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Por qué muchas austriacas no llevan sujetador y otras 1616 historias sobre Viena


4 de Octubre.- Tal día como hoy, hace cinco años (¡Cinco!) escribí la primera entrada de Viena Directo.
Yo, que soy bastante supersticioso, pienso que, muy probablemente, un factor fundamental para la buena salud de la que goza este blog es que nació, sin pretenderlo, en el mismísimo corazón de la ciudad. En un ático de una de las casas de la plaza del Hohe Markt, a un paso del reloj de Anker. En ese mismo punto estaba el centro del campamento que los romanos instalaron en las posesiones de un tal Vin y que, con el correr de los siglos, dio origen a la capital de Austria.

De Blogger a Wordpress: con la música a otra parte (en 15 días)

(Publicado en www.vienadirecto.wordpress.com)

13 de Mayo.- Supongo que la mayoría de los lectores potenciales de este artículo han ido a buscarlo a una ubicación  en la que no ha podido aparecer. El servicio de publicación de blogger ha hecho chimpún hoy día 13 de Mayo (fecha más oportuna, por otra parte) por causas que, obviamente, no han trascendido.
Los que lo usamos, no podemos acceder a nuestros blogs, ni publicar entradas nuevas.

La súbita caida de blogger, aparte de hacerle a uno reflexionar sobre la poca frecuencia con la que hace copias de seguridad, le ha dado también ocasión de probar otro sistema. Con resultados muy satisfactorios, por cierto. Hasta el punto que he decidido mover Viena Directo al servicio de WordPress.

Durante los próximos quince días  (y siempre que blogger quiera de nuevo) Viena Directo se va a publicar en paralelo en las dos plataformas. Después, se publicará solamente en WordPress.

WordPress no ofrece tanta flexibilidad a la hora de personalizar tu blog como blogger y, seguramente, el interfaz tampoco es tan simple.

Sin embargo, mi nueva casa virtual tiene una ventaja sobre la que dejo que, si yo no estoy equivocado, va a resultar transcendental en el futuro. Creo firmemente que estamos asistiendo al amanecer de una nueva forma de entender internet. Primero fueron los móviles y después serán las tabletas. Internet va a ser (ya es) móvil y será (ya es) táctil.

WordPress ofrece en todas sus plantillas versiones especiales para dispositivos móviles. A partir de ahora, leer Viena Directo en el metro o mientras tomas un baño será mucho más fácil y cómodo.

Viena Directo, como siempre, mejora para ti.

Viena Spricht



10 de Febrero.- Ayer nació otra extensión de Viena Directo.

Hace tiempo que mis amigos de Facebook me dicen que por qué escribo tanto en español, que ellos también quieren saber de mi vida en un idioma que entiendan (es el drama de los que somos como Kim Bassinger, rubios atrapados entre dos mundos). Así pues, con la ayuda inestimable del traductor de Google y un poco de hilfe de mis freunde, ayer me lié la manta a la cabeza y publiqué el primer post de “Viena Spricht”. Fue una versión más o menos fiel del texto que se publicó ayer en Viena Directo.

Soy el featured artist de hoy


7 de Enero.- Hoy, los chicos de Fotomoto han decidido llevar a su portada una de mis fotos para promocionar su sitio (y, de paso, el mío). Se trata de mi foto más vendida estas navidades. La hice en 2009 en Karlsplatz y, por ejemplo, le ha servido a mi amigo L. para felicitarle la navidad a sus amigos.

Comprar fotos en Viena Directo Images, mi tienda en línea, es fácil y cómodo, como ya expliqué aquí. Regalar fotos es un detalle distinguido y exquisito, al alcance de todos los bolsillos (y, por qué no, para alegría del mío). En VDI hay a la venta casi una treintena de fotos pero, en principio, todas las de mi cuenta flickr están a la venta. Si hay alguna que te haga ilusión pero que no está en la tienda todavía, no dudes en escribirme un correo electrónico.

Podcast Número 3: ahora le damos (también) al audiolibro

18 de Diciembre.- Ya está aquí el número 3 del Podcast de Viena Directo con los dos primeros capítulos de La Cárcel de Oro. Para los lectores habituales, que son muchos, gracias a Dios, será una oportunidad de refrescar conocimientos y para los nuevos, incentivo para reengancharse.

!A disfrutar!




Si el link no funciona, pincha aquí para oir el audio

Felicita la navidad de una manera original

21 de Noviembre.- A petición de Amelche hago hoy un post para explicar cómo se compran fotos en mi tienda. Por supuesto, aparte de fotos para enmarcar, se pueden también comprar tarjetas y postales con mis fotos, como la que hoy nos servirá de caso práctico.

Tu trozo de Viena cuesta 2,99 Euros

Esta foto, junto con otras, está a la venta en mi web www.vienadirectoimages.blogspot.com a partir de 2,99 Eur.

18 de Noviembre.- Como diría Malena Gracia, en estos días he cumplido un viejo sueño.


Recuerdo que, en septiembre de 2005, para mi cumpleaños número treinta, recibí mi primera cámara digital. Una pequeña Canon de la serie IXUS que murió de una mala caida en el distrito uno vienés. Desde entonces, otra IXUS, mi primera Canon EOS (que ahora tiene mi hermano) y la presente, una 450D, que me permite hacer las fotos de este blog, han sido mis mejores compañeras.


Feliz Aniversario: Un caso práctico

2 de Octubre.- Como todos mis lectores saben, me gusta la fotografía. Uno aprende a fotografiar de dos maneras: fotografiando, o bien mirando lo que han hecho otros. Supongo que, como le sucede a mucha gente, cuando veo una imagen lo primero que me llama la atención es por qué me gusta. Hoy, para compartir lo que he ido aprendiendo durante este tiempo, me gustaría analizar de esa forma una imagen tomada por mí que me gusta especialmente. Espero que mis lectores me perdonen la inmodestia.

El jardín de los senderos que se bifurcan




31 de Agosto.- Descubrir que uno puede seguir haciendo una cosa que creía perdida para siempre es una experiencia muy agradable.

Durante estos últimos años creí que, al mismo tiempo que me han empezado a salir canas y que el alcohol ha empezado a sentarme como un tiro,  había perdido la capacidad de fabular. Es cierto que, en cierta forma, algunos posts de Viena Directo no son más que cuentos en los que el protagonista es uno que se parece a mí; pero yo me quiero referir a la ficción pura. A sucesos inventados.

Encerrado con un solo juguete




11 de Julio.- Todos los días, antes de ir al gimnasio, entro por lo menos cinco minutos a mi tienda de segunda mano favorita, que está justo debajo de donde me castigo.

El otro día, en la vitrina en donde están puestos los artilugios electrónicos, hice un hallazgo sensacional: una camarita digital de vídeo que estaba como nueva. Su dueño la había vendido porque, desde que salió a la venta en 2009, han salido otros modelos más pequeños (aún) y que ofrecen mejores prestaciones. Sin embargo, para mis propósitos era (es) perfecta. Conté mentalmente: calculé que el dinero que me iba a costar lo iba a recuperar con las clases de aquella semana. Total: no suponía mayor gasto y, eso sí, una cantidad considerable de diversión. Así pues, con la decisión ya tomada, llame al dependiente, que sacó de la vitrina la caja con la cámara como si esta fuese un bien delicadísimo y precioso. La pagué y, desde entonces, ando haciendo experimentos.


Cabesón, cabesón (en la cocina de VD)

29 de Junio.- Uno de estos jueves, mis compañeros de tertulia se reían conmigo –parece ser que soy especialista en hacer comparaciones sorprendentes- cuando yo les explicaba que escribir el post diario es como ese momento all bran que la civilización occidental ha condenado al oscuro armario de los tabúes.

Yo, tanto para mi momento all bran como para escribir los posts, necesito café.

El café mañanero me da la energía necesaria para berrear la bilirrubina o similiar en la ducha y, a través de misteriosas operaciones de reconversión en las que ni entro ni salgo, ni sobre las que, por supuesto, tengo ningún mando (ya quisiera yo) la cafeína se convierte en la primera frase de cada post.

Viena Directo mejora para ti

Un vídeo muy útil. Cuenta todo lo que hay que saber sobre la subscripción a blogs de una forma amena y didáctica: y dura menos de cuatro minutos

19 de Junio.- Nunca se sabe de dónde pueden venir las ideas. Hace tiempo que puse el botón de suscribirse tanto a las entradas como a los comentarios en la barra lateral del blog. Lo hice porque sé que había (y hay) muchos lectores que lo usan.

