la Archiduquesa Sofía . Actualmente, mucho más reformado, se dedica a menesteres humanitarios relacionados con la ayuda al desarrollo.

-Alfons Haider: o qué será de Jesús Vázquez cuando descubra las ventajas de la cirugía estética. Haider cuenta en su palmarés con haber sido (previa presión chantajística) uno de los primeros famosos austríacos en dar un salto del armario. Fue tras una representación teatral (él, aparte de presentador, hace musicales). Cuando el público ya se iba, salió a boca del escenario y le contó a todo el mundo lo que el mundo ya sospechaba (en este como en tantos otros casos). Se le puede ver de compras por Mariahilfe Strasse, siempre solo y con la cara de enfado con la que los famosos del universo mundo intentan ahuyentar a los pelmas. Apenas puede cerrar los ojos (debido a los estiramientos faciales) y su dentadura ha logrado una perfección fuera de este mundo a base de los sucesivos blanqueos y tratamientos correctores.

-Ruth Drechsel: Una anciana muy simpática y muy pacífica con pinta de abuela de caperucita antes de pasar por el estómago del lobo. Drechsel es una institución. Con su pelo blanco y sus ojos azules encarna al ideal de anciana que la subcultura pop austríaca exige. Todas las señoras austríacas querrían ser ella, sospecho. Es una gran actriz del Burgteather y la ORF le hace series a su medida en las que encarna siempre al mismo prototipo de señora: dulce y mijita metomentodo.

-Daliah Lavi (la de la foto): señora (actualmente retirada, sospecho) con un curioso parecido con Paula Vázquez antes de que se tocase la nariz y se convirtiese en un ente irreconocible. Daliah, de familia germanoisraelí, hizo una breve carrera en Hollywood, cuyo hito más reconocible fue un papel de india de ojos azules frente a un Gary Cooper declinante. Tras esto, recaló en Europa y se dedicó a enseñar sus estupendas piernas por platós y estudios de grabación. Asimismo, cantó algunas canciones tipo Viva la Gente (la hay donde quiera que vas) que no eran más que paráfrasis de aquella The answer my friend, is blowing in the wind. Otra del sindicato pelo Pantoja, pero con más nervio y más brío que Romina.

(Continuará)

Polvo de Estrellas
Foto: Peter Alexander

25 de Enero.- (Advierto que, lo que viene a continuación es un recorrido subjetivo (quizá no el único) a través de la galaxia de las estrellas austríacas. Faltarán muchos, así que, probablemente, este tema dará para más posts).

Cuando uno aterriza en un país extranjero, lo primero que hay que hacer (más que nada para tener conversación) es meterse a) en una tienda de discos y comprarse unos cuantos de artistas autóctonos y b) irse a un kiosco –en Viena son parecidos al top manta de Madrid- y comprarse un par de revistas que uno vea que tienen un poquito de enjundia, porque una cosa es tener conversación y otra pasar por una maruja de Leopoldau (el Parla de aquí, con todos mis respetos a Parla, que es una ciudad de España a la que quiero mucho).

Hecho lo cual, lo más probable es que uno se encuentre con alguno de estos personajes cuyos perfiles detallo a continuación:

-Fiona Swarovsky y su santo, el ministro de economía Grasser, que es el ministro de economía con los abdominales mas pétreos de la Unión Europea (como ya se encarga él de enseñar en todos los robaos y todos los posaos que puede). Asimismo, Grasser tiene pétreas otras cosas, como por ejemplo, la cara que le echa a la vida y que le lleva a venderse como el mejor detergente para lavar las manchas de la economía austríaca. Grasser ha sido ministro de Economía durante un tiempecito, período en el que se casó en el Wachau –una de las regiones más hermosas del mundo, doy fe- con Fiona, heredera de un imperio construido a base de cristalitos y cuentas de colores. O sea, talmente como las baratijas que los taimados holandeses les dieron a los indios a cambio de la isla de Manhattan (aquí hay que añadir que eran baratijas para los europeos, pero no para los indios que jamás habían visto algo así, y es que la escasez marca el valor de las cosas). Fiona y Grasser hicieron una boda de cuento de hadas y, de vez en cuando, saltan a las páginas de la prensa por su vida glamurosa que ha incluido intentos de secuestro de ella (dichos intentos han terminado con la pobre muchacha emparedada entre media docena de fornidos guardaespaldas).

-Peter Alexander: cuando los austríacos empezaron a despertarse de la pesadilla de la postguerra se encontraron con este señor de sonrisa permanente, tupé indespeinable y voz todoterreno que era la versión austríaca de los showman americanos que lo mismo te valen para un roto que para un descosido. Alexander encarnaba las virtudes del caballero estándar con esa soltura cool, a la par que doméstica, que en su día lució Joaquín Prat a dúo con Laurita Valenzuela –ese matrimonio morganático al que el sexo le era tan ajeno como a Doris Day-; Alexander formó pareja durante varias películas con Caterina Valente, una chica francesa que pronto levantó el vuelo hacia el jazz (vaya, al mismo tiempo que se dio cuenta de que la depilación a la cera para el labio superior existe y no es ningún pecado capital). Hoy, Alexander goza de una apacible ancianidad y, de vez en cuando, se reponen sus viejos programas (por ejemplo yo le he visto con ocasión de su ochenta geburstag). Era un presentador muy competente, un actor monoregistro y un cantante deliciosamente kitsch (las letras de sus canciones están a la altura de complejidad de Barrio Sésamo). Imprescindibles, a la par que provechosos para aprender alemán, resultan sus viejos hits “Mandolinen und Mondschein” (Mandolinas y luz de luna) y, naturlich, “Der Badebane tango" (el tango de la bañera). Si uno resiste la primera audición sin pegarle un tiro al reproductor de cds, la cosa está hecha.

-Armin Assinger: presentador del cincuenta por quince, quiere ser millonario, etc. Nada que ver con Sobera, ya lo advertimos desde el principio. Assinger fue campeón de eskí y, dicen las malas lenguas que, asesorado en todo momento por su santa esposa (que se las sabe todas) decidió utilizar la campechanía que Dios le dió presentando programas de televisión y sacándose unas perras haciendo anuncios. Una especie de Arguiñano, vaya. Es eficaz, y gesticula muy bien (mucho mejor que Sobera, queda dicho). Yo le seguía porque, a pesar de no tener ni idea del idioma, podía entender lo que decía.

