El docto profesor Ottomeyer en una foto que no le favorece mucho
12 de Diciembre.- La Estación Oeste de Viena puede ser un lugar bastante deprimente si se visita a las siete de la mañana y se ha tenido que dormir poquito y concentrado. Sin embargo, aún en esas circunstancias, cuenta con un lugar que la salva: una de las tiendas de prensa mejor surtidas de la capital. En ella compré el otro día, antes de viajar a Munich, el último número de la edición española de Vanity Fair, en cuya portada Isabel Preysler parece la hermana pequeña de uno de sus nietos (milagros de San Photoshop, que todo lo puede, de una genética privilegiada y, por qué no reconocerlo, de la poca afición de Preysler a exponerse a los pérfidos rayos solares).