Obviamente, yo no estaba suscrito a Viena Directo, pero sí a otros blogs. Y no había caido en algo muy importante que me comunicó, muy amablemente, un lector vía correo electrónico: los títulos de las entradas no aparecían en el feed.

Cuando lo supe, me puse lo antes posible a trastear para resolver el problema y, buscando buscando, encontré otras muchas posibilidades para hacer que Viena Directo se vuelva, no sólo más amable para el usuario, sino también que sea un cauce por el cual mis lectores puedan orientarme a propósito de los temas que más les interesan (ver barra de reacciones abajo) y para que puedan compartir con sus amigos aquellos contenidos de este blog que sientan que merecen la pena (muchos, espero).

A estos efectos, habréis notado que he puesto en la parte superior derecha de cada entrada un botón que permite compartir el contenido a través de Twitter y también mandárselo a todos tus amigos a tu cuenta de Facebook !Se terminaron esos whats on your mind anodinos del tipo "hoy me toca podólogo" o "tengo puestas unas lentejas que resucitan hasta los muertos más añejos"! A partir de ahora, aventuras vieníes a cascoporro.

Pero aquellos que no tengan caralibro que no tienen que preocuparse. En la parte inferior de cada entrada hay un botoncico, con forma de sobre, que permite mandar el texto por correo electrónico junto con una breve nota en la que tenéis todo mi permiso para haceros lenguas sobre lo bien que escribo, lo que mola lo que digo, y lo mucho que os habéis partido la caja de cambios con mis aventuras.

Asimismo, he cambiado la plantilla (espero que os guste la nueva imagen de la cabecera, que conserva el logotipo pero varía un poco los colores); he reagrupado la información en la barra lateral porque había algunas cosas redundantes, hay un nuevo blogroll en el que encontraréis los blogs que me gustan dispuestos de manera más accesible y atractiva.

El proceso no ha terminado. Durante los próximos días iré activando más funcionalidades al objeto de que Viena Directo sea más informativo y más cómodo de utilizar.

Naturalmente, todo este trabajo cobra su sentido porque vosotros estáis ahí. Así que, como siempre !Mañana más! Voy a ponerme a ello.
Una cuadrícula casi perfecta
20 de Abril.- Cuando era niño empecé a dibujar por culpa de la marca de televisores Frandcis. El primer televisor que compraron mis padres era un bicharraco venido de América que mi abuelo les sacó del economato de la Guardia Civil. Recuerdo que tardaba cinco minutos en encenderse mientras las lámparas que llevaba en las tripas, dignas de una película de Frankenstein, se calentaban. Pues bien, en aquella primera tele en blanco y negro no se veía el segundo canal (el UHF que se decía entonces) que era donde ponían los dibujos animados. No: usemos el verbo fetén. No se veía el segundo canal donde echaban los dibujos animados. Con lo cual, para ver las aventuras de la gata loca (producidas por el King Features Sindicate) mi hermano y yo teníamos que bajarnos a casa de mis tíos que tenían un aparato más pequeño pero en el que se veían todos los canales (dos) que eran el parnaso televisivo de la época.

Mi prima Y., que era una cría aplicada, se pasaba las tardes dibujando. Había entonces una colección de cromos que se llamaba Festival del Dibujo Animado (que mi hermano y yo hicimos también) y mi prima cogía cada tarde un cromo de la colección y lo copiaba. Primero a lápiz. Luego, coloreaba con mucho cuidado las siluetas y, por fin, repasaba las líneas con bolígrafo negro. Todo con mucha perfección.

Pronto, yo comencé a imitarla con resultados mucho más imperfectos. De ahí, y de las cuartillas que mi abuelo me daba para copiar los barcos que hacía (y que me fascinaban) viene mi afición por la imagen.

Supongo que esto fomentó que, más tarde, me preguntase por los problemas de la composición y, ya con la cámara en la mano, experimentase.