-Tokyo Hotel: los TH son la versión austríaca de la Boy Band más típica (creo que son austríacos, pero también podrían ser alemanes, porque la noche me confunde). Su éxito, como en todas las formaciones de su estilo, radica en que son ambiguos y en que las canciones son fáciles de seguir. Tokio Hotel aportan al menú al uso que son un poquito más siniestros de lo usual en los países mediterráneos (esos rímeles, esos ojos pintados de negro, esa pinta de jockey anoréxico). Quizá de entre ellos salga un Robbie Williams (quién sabe, who knows).

(En fin, creo que continuará, se me han quedado en el tintero Zarah Leander –que no era austríaca, aunque hubiera merecido serlo-, Marika Rökk –el otro día estuve en el asilo en que murió-, el simpar Udo Jürdgens, la hermosa Daliah Lahvi, el drogata de Reinhard Feindrich –creo que se escribe así...- en fin, un montón; una auténtica galaxia).

miércoles




Menudo es mi barrio




24 de Enero.- Un par de fotografías de mi barrio, Margaretten.




Cernuda


Para bálsamo de espíritus inquietos

Si el hombre pudiera decir(Luis Cernuda, Los placeres prohibidos (1931)

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;

Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando solo la verdad de su amor,
La verdad de sí mismo,
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero.
Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina,
Por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
Como leños perdidos que el mar anega o levanta

Libremente, con la libertad del amor,
La única libertad que me exalta,La única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:Si no te conozco, no he vivido;
Si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


Mentes peligrosas



24 de Enero.- Tras la lectura concentrada de la prensa autóctona, concluimos que el rival de Strache (decíamos gestern) es un hombre peligroso. Un poco como esas vecinas malas que te queman las sábanas si las tiendes tapando sus ventanas (esto pasó en mi bloque con una vecina que era un cruce entre Belén Esteban y el muñeco diabólico). El rival, no contento con haber publicado las fotos de Strache graciosamente ataviado de camisa parda y pantalón bombacho (talmente un madelman de las SS) ha decidido cederle a la prensa un dossier entero en el que se ve al bueno de Strache tan pimpante en lugares que, sin duda, horrorizarán a sus votantes más de orden: por ejemplo: lugares frecuentados por ciudadanos procedentes del oriente medio, o webs de contactos especializadas en los segmentos menos ortodoxos del público nocturno. En todas estas fotos (que parecen auténticas) Strache aparece sonriente y feliz, cuchipandoso, con la cara que se nos pone a todos cuando tenemos el discurso pastoso y una tasa de alcohol en sangre prohibida por la DGT.
Strache, la criatura, se defiende alegando que todo el mundo tiene pecadillos de juventud y que quién no ha posado vestido de SS frente a los monumentos que conmemoran la gloriosa sangre derramada en la última contienda mundial. Pues eso.
Ahora, que casi prefiere uno a Strache y sus cachiporras de guardarropía que a la mente siniestra que ha tenido el cuajo de aliñar un dosier con las fotos de su oponente. Vamos, que esto es usar las nuevas tecnologías y lo demás, tontería.
En cuanto a la política española, renuncio. O sea, que no hablo. El único incidente que me apetece comentar es que ayer, de vuelta del teatro (Volksteather, Yvonne die Burgundeprinzessin) sintociné momentáneamente “Madrid Opina” (o la resurrección de Buruaga) y comprobé que Maria Antonia Iglesias se ha teñido el pelo de rubio platino, lo cual ha aumentado peligrosamente su aspecto de menina cabreada.
Del programa y su contenido, lo de siempre: bronca, barullo, griterío, teorías conspirativas de Casimiro García-Abadillo (el hombre se gana las habichuelas descubriendo complots, qué le vamos a hacer), encendidos fervorines de Juan Manuel de Prada (muy en su papel de Columnista de ABC) y frenéticos golpes de melena de una tal Mamen nosecuantos que creo recordar que era la segunda de Isabel Sansebastián en “El primer café” de Antena 3 y que se dedica a estar enfurruñada casi todo el tiempo (abro paréntesis para comentar que los enfurruñamientos de esta chica tienen algo de encantador, porque dice frases tan entrañables como “va y se pone” que a mí me retrotraen a mi infancia, francamente). Buruaga ha encontrado su sitio porque, como es un hombre un poquito sinsustancia, le viene bien este papel de “Nuestro hombre en La Habana” (o sea, alguien que pasaba por allí y que mira, no tenía otra cosa mejor que hacer que moderar un debate promocional).
En fin: en Viena nieva y nieva detrás de los cristales y yo sigo sin recuperarme del madrugón que me he pegado hoy (y además, me temo que paná, vida perra esta).
Para terminar, dejo un link que ayer me hizo miccionarme de la risa:
http://www.esponjiforme.com/noticiario.htm
Si mi hermano lee esto, por favor, que le eche una visual.
PS: La foto es del Naschmarkt. No es especialmente bonita, pero me queda cerca de casa. Color local, vaya.

martes


El carrito del helao

Foto: el mushasho Strache en un cartel electoral
TRADUCCIÓN: En rojo: Viena no debe convertirse en Estambul
En azul: Él dice lo que Viena piensa
(resumen: ahora vas, y lo cascas)

24 de Enero.- Leo con interés en el Österreich que me dan a la salida del metro, que al bueno de Strache –lo de bueno es un decir- le han pillao con el carrito del helao debido a un quítame allá esa rivalidad interna de partido.
Resulta que un rival poco escrupuloso ha decidido publicar una larga serie de fotos en las que nuestro amigo –recuérdese, el de los ojos rabiosamente azules- vestido de nazi, hace ejercicios de apariencia paramilitar armado con una porra de goma. Los partidarios de Strache han respondido, por supuesto, y han publicado, con no menos alevosía, fotos del rival poco escrupuloso enfundado en un ropón blanco –hay que jugar con la semiótica, ellos querían emparentarle con el Ku Klux Klan-; el del ropón ha contestado que él pertenece a la orden de los mercedarios, de raigambre ilustre, y que dónde va a parar. Que es mucho mejor ser mercedario que nazi (hay que aclarar que en Austria no hay peor crimen que ser nazi y que, si se quiere ofender a un austríaco para que te retire el saludo, no hay más que decirle que lo es).
Pero es que no ha terminado aquí la cosa, porque la Iglesia Católica ha terciado en el asunto, se supone que ante el peligro de que el asunto le salpique, y ha recordado a los contendientes que en Austria no hay mercedarios desde finales del siglo XVIII y que, de existir, dichos mercedarios no serían caballeros mercedarios homologados y como Dios manda, sino como los manda Monseñor Lefevre (un señor que a la curia vaticana le huele a azufre, aunque va por el camino de conseguir que la misa vuelva a se en latín).
Por los colores y la calidad del revelado, las fotos deben de ser de finales de los ochenta, principios de los noventa, momento en que Strache era apenas un cachorro de dobermann. Varios expertos se han apresurado a identificar a varios prominentes neonazis que aparecen en las imágenes.
Aunque Strache tuviera razón y todo se tratase de un inofensivo juego de paintball, la verdad es que su reputación ha quedado seriamente tocada por estas compañías que le llevan (o le llevaban) de excursión por el lado más salvaje de la política.
Lado por el que puede ser que ya se ha deslizado –aunque sea un desliz oficialmente transitorio- el presentador de Aló, Presidente que ha conseguido de su parlamento que promulgue una ley por la cual, durante dieciocho meses, podrá convertir en ley todo lo que él estime conveniente (esperamos que hará leyes provechosas para el bien general de sus paisanos).
Y así, este presentador, no sólo está innovando en los medios que comunican a su gobierno con el pueblo soberano, no sólo está creando constantemente florida fraseología que utiliza en sus discursos (váyanse al cipote, gringos) sino que, además, está profundizando más y más, con ahínco, diríamos, en nuevas nociones que enriquecen y amplian el concepto de lo que debe ser un gobierno democrático que huya de cualquier apariencia dictatorial, que desmienta rotundamente cualquier acusación de culto a la personalidad, que no deje camino posible a la corrupción ni al nepotismo, un gobierno que se aleje completamente de cualquier apariencia de censura.
Arsa y que no decaiga.

lunes

Ránking de miembros

22 de enero.- Leo en la prensa una entrevista que demuestra que Concha Velasco se ha depilado la lengua, aunque me parece que su voz será la de una profetisa que clame en el desierto.
Dice la Velasco –que, aunque sólo por la experiencia que acumula debería ser una especie de monumento nacional- que estamos pasando por una hora de enorme incultura, en la que se ha perdido todo el respeto (el mínimo ni se conserva) a las personas. En una de las primeras entradas de este blog ya hablaba yo de la tendencia a convertir a las personas en monigotes con la misma sustancia de los SIMs. Con nuestra inestimable colaboración se ha creado una enorme maquinaria que devora no ya a aquellos que se prestan a darle de comer (la gente de Gran Hermano o aquellos y aquellas que simulan montajes para ganarse unas perrillas) sino a aquellos que nunca buscaron una notoriedad que podían ganarse perfectamente por sus propios medios.
Habla la Velasco del apetito insensato de materia prima de una industria que necesita por todos los medios mantenerse funcionando veinticuatro horas diarias. Una industria que empezó como un juego inocente (aquel Qué me dices, de Chapis y Belinda, que, a su vez, venía de un programa argentino que se llamaba El Submarino) y que ha terminado chupándole la sangre y las vísceras a todos los famosos que se pongan a tiro (incluido el pobre Chapis, convertido también en carne de periodista desaprensivo).
De lo que no habla la Velasco es de la competencia insensata entre los medios que, combinada con una formación cultural bajo mínimos al nivel de la acera de la calle, está convirtiendo el país en un aquelarre de vecinas malas que cada día desayunan los hígados de una folklórica en estado terminal.
Como conocedor de la industria de la que hablo, sé que los profesionales poco pueden hacer para detenerla. Porque somos todos, tú y yo, quiens nos pirramos por conocer la tierna faz del hijo secreto de Alejandro Sanz, o tocar con nuestra mano, que algún día se comerán los gusanitos del campo, la llaga en la que se ha convertido el cuerpo decrépito de Fidel Castro (que igual que hay tomate para pobres, hay tomate para ilustrados y gasolina para cultos). Las Universidades y las propias televisiones crean para su consumo profesionales que, si quieren comer, tienen que amoldarse a estas circunstancias. De las facultades de imágen salen las pandillas de alcachoferos que aguantan a pie firme día y noche delante de un chalet de la Moraleja a que la Pantoja salga a hacer footing con el abrigo de visón. He conocido, sin embargo, casos de heróica negativa a servir a la bestia. Citaré uno:
Cuando yo trabajaba en el mundo perdido, trabajaba también en un magazine de tarde un ex cronista parlamentario que se llamaba F. R. P. (no sé si vivirá aún porque lo último que sé de él es que padecía una enfermedad grave). En aquel tiempo, el conde Lecquio decidió que, para alegrar un poquito sus índices de popularidad, nada mejor que enseñar el pajarito. Lo enseñó (lo cual seguramente le garantizó una legión de nuevas conquistas) y el director del magazine de tarde le encargó a F.R.P. la elaboración de un ranking de miembros de famosos. F. Que era un hombre muy divertido y muy inteligente (una especie de Luis Carandell con peor suerte) vino un día a visitarme y me dijo que, ante semejante encargo, se había despedido. Que había cosas que un hombre de bien no podía soportar. Que se sentía poco menos que palanganero de burdel. F.R.P. era muy bueno, y el director de ese programa (que es una de las personas que más sabe de televisión en España) era todo menos tonto. Así que llamó a F.R.P. y le relevó de su encargo. Otro hizo el ranking de miembros y el bueno de F.R.P. quedó encargado de seguir la trayectoria de un tal “Riqui Martín” (eran otros tiempos).
F.R.P. se sabía a sí mismo un dinosaurio en vías de extinción, las nuevas generaciones ya salen de la facultad con la marca de Caín.
Un compañero suyo del magazín que mencionaba, llegó un día a mi trabajo y mientras hojeaba un Nuevo Vale con aire displicente me porfiaba que “La Casa de Bernarda Alba” se llamaba en realidad “La Casa de la Bernarda”. Su argumento no tiene desperdicio:
-¿Y entonces...de dónde viene la expresión del coño de la ídem?
Hoy, como no podía ser de otra manera, es un presentador de éxito. Y no de los peores. Con él, por lo menos, te ríes.
PS: Esta nuit, Dragó empieza en el Diario de la noche .

viernes


Bajo el huracán


19 de Enero .- Las islas británicas y centroeuropa se han enfrentado a un fenómeno un tanto insólito que mi compañero ha bautizado como “Il Bello Antonio” (o sea, ese hombre ante el que todas caían rendidas pero que, en el último momento, daba el gatillazo). Kiril ha sido clemente con Austria, en donde el nombre de Il Bello Antonio ha estado justificado, pero no tanto con Alemania y con Inglaterra. Al menos treinta personas han muerto por la fuerza de los potentes vientos.
El patio de mi casa, que no es particular, sino público, ha amanecido sembrado de hojarascas –vientos nocturnos- y de residuos varios y uno se siente un poco como esos monjes medievales que, en torno al año mil, veían cada indicio como un anunciador del juicio final.
Por cierto: he vuelto a releer la Biblia, a la que regreso cada cierto tiempo, porque creo que es los libros que la componen nos unen con una tradición genéticamente más antigua que nosotros mismos. Como escritor, me interesa porque a veces, entre el lenguaje fosilizado, mil veces maltratado por las traducciones y las reescrituras, uno encuentra metáforas de una fuerza poética que me cuesta calificar. Por ejemplo, últimamente he descubierto el momento en que Noé abre el techo del arca y suelta a la paloma. No recuerdo exactamente cómo está dicho, pero instantáneamente, la mano de Noé se representa y el animal vuela con una fuerza que, normalmente, se le niega al lenguaje escrito.
Leo en los periódicos que Irán conseguirá la bomba atómica en menos de tres años y también veo un concurso para elegir la fotografía que mejor exprese el dolor de este mundo en el que el ser humano se empeña en retorcer al ser humano.
En fin.

Foto: daños producidos por el Kiril

jueves


Vestuario Blanco


18 de Enero.- A petición de mi amigo Perequé que me encuentra, supongo, algo alicaído –hechos que han sucedido, y de los que algún día no lejano hablaremos- me pongo a escribir en este blog. Tengo dos noticias en el tintero. Una, que ayer los científicos americanos se reunieron y adelantaron dos minutos el reloj del juicio final. Dicho artefacto metafórico indica que estamos a cinco minutos del fin del mundo. Cosa que ya sabía todo el mundo. Los científicos, encabezados por Stephen Hawkings –ese hombre que es la pesadilla de los activistas a favor de la muerte digna- indican que han decidido hacer público su desasosiego por dos razones: que estamos a un pelo de la próxima guerra nuclear –esos iraníes, esos coreanos- y que el ser humano se está cepillando el clima a base de echar gases a la atmósfera. Recuerda uno a la abuela de uno, que, cada vez que veía por la tele un viaje de ida y vuelta del Spaceshuttle, le decía a uno:
-Nada más que echan putás y mariconás a la atmósfera, y luego, claro, no llueve.
Mi abuela era una adelantada, una visionaria del cambio climático.
Uno, que en aquellos momentos estaba sobrecogido por la belleza Reaganiana del Challenger, se empeñaba en explicarle a su abuela que, todo lo contrario, que la carrera espacial no le traería al ser humano más que ventura y progreso.
Luego, el Challenger se escachifolló y a mi abuela dejaron de preocuparle esas cosas para estar más ocupada en la marcha de su vesícula biliar.
Ya hablé del clima hace un par de posts o tres, así que no me repetiré más. Pero lo cierto es que, junto al preocupante aumento de las temperaturas, también hay otro fenómeno no menos preocupante que parece coña: y es que los mejillones y otros animalitos están, misteriosamente, cambiando de sexo, y nadie sabe por qué. Vaya, se sabe: por las guarrerías que los barcos vierten (y no me estoy refiriendo al pobre cabo que se ha caído del Juan Sebastián el Cano, lo cual sería una broma de mal gusto) sino a las sustancias con que están pintados.
En fin. Un asco.
La otra noticia que yo tenía en el tintero es que Ramón Calderón, el presidente de la Casa Blanca, o de la Cosa Blanca, o de la Cosa Nostra, en una reunión a puerta cerrada con los alumnos de algún máster ignoto o cosa así (¿Alguien puede estudiar un máster en el que esté Ramón Calderón de profesor? Flipo), bueno, pues este señor, en un máster, harto, supongo de que sus jugadores le tomen el número cambiado, ha decidido explayarse a gusto. Y se ha montado un escándalo. Pero es que, señoras y señores, Ramón Calderón no ha dicho nada que no supiera cualquier persona que tenga dos ojos en la cara y dos orejas una enfrente de la otra (a los lados del cráneo, preferiblemente). A saber: que los futbolistas que dirige son señores que no tienen la más mínima formación (y no sólo los futbolistas, ¿Alguien escuchó hablar alguna vez a Butragueño? ¿Alguien ha oído hablar alguna vez a Raúl?) y que son poco menos que mastuerzos que le dan bien al balón (problema: en el Madrid son mastuerzos que ni siquiera le dan bien al balón, vamos, a años luz de mí, pero nada en comparación con lo que cobran). Yo siempre he dicho que los futbolistas eran como Mozart: Dios les había dado un don (que nos ha negado al resto, o con el que ha sido tacaño) pero se había olvidado de darles un cerebro. Reto a cualquiera de los lectores que pueda citarme una frase de algún futbolista que merezca ser recordada (no vale “El fútbol es así”). Menos Valdano, que anda sobrado de labia y de instrucción, no consigo recordar ninguna.
Los jugadores, sin embargo, han reaccionado muy mal a las palabras de su jefe (al fin y al cabo, jefe más o jefe menos, piensa lo mismo de sus empleados) y le han reunido en el vestuario. Uno de ellos, cuya identidad ha permanecido en el economato, entre dolido y mafioso, le ha dicho:
-Y verá que, aunque no tenemos formación, le hablamos de usted.
En fin, me faltan las palabras (en sentido literal).
A demain.

martes

Hacia cero

16 de Enero.- Me resulta enormemente misterioso que, dada la reconocida humildad de los propósitos de este blog, haya gente que se tome tan a pecho lo que escribo en él.
No hay más que ver los anónimos que me envían mis sufridos lectores para darse cuenta de que, involuntariamente, estoy provocando que se reproduzcan las actitudes que están presentes en la sociedad española y que pueden conducirla cualquier día de estos, estupidez propia mediante, a cualquier consecuencia indeseable. También me divierte darme cuenta de que mis anónimos corresponsales (menos anónimos en cuanto que sospecho sus nombres) se tratan de usted, y me resulta extremadamente divertido que, conociéndolos a los dos, sólo yo tenga la llave de lo parecidos que son. Es un placer íntimo, en cualquier caso, hecho a la medida de mi ingenuidad y de la puerilidad con la que expongo mis argumentos.
Por cierto, que releyendo mis torpes razones, me he dado cuenta de que he dicho varias veces cosas que no quería decir. Cuando he escrito que “La fuerza de Hitler no fue nunca la más votada” lo que quería decir en realidad era que “la fuerza de Hitler no fue nunca mayoritaria”. El comentario a propósito de los libros que incitan al sueño tampoco es que sea un prodigio de claridad, pero supongo que se ha entendido.
Los comentarios que me dejan me sirven, además, para confirmar cierta tendencia nacional a las discusiones bizantinas, que son, por otra parte, absolutamente inútiles. Dudo mucho que se llegue a esclarecer nunca el quién, el cómo, y, sobre todo y más importante, el porqué de los atentados del 11 de Marzo. Lo que sí que creo que puedo hacer es predecir cuál será el resultado final de la investigación: está al alcance de cualquiera que tenga dos dedos de frente, en mi opinión: llegaremos a un momento en que las montañas de papeles de los sumarios, las declaraciones contradictorias, los relatos de los testigos que ganan y pierden la memoria, los clavos ardiendo de Casimiro García Abadillo, las pruebas auténticas, las pruebas falsas, los yo conozco a un funcionario que me dijo que sabía de buena tinta que fulanito había sido confidente de la policía, las mochilas auténticas, las mochilas falsas, los papelitos encontrados en celdas de delincuentes, los vídeos encontrados en papeleras anónimas, los qué hubiera pasado si no...O los qué hubiera pasado si...Todas estas cosas, aún siendo analizadas por sesos de intenciones prístinas, llevarán a una teoría de la conspiración que será uno más de los enigmas de la historia. Uno de esos enigmas, como la muerte de Kenedy, como la de Diana de Gales, que los periodistas perezosos desentierran una vez al año (generalmente en verano) y que cautivan las conciencias de los más imaginativos, y avivan el rencor de los que consideran que tuvieron algo que perder. Y se recopilarán los datos, y quizá Amenábar, cuando sea más mayor, se decida a hacer una película mezclando imágenes de archivo con las conmovedoras historias reales, utilizando como banda sonora los grandes éxitos de ayer, de hoy, y de siempre. Y entonces, cuando uno salga del cine, se preguntará:
-¿Y cómo pudieron mantener en secreto todo esto tan complicado?
O bien:
-¿Cómo pudieron seguir un plan tan minucioso y tan poco práctico sin perderse?
Pero eso no resolverá nada. Los muertos no volverán a la vida, ni el curso de los acontecimientos podrá desviarse. Ni Rajoy será el presidente del gobierno eficiente, mediocre y gris que Aznar soñó que fuera, ni Zapatero podrá gozar del perfeccionamiento que le hubieran dado cuatro años más de banquillo. Con todo lo que esto implica.
Las oscuras golondrinas no volverán a colgar sus nidos y todos seremos un poco más viejos y no nos resignaremos a darnos cuenta de que la verdad no existe y de que lo que, ilusioriamente, llamamos verdad, realidad, no es más que una simplificación que nuestra mente construye todos los días para no volvernos locos.
Seguiremos sin saber que necesitamos pensar que lo que creemos es más coherente que lo que cree el vecino. Disculparemos los defectos del tirano que mejor nos caiga (Chávez, Bush, Saddam, Zapatero, Rajoy, son todos son iguales) como a los dieciseis años disculpábamos que el ser humano que nos provocaba una erección estuviera enamorado, inexplicablemente, de otra persona. Todo en nombre de nuestro estúpido orgullo de seres sapientes, de seres que tienen miedo a ser tachados de pueriles ni de infantiles. Seres que aspiran a dominarlo todo, a saberlo todo. Sin darse cuenta de que, al final, nadie sabe nada. Esto no sirve para nada. Y nada (o casi) vale la pena.



lunes

Recordatorio

15 de Enero.- Creo que, de vez en cuando, voy a insertar esta nota en este blog:

Se hace saber que:

La redacción de este blog cree firmemente que: criticar al PSOE no es apuntarse inmediatamente a los argumentos del PP y que criticar al PP no es apuntarse inmediatamente a los argumentos del PSOE.

Las personas somos tridimensionales. Nuestras opiniones, también.

Asimismo, sostener que la política de Rodríguez Zapatero nos resulta, como poco, extraña, no es asumir que nos morimos por los huesos (políticos) de Mariano Rajoy. Y viceversa.
Las personas somos tridimensionales. Nuestras opiniones, también.

Por último: la política no es un Madrid-Barça. O no debería serlo.
Las personas somos tridimensionales. Nuestras opiniones, también.

Las criaturas a veces, necesitamos que nos recuerden ciertas cosas para no perder la perspectiva.


Para que Leonor vaya aprendiendo

15 de Enero.- (Aquellas personas que no quieran oír hablar más de política, acudan por favor a la sección TEMA 2 en donde encontrarán un regocijante artículo sobre The Queen, de Stephen Frears; los que deseen seguir sufriendo, continúen)

TEMA 1: Mientras desayuno una infusión, doy una vuelta por las teles de que dispongo (no me hacen falta más) y contemplo, en la catalana, un total de Mariano Rajoy diciendo cosas que está muy distante de creerse (lo bueno que tiene haber hecho teatro es que te pueden engañar con todo menos con la voz, porque a base de intentar pulirse a uno mismo, uno desarrolla la habilidad de notar las cadencias falsas en los discursos de los demás) y en Telemadrid, “El círculo a primera hora”. El invitado es Jaime Mayor Oreja. Resulta curioso comprobar como este programa, que está evidentemente diseñado para venderle a la población las especies fabricadas por el departamento correspondiente del PP, se las ve y se las desea para venderle a la población las especies fabricadas a partir de la interpretación de Génova de los acontecimientos de este fin de semana. Tanto es así que, ante la tercera repetición del mismo rollo por parte del pobre Mayor Oreja (qué papelón), Ely del Valle no ha tenido más remedio que preguntarle:
-¿Pero usted se cree que todo eso que nos está contando es cierto?
Con la misma cara de alguien a quien le cuentan que el papa Ratzinger ha sido abducido por una pandilla de extraterrestres ladrones de cuerpos y que la Iglesia Católica, en realidad, está gobernada por seres de apariencia verdosa y tentáculos prensiles.
Básicamente, las tesis de Mayor Oreja se resumen en: a) Jose Luis Rodríguez Zapatero es un ser malísimo malísimo malísimo, con una capacidad de retorcimiento y manipulación que deja a Maquiavelo a la altura de Mickey Mouse; b) dentro de sus perversos planes para dominar el mundo, el presidente del gobierno pretende aislar al PP para convertirle poco menos que en un partido marginal.
Resulta muy curioso que Mayor Oreja se haya referido sin un temblor de voz a algo como “la alternancia entre partidos de centro derecha y centro izquierda” consagrada por la constitución. En la constitución (y yo debo de ser de los pocos españoles que se la ha leido) no se habla de esto por ninguna parte. Menos aún de alternancia. Es más, si hubiera alternancia, al estilo del famoso Artificio Canovista, para qué querríamos elecciones. Un ratito tú y un ratito yo, y se acababan todas las historias.
El PP quiere convencer a la gente de:
a) El pérfido Rodríguez Zapatero va a por nosotros, pretende aislarnos. Y
b) La santidad sale cara. Nosotros defendemos la verdad, impávidos, fervorosos, pero sufrientes como mártires ante los leones del circo.

TEMA 2:En fin: para hablar de cosas más agradables aunque, en cierto modo, conectadas, decir que este fin de semana he visto “The Queen” y que me ha gustado mucho. Aparte de porque, sin decir esta boca es mía, y de manera muy sutil, se mete mucho con Lady Di –esa mujer que a mí, personalmente, me caía fatal ya en vida-. Me ha gustado porque es una película que, teniendo todas las cartas para terminar en el ridículo, consigue soslayarlo. Me explico: retratar en una película biográfica a personas que aún están vivas y unos acontecimientos que todo el mundo conoce perfectamente resulta un riesgo evidente. Sobre todo, porque se cae en el peligro de caer en el spitting image. O peor: en esas reconstrucciones sarnosas que Antena 3 pone cada aniversario de la muerte de Lady Di en las que la Di aparece como una santa y los Windsor como una especie de chupasangres que sólo casaron a Carlos con la Spencer para lograr una matriz fertil.
En “The Queen” sin pintar a la familia real británica como el colmo de la santidad (que está claro que no lo son) se intenta hacer un retrato profundo y tridimensional de unas personas situadas por la vida en unas posiciones muy concretas y muy conflictivas. El mensaje de la película es: vale, se equivocaron, pero es que tampoco podían actuar de otra manera dados sus condicionantes. Porque en ningún caso se dice que Isabel II sea tope de maja. Sólo se trata de decir que Isabel II es una señora mayor (septuagenaria en el momento en el que suceden los hechos) que venía de Churchill y se tiene que enfrentar con Tony Blair que es, todos lo sabíamos, un horterilla con un poco de labia. Por cierto, que resulta curiosa y poco creible la transformación del personaje de Tony Blair en el flín. Pasa poco menos de querer derribar a la más conocida de las Isabeles a ser uno de sus más rendidos admiradores. Pero si mal queda él, peor queda ella, la buena de Cherie. Yo que ella, después de esta película, no volvía a salir a la calle.
En el aspecto técnico, hay que destacar sobre todo el diseño de vestuario (con la reina lo tienen fácil, va siempre más o menos igual); resulta muy retador para un diseñador de vestuario hacer una película que pase diez años atrás. Porque si te pasas de antiguo, quedas kitsch y si te pasas de moderno, quedas reconstrucción de Antena 3. La ambientación, también estupenda. Sólo un pero: en una escena, la reina está haciendo un pic-nic con su familia en el bosque que rodea Balmoral. Hellen Mirren saca unos cuencos de cerámica de color gris claro. Tres escenas más adelante, Tony Blair está tomándose unos cornflakes con Cherie, en un cuenco igualito igualito. Mucha casualidad.
Tampoco quiero terminar sin comentar el personaje del periodista que escribe los eslóganes de Tony Blair. Me recuerda a los del Tema 1. En resumen, un telefilm de evidentísimo lujo (no en vano está producido por Granada).

jueves


Manis, Lemas y otras cosas de Meter


11 de Enero.- Las navidades son un dolor detrás de otro, pero el dolor más profundo es el de quitar el árbol. Adiós con el corazón que con el alma no puedo.Las estrellas y los ornamentos vuelven a sus cajas (con alguna baja) e hibernan en el trastero esperando la navidad siguiente. Estas, no lo niego, han sido especiales. Principalmente porque, sin dejar de ser melancólicas, han sido más alegres de lo habitual.

Y es aquí, después de este primer párrafo, en donde expongo mi problema: sin paños calientes: lectoras, lectores que formáis legión, me encuentro ante un dilema. Dije que no iba a hablar más nunca de política de política pero, sin encambio, como dijo el clásico, los asuntos candentes son tantos que...No sé. En la España de mis amores las cosas se precipitan desde que se convocó la Manifestación/Marcha con la que se trata de ofrecer la respuesta de un país democrático al hecho atroz de que unos señores hayan echado abajo, de la manera más abrupta, una obra pública con, además, el resultado lucturoso de dos víctimas mortales. Pues bien: dicha manifestación la ha convocado el gobierno como es normal. Hasta ahí, bien. Sin embargo, tras esta convocatoria y, como si se tratara de las alianzas entrelazadas que dieron lugar a la primera guerra mundial, han empezado a desplegarse una serie de rencores de ojos pequeñitos, como los de los elefantes. Este despliegue de rencores y mezquindades varias dará lugar, previsiblemente, a la curiosa situación de que haya dos manifestaciones para lo mismo recorriendo el centro de Madrid en fechas próximas. Una situación absolutamente ridícula que se dará si nadie con dos dedos de frente tiene la precaución de evitarla.

Intentemos recapitular:

Tras el comunicado de ETA (no comentaremos la redacción, absolutamente desastrosa, sino el contenido, absolutamente despreciable) parecía que los políticos se habían puesto de acuerdo (comentaba yo ayer aquí ese palmoteo Zaplana-Rubalcaba que a mí me dejó sin habla). Pues bien: el frágil clima de concordia se ha vuelto a romper porque el gobierno, representante de los españoles –tanto de los que le votaron como de los que no, esto conviene recordarlo para no caer en confusión- convoca una manifestación para expresar la repulsa pública por el atentado de la T4. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, pronto empiezan a surgir las discordias esperables. La portavocía de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) dice que no va a acudir a la manifestación por considerarla “un acto partidista” y “de apoyo a la negociación con los terroristas de cara a un futuro inmediato”. Breve silencio. Tras el cual el PP también se descuelga de la manifestación aduciendo que "genera división y siembra confusión en la estrategia de lucha contra ETA”. El desacuerdo viene porque la organización de la manifestación ha rechazado incluir en la pancarta que la abre la palabra “libertad” y porque se han rechazado las sugerencias del PP en cuanto a la redacción del manifiesto que se leerá al final de la marcha. El Partido Popular pretende que se indique expresamente la repulsa a cualquier negociación con ETA.
Por otra parte, la AVT ha convocado para hoy su propia manifestación de condena, que coincide con un grupo autodenominado Peones Negros que reivindican el esclarecimiento de los atentados del 11 de Marzo (o sea, lo que reivindican es que los jueces digan que no fueron los chicos del turbante sino los chicos del pasamontañas y, para ello, se agarran a diferentes clavos ardiendo descubiertos por Casimiro García Abadillo, uno de los subdirectores de El Mundo).

Pero es que además: hay una asociación de ecuatorianos que SI apoya la manifestación del gobierno. Hay una asociación de ecuatorianos que NO apoya la manifestación del gobierno. Hay un sindicato de policía que SÍ apoya la manifestación del gobierno. Hay un sindicato de policía que NO apoya la manifestación del gobierno. Asimismo, hay una asociación de víctimas del terrorismo (que agrupa a la mayoría de las del once de marzo) que sí apoya la manifestación del gobierno.

Suerte que está la guardia civil: estos sí que NO apoyan la manifestación del gobierno pero sin una contraasociación que sí que apoye al gobierno. Gracias a Dios.

Pero no se vayan todavía, que aún hay más: porque más al norte, el lehendakari vasco y su gobierno ha convocado otra manifestación con el lema: “Por la paz y el diálogo” que, esta sí, no le gusta a casi nadie. Vaya, le gusta a los convocantes y (sorprendentemente) a Batasuna o como quiera que se llame ahora, que ha dicho que va a asistir. Los que dicen, sin embargo, que no asistirán, son los chicos del Partido Socialista de Euskadi que, tras haberse reunido con Batasuna (o eso dicen las lenguas de doble filo) no quieren fotos en actitudes comprometedoras con gente tan sospechosa. Y digo yo, si utilizaron sordomudos para averiguar los requiebros que le dirigía la princesa Letizia a su príncipe azul, ¿Qué no harán los tertulianos –esa plaga- por averiguar qué se dicen los dirigentes vascos cuando se encuentran a la luz del sol? Y lo digo porque acabo de leer que todo el mundo se ha echado las hands a la head cuando el presidente del gobierno (que no se está revelando, precisamente como una cabeza privilegiada) ha calificado el atentado de Barajas como “un desgraciado accidente” aunque, acto seguidísimo, ha corregido y ha dicho que ha sido “un terrible atentado” (cito de memoria). Vaya con la lengua florida del señor Presidente.

Mon Dieu, qué cruz.

Quisiera terminar, sin embargo, con una buena noticia: hay algo en lo que PP y PSOE sí que están de acuerdo (aunque yo sospecho que, por parte del PSOE, con el único ánimo de fastidiar). La mushasha que encabeza estas líneas es una teniente de alcalde del PP de Lepe que ha posado desnuda para una revista municipal. Sus correligionarios se han echado las hands a la head, como no. Sin embargo, las chicas que ocupan los bancos de la oposición en el consistorio onubense han aplaudido la iniciativa de la mushasha.

Algo es algo, digo yo.

miércoles


Relaciones contranatura

10 de Enero.- Este está siendo un invierno caliente, además de porque los almendros están floreciendo en medio mundo con meses de adelanto, por lo que traen los periódicos.
Sin ir más lejos, Die Presse y los demás periódicos austríacos llevan estos días a su portada que, tras un complicado proceso de negociación, el Partido Socialista Austríaco y el Partido Popular Austríaco (SPö Y ÖVP, respectivamente) van a gobernar formando una enorme coalición en la que todo el mundo quedará igual de descontento (tradúzcase, según la forma de ser austríaca, que al quedar igual de jodidos, todos quedarán más o menos igual de felices)
El canciller –lo que para nosotros sería el presidente del gobierno- será nuestro amigo Gusembauer (pronúnciese Gusembagüa, socialista) y la mayoría de las carteras ministeriales importantes –que, en la práctica suponen los resortes de la maquinaria estatal- irán a parar al partido popular.
Los votantes de izquierdas están enfadados, y con razón, y los de derechas, casi como que respiran con alivio, porque el anterior canciller –Wolfgan Schüsel- era un señor de nulo carisma popular y, en el fondo, todo el mundo estaba deseando quitárselo de enmedio. De cualquier manera, esto supone una especie de café para todos en el que, muy al estilo austríaco, y usando la gráfica expresión del clásico: disfrutarán todos y la pilingui no terminará en el río.
Vale la pena explicar que el panorama político austríaco es muy complejo. A pesar de ser un país canijo –en cuanto a universo de votantes- dichos votantes se encuentran muy polarizados. Por un lado, están las grandes ciudades que son gobernadas por partidos de izquierdas (Viena a la cabeza que, desde hace años, es un feudo socialista) y del otro, la extensa red de pequeños pueblecitos que forman la Austria rural, que es enormemente conservadora y que está copada por los partidos de la derecha (básicamente los del Partido Popular y los dos partidos de ultraderecha que son como el Epi y Blas de la política austríaca).
Estos dos partidos,el FPÖ y el BZÖ, merecen mención aparte. Nacieron de la escisión del partido originalmente fundado por Georg Haider (un ser al que le pasa como a Jesus Gil, que cada vez que habla, sube el pan) el caso es que a Georg le echaron de su formación original –se ve que por no ser suficientemente radical- y entonces fundó un partido propio cuyo feudo es Carintia –esa provincia que viene a ser como la Galicia de Austria, o sea, un lugar diferente-; estos dos partidillos –no llegan al diez por ciento del electorado- son la sal política de este país, porque en los debates televisivos sus dirigentes se tiran los trastos a la cabeza sin el menor pudor. Acaparan los votos de los menos pudientes, que son los que están sufriendo más en sus carnes las consecuencias de la inmigración que viene a Austria atraida por el mensaje de que aquí, las longanizas con que se ata a los perros son las de mejor calidad de la Europa Central.
El mensaje es simple: sin extranjeros todos viviríamos mejor. Austria fuera de la UE. Preferencia de los nacionales para cualquier cosa: desde las escuelas hasta las candidaturas laborales. Se da el caso de que en este país, por su historia, todo el mundo es mixto y salvo los nobles (que pueden defender con documentación su árbol genealógico) rara es la familia que no tenga sangre serbia, bosnia, italiana por el sur, polaca o de más allá. Con lo cual, las diatribas de los dos dirigentes ultras no deberían tener mucho sentido. El caso es que lo tienen, y que los austríacos de menos estudios (aquellos que retrata Mundl en su tradicional especial de nochevieja) le ven toda la lógica al mensaje abiertamente racista de los ultraconservadores. También, por qué no decirlo, los austríacos más inquietos y menos pacientes están cansados de la fosilizada alternancia de los dos partidos mayoritarios, y aspiran a emociones más fuertes proporcionadas por estos dos partidarios del lado salvaje de la vida.
En cualquier caso, y gracias a Dios, los dichos ultraconservadores no tienen al frente a dirigentes mínimamente inteligentes. Uno es un pisaverde de ojos rabiosamente azules –conviene destacar el pasado ario de uno, cuando uno aspira a jardinero máximo del jardín ultra- y el otro, es un señor con esposa y niña que aunque tiene un reino pequeño como el principado de Sealand, tiene maneras de presidente de los Estados Unidos. Ayer en la ORF –un plató como de tele local española- departían los principales dirigentes austríacos a propósito de las alianzas, compras y ventas que, aún enfureciendo a la mayoría de la población, van a dar lugar al nacimiento del nuevo gobierno austríaco.
En España, la situación no es menos interesante y obedece a un curioso efecto espejo: también el PSOE y el PP –sospecha uno que a instancias de una autoridad superior- están haciendo de tripas corazón para superar sus diferencias. Ayer, tuve que frotarme los ojos cuando vi en el telediario de Telemadrid la inédita imágen de Rubalcaba y Zaplana (ese ser híspido) dándose palmaditas en la espalda y sonriendo ante los fotógrafos congregados para documentar ese milagro de los panes y los peces.
Es triste que haya tenido que haber dos muertes para que nuestros políticos se pongan las pilas.
Por cierto, y como dijo el clásico, en otro orden de cosas: repárese la próxima vez que se vea al presidente del gobierno de la nación (de la nuestra, me refiero) en el tinte de pelo que se ha hecho dicho presidente de la nación y en el corte de pelo defilé (o sea, a capas) que lució ayer en una reunión con los sindicatos ecuatorianos –los pobres-. Por tutatis: me dejó without words.
Y es que los presidentes españoles no han tenido mucha suerte con aquello de la imagen: desde aquellas patillas canas que Pilar Miró inventó para Felipe González y que le hacían parecer un galán de culebrón hasta el bigote de Aznar (cuánto y cuánto ha dado que hablar ese bigote) hasta el corte defilé de nuestro presidente actual. El único que se salvaba un poco -porque eran los años setenta, porque éramos más ingénuos quizá- era el pobre Suárez, aquel caballero que se parecía a Orestes.

martes

Foto: Cementerio de Barcos en el mar de Aral. Fuente: flickr

El dinosaurio se asomó a la ventana



9 de Enero.- No. No quiero contar la famosa anécdota (probablemente apócrifa) de Ana Botella y Augusto Monterroso. Aunque, pensándolo bien, como lo que voy a decir luego es tan pesimista, no hay que ahorrarle a nadie una sonrisa. Cuentan los cronistas de la Mancha, con Cide Hamete Benengeli a la cabeza que estando Monterroso disfrutando de la hospitalidad monclovita con motivo de la concesión de un premio, deseando disfrutar de la belleza simpar de la señora Botella (cantada con ditirámbicos excesos por Pedro J. Ramírez en sus libros) se sentó a su lado. Segun Hamete Benengeli, la Sra. Botella sorbía despaciosamente una tacita de café con el meñique convenientemente erecto y Monterroso, sin saber cómo romper el hielo, ya fuera por sí mismo, o mediante persona interpuesta, le preguntó:
-¿Le gusta a usted leer?
Botella iluminó el salón con una sonrisa que mostró las dos ristras de perlas que tiene por dientes y dijo que a ella, lo que más le gustaba en el mundo era la lectura. Ella estaría pensando que Monterroso le preguntaría seguramente sobre el último libro de Antonio Gala (ese escritor que hace tan señora fina) pero en vez de eso, Monterroso, rendido a sus pies, le preguntó:
-¿Y ha leido usted El Dinosaurio?
Botella, sonriente, miró al techo, como quejándose silenciosamente de las servidumbres de un cargo que la apartaba de la hermosa república de las letras y luego, le dijo a Monterroso:
-No pude terminarlo, señor Monterroso. Lo dejé a la mitad.
Con lo cual, el ilustre premiado debió quedar enormemente contrito. Como todo el mundo sabe, El Dinosaurio es una especie de haiku literario: un microcuento que tiene sólo una línea.
En fin: voy al lío.
Leo en la prensa digital que un grupo de sesudos científicos reunidos en Copenhage han pronosticado que, para el año 2070-mañana por la mañana, como aquel que dice-, y como esto siga así, los países ribereños del Mediterráneo serán un desierto, empezándose a sufrir las desastrosas consecuencias a partir del año 50 de este siglo. Entre los catastróficos acontecimientos que se predicen, está que cada año se producirán 87.000 muertes debido al calor, que las cosechas se reducirán en un cincuenta por ciento y que el turismo caerá debido a que los señores del norte dejarán de querer beneficiarse del sol español. Entre tanta catástrofe, los científicos de Copenhage aseguran que las bendiciones climáticas recaerán en Dinamarca y los países bajos, cuyo clima se volverá más cálido y que las cosechas de productos agrícolas subirán en estos países tradicionalmente fríos. También se dice que a poco que los gobiernos se esforzaran un poco, se podrían atenuar los efectos de un cambio climático que, según ellos, ya es imparable. Las previsiones están hechas teniendo en cuenta un aumento de la temperatura media global de 3 grados de nada y, aseguran, se han basado para hacerlas en las más sofisticadas técnicas de observación y previsiones estadísticas.
Hace unos años, las previsiones iban en otro sentido (de hecho, se aprovecharon para un film de Hollywood) y decían que el cambio climático no nos asaría de calor, sino que nos mataría por frío. Sostenían los teóricos de esta segunda opinión que cuando las temperaturas aumentasen y se derritiesen los casquetes polares el aumento de agua líquida disminuiría la salinidad de los océanos y se cepillaría el flujo de la corriente del Golfo, que es la que hace que Europa y Washington tengan climas tan diferentes. Yo he llegado a leer