Trabajadores en la Donauinselfest
30 de Septiembre.- Los comités de empresa, en contra de lo que muchos trabajadores piensan, no están para convencer al empresario de que debe mantener al trabajador bajo contrato (qué más quisieran ellos). Sólo pueden velar porque la ley se cumpla, a veces en unos entornos de enorme tensión. Y las leyes españolas, es cierto, propician la existencia de dos clases de trabajadores. Los A, fijos, cubiertos, prácticamente intocables (por tanto sin ninguna motivación ni para formarse ni para ser productivos) y los B que vagan de empresa en empresa, de contrato en contrato, de precario en precario y de turbio en turbio, hasta que se vuelven demasiado caros para que los empleadores quieran tener nada que ver con ellos y pasan a engrosar las filas de los parados de larga duración (eso, si no han conseguido antes hacerse funcionarios para salir del círculo vicioso).