Soy un fotógrafo absolutamente autodidacta y mi aprendizaje ha consistido en ver las imágenes de los demás. Por eso, quizá, tiro muchísimo material, para luego poder trabajar con comodidad. Salvo momentos tocados por la Gracia, considero que una foto se hace mucho después de tomada, en el ordenador, recortando hasta dar con la composición que se esconde debajo de la realidad.

Un ejemplo es la foto que presento hoy a mis lectores. Está hecha el sábado pasado, durante un entrenamiento del equipo juvenil de la federación austriaca de baseball. La foto original estaba más desplazada a la izquierda pero inmediatamente, entre la cascada de imágenes que tomé ese día, me llamó la atención esta. Al recortarla, centrando el motivo de los dos lanzadores, me di cuenta de que estaba dividida por cuatro líneas verticales: estas que presento a mis lectores en rojo.


Asimismo en la composición estaban ocultas dos líneas horizontales más, que encajaban a los dos chicos en una cuadrícula casi perfecta. Las líneas horizontales se obtienen con el horizonte del campo y siguiendo la línea que marca la pierna del lanzador que está más a la izquierda.
Por otro lado, esta foto tiene mucho movimiento. Un movimiento que dibuja una cadena de simetrías y contrastes: por un lado los dos jugadores que están de espaldas a ambos lados de la composición (estáticos), y por otro, los mismos lanzadores. Sus movimientos son una variación sobre el mismo tema. El que acaba de lanzar (izda.) y el que, está recuperando la normalidad después del lanzamiento.

Esta foto mía también me gusta –y me perdonarán los lectores mi inmodestia- porque está resuelta con una gran austeridad del color. Hay cuatro. El verde del césped, el blanco y el negro de los uniformes, y los colores cobrizos de las caras y las franjas de tierra que se ven. Es casi como un cuadro del siglo XIX. Eso sí: para que fuera perfecta, el blanco de los pantalones quizá no debería estar tan quemado.


Por su composición, y aún estando a años luz del genio en el que, de alguna manera se inspira, esta foto se parece a otra de Alfred Eisenstaedt.

El placer que se obtiene al hacer una foto así (una entre mil) compensa de la frustración de todas las que uno tiene que tirar.

Sacrificada vida del escritor
27 de Diciembre.- El escritor, después de haber pasado la noche en blanco con una gastroenteritis caballar, intenta pergeñar unas líneas para su blog…


“Hace algunos días recibí un amable correo de un lector amante de los libros. En él me explicaba que él nunca los subrayaba (costumbre que, por cierto, compartimos). El mensaje se prestaba a ser leído entre líneas y creí reconocer en él ese amor casi supersticioso que sentimos todos aquellos para quienes ven el momento de aprender a leer como una de las cumbres de su infancia.

Cuando vuelvo a España, a la casa de mis padres, duermo en la que fue mi alcoba de niño, de adolescente y aún de joven, y me reencuentro con mis libros. Vuelvo a repetir el ritual pulido durante tantos años y que me une como un trazo limpio, familiar y preciso con miles, millones de lectores que me han precedido. Esas largas horas dialogando en silencio con lo mejor que la humanidad ha producido son sin duda uno de los botines que un hombre puede llevarse de la vida.”



El escritor intenta releer lo que ha escrito, concentrándose en ver si el texto tiene tensión suficiente para que el lector no se dé cuenta de que está débil, mareado, en cualquier caso, muy fuera de forma…

 
“Leo vigilado por dos imágenes. La de mi abuelo S., guapo, vestido de recluta allá en los años veinte del siglo pasado, discretamente elegante sin saberlo. A su lado, una tarjeta grande de Las Meninas, que compré en el Museo de El Prado hace ya veinte años. En un tamaño menor, Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes, Marlene Dietrich en Deseo y una imagen de Fred Astaire que una asociación vienesa ha utilizado para una campaña publicitaria que aspira a recaudar fondos para los damnificados por una modalidad armamentística siniestra.”



Al escritor le gustaría poder escribir un texto con algún que otro chiste, pero el sentido del humor no te sale cuando estás enfermo…



“De vez en cuando, levanto los ojos de la página y veo libros, mis libros. Revueltos, como a mí me gusta. Atlas, biografías, novelas que me unen, pero al mismo tiempo me separan, de la persona que fui. Cuatro años no son nada en el tiempo, pero espiritualmente valen por una eternidad.

