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miércoles
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Paco Bernal
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Etiquetas: Madrid Directo
domingo
Esta chica, disfrazada de falsa boliviana, estaba ayer en el Graben bailando danzas típicas de un país que seguro que nunca ha visitado, dentro de la campaña de Médicos sin Fronteras que se desarrollaba ayer.
Asimismo estos chicos, que pertenecen a un grupo de bailes típicos de la zona levantina del Mediterráneo.
Por último, continuando un poco con la temática de hace dos posts, decir que esta foto está tomada en el lugar en donde estuvo el Hotel Metropol; el cuartel general de la Gestapo en Viena. Ayer, mientras tomaba la foto, por cierto, un padre judío ortodoxo con sus chiquillos se dirigía a una sinagoga cercana. Los niños, con sus gorrillos, sus ricitos colgantes y sus pantalones subidos hasta los sobacos, los pobres, se subían a las escaleras del monumento sin tener ni idea de lo que significaba....En fin, uno no pudo dejar de encontrar simbólico el tema. Asimismo, decir que, por casualidad, descubrí que esa zona está copada por comercios hebreos; hice una compra en uno de ellos y mi compañía, al salir, se sorprendió de que, estando donde habíamos estado, no hubiera regateado para lograr un mejor precio.
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Etiquetas: Imagenes, Vida viení
martes
Mi gata Sofía haciendo de las suyas en el armario de los jerseys
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Anverso
ReversoDíptico
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La plaza del ayuntamiento de Viena, conocida entonces como Plaza de Adolf Hitler, en una postal de la época nazi.
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Etiquetas: Otras hierbas venenosas
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lunes
Dos mujeres turcas paseando esta tarde cerca de Millenium Tower
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domingo
chinos, negros y judíos
con idénticos anhelos
y millones de habitantes
pequeños como guisantes
vistos desde un rascacielos.
En invierno, un cruel frío
que hace llorar. En estío,
un calor abrasador
que mata al gobernador
(que es siempre un señor con lentes)
y a los doce o trece agentes
que lleva a su alrededor.
Soledad entre las gentes.
Comerciantes y clientes.
Un templo junto a un teatro.
Veintitrés o veinticuatro
religiones diferentes.
Agitación. Disparate.
Un anuncio en cada esquina.
Jazz-band. Jugo de tomate.
Chicle. Whisky.Gasolina.
...
Radio. Brigadas de asalto.
Sed. Coca-cola. Sudor.
Cemento. Acero. Basalto.
Limpiabotas de color.
Garajes con ascensor.
Prisa. Bolsa. Sobresalto.
Y dólares. Y dolor;
un infinito dolor
corriendo por el asfalto
entre un Chevrolet y un Ford.
Suciedad junto a limpieza.
Miseria junto a riqueza.
Junto al lujo, mal olor.
Dicho y no va más, senor.
Enrique Jardiel Poncela
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Etiquetas: Poesía
sábado
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Etiquetas: Fe de erratas
En las más antiguas, sobre todo en el distrito uno, también se realizan visitas guiadas a lugares que están cerrados normalmente. Ayer, durante mi primera larga noche de las iglesias, peregriné sólo por las del primer distrito, y aún así me quedé sin ver algunas cosas como, por ejemplo, un concierto que la filarmónica de Viena y los famosos niños cantores daban en la Hoffburgkapelle, al que no pude pasar porque, a pesar de llegar una hora antes del principio, ya había una cola (fila, Concha, fila) que daba la vuelta al patio de la Schatzkammer. Aún así, vi las criptas de la Franziskaner Kirche –con luz natural- y de la Schottenkirche –a la luz de las velas- lo cual resultaba doblemente tenebroso porque las llamas vacilantes dibujaban sombras chinescas en las calaveras y en los angelotes de caras desconchadas.
La cripta de la Franziskaner Kirche, en su parte más burguesa, contiene una espléndida colección de ataúdes del siglo XVIII, de adultos y de niños, primorosamente decorados, algunos con los lienzos originales saliéndoles por entre las comisuras. Viéndola, uno se acordó de aquellas palabras de la liturgia, cuando el sacerdote pide por “aquellos hermanos nuestros que durmieron en la esperanza de la resurrección”, porque no puedes dejar de pensar que aquella fila ordenada de catafalcos está llena de larvas de unas misteriosas mariposas que están esperando a que se den las condiciones adecuadas para despertar lentamente y desplegar las alas. Aquellos humildes despojos de los burgueses del dieciocho, contemporáneos de Mozart, que experimentaban ya las tensiones que darían lugar a la revolución francesa, parecían estar esperando un ordenado turno de preguntas.
Mientras hacía piernas esperando mi turno para visitar las catacumbas de la catedral, también me entretuve en espiar las conversaciones de la gente que había a mi alrededor, con resultados curiosos. Por ejemplo, que los austríacos tienen una relación con las iglesias en tanto que edificios muy afectuosa (no parecen tenerla de otra manera con la Iglesia como institución, porque pagan “religiosamente” el impuesto que contribuye a sostenerla). Por ejemplo, una mujer se lamentaba de que no había podido, como yo, entrar en el concierto de la Hoffburgkapelle, y decía que no era tanto su lamento por la música (al fin y al cabo, te compras un cd y lo escuchas en tu casa tan ricamente) sino porque se había casado en aquella iglesia y siempre que podía, pues iba. También tengo que decir que, entre los asistentes a las actividades (particularmente en el Stephansdom) no había mucha gente de la que en España esperarías ver en una iglesia. De hecho, yo no sé si era por la música de órgano o por la especial decoración, en la catedral vi siniestros y siniestras, jóvenes y jóvenas, turistas catalanes un poco despistados (debieron fliparla, al comparar con la imagen carca que tiene la iglesia española), personas que iban con niños, todos armados con su guía (impresa a todo color gracias al dinerete de su Kirchensteuer) y disfrutando de las actividades. Aunque, también es verdad que, como en todo, siempre hay barrios. En la Minoriterkirche, en la que se celebraba un coloquio con el cardenal de Austria bajo el título “todo lo que siempre quiso preguntarle al cardenal” la concurrencia era más o menos pija –las señoras arrugaban la boca como cierres de bolso cuando les tiraba fotos- y la iglesia de los caballeros de Malta –preciosa, y precioso el uniforme de los miembros y las miembras de la orden, un punto ciencia ficción- estaba llena de cristianos digamos del ala dura del Concilio de Trento.
Como siempre, uno piensa que otro gallo le cantara a la Iglesia española (tome nota la Conferencia Episcopal) si se dejara de monsergas que a nadie le interesan y demostrase de lo que es capaz. Si de verdad la iglesia se quiere acercar a los fieles y que los fieles pongan su crucecita en la declaración de la renta, debería pensarse organizar, una vez al año, una de estas jornadas de puertas abiertas. Lo hicieron con aquello de Las Edades del Hombre, y les fue fenomenal.
No sé, siempre es una idea.
Para muestra de cómo fue la cosa, aquí dejo algunas fotos.
Catacumbas de la catedral.- en esta habitación en particular, se encuentran las vísceras de los cáiseres en unas latas con la forma de sombrereras. Los corazones están en otra iglesia y el resto de la casquería en la Kapuziner Kirche, como todo el mundo sabe (chico, qué despiece)
Cripta de la Franziskanerkirche con sus ataúdes ordenaditos
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Paco Bernal
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Etiquetas: Imagenes, Vida viení