En cada viaje, selecciono un par de volúmenes –nunca más de cinco- que llevarme “



El escritor se rinde. Piensa que sus lectores le comprenderán si deja la escritura hasta mañana…


Tras su triunfal debú ante las cámaras, Paco posa para VD con la naturalidad que le caracteriza -y sin Fotochós- (foto: Nius of de guorld)

Paco: "Mientras me veía en internet me sentí gótico, como las hijas de Zapatero"

6 de octubre.- Ante la expectación levantada por sus dos minutos y medio de fama mediática (si llegaron), Paco ha decidido concederse una autoentrevista que publicamos en exclusiva en Viena Directo.


PACO-Hola Paco.

Paco-Hola.

PACO-Vaya revuelo, ¿Eh?

Paco- Jajaja. Bueno, es normal. La televisión es lo que tiene.

PACO-¿Y te has visto? ¿Qué te ha parecido?

Paco-Pues no: curiosamente aún no me he visto. Bueno, he visto la promo; pero salgo sólo unos segundos. Eso no es verse. Es curiosa, sin embargo, la relación que todos tenemos con nuestro yo fotografiado o grabado. Nadie se reconoce y, lo que es aún más frecuente, nadie se gusta. Yo no fui una excepción. Mientras me veía en internet me sentí gótico, como las hijas de Zapatero. Como lo siento lo digo. Me entró un agobio tremendo. Pensé que nunca más iba a poder salir a la calle.

PACO-Jajajaja. Ya sería menos.

Paco-Que no, que no. Aunque no lo parezca, yo soy una persona supertímida, tú lo sabes. Y para camuflar la timidez hablo y hablo y hablo. Y luego, pasa lo que pasa. Más de una vez me he tenido que arrepentir de no haber tenido la boca cerrada.

PACO-Te han entrado moscas.

Paco-Lo peor no es lo que ha entrado, sino lo que ha salido jajajaja.

PACO-¿Y cómo recuerdas aquella tarde?

Paco-Pues la verdad, recuerdo el calor. Hacía un calor mortal en Viena esa semana. Yo grabé el 21 de Agosto y la verdad, debajo de la americana me estaba achicharrando. Fuera de eso, fue una experiencia muy agradable, la verdad. Además, tuve oportunidad de charlar con los dos periodistas que me entrevistaron de cómo está ahora el negocio de la tele.

PACO-Te entró nostalgia.

Paco-Si te soy sincero, sí. Pero yo creo que ahora yo no podría trabajar en la tele. No en las condiciones en las que trabajé. No tengo edad para esa precariedad, lo mismo que no tengo ya edad para dormir en autobuses o hacer ensayos generales a las cuatro de la mañana sin dormir, como hacía cuando era actor. Esos momentos se pasan. Son bonitos en el recuerdo pero...Bueno: se pasan.

PACO-¿Y cómo ves la tele ahora?

Paco-¡Uy! Mal, mal. La competencia es feroz y los directivos de las cadenas no se dan cuenta de que la única manera de hacer las cosas bien es cambiar. Para mejor. O sea: hacer las cosas con un mínimo de profesionalidad y de rigor. Yo me di cuenta de esto cuando escribía programas. Se decide lo que se hace o lo que no se hace con unos criterios de aficionados. En España no hay una auténtica industria de la televisión. Hay ruido. Hay empresas grandes. Pero para que haya una industria tiene que haber un criterio empresarial serio. Y no lo hay. En España, una cadena como la HBO sería imposible. Con todo (lo malo) que eso implica.

PACO-Pero nos estamos apartando un poco del tema que nos ocupa.

Paco-¡Es que yo quiero apartarme! Jajaja.

PACO-Si tuvieras que volver a hacer una cosa parecida, ¿Lo harías?

Paco-Por supuesto. A mí las cámaras y las tablas me encantan. Aunque tengo que decir que, sobre un escenario, me siento más cómodo que frente a una cámara. El teatro implica una comunicación personal. Es como ir montado en una tabla de surf en donde la ola es la energía que te da el público. Delante de una cámara eso no existe. Lo pones todo tú.

PACO-Nunca se sabe, entonces. Estos programas de XXX por el mundo (Españoles, madrileños, murcianos, calasparreños...) son una moda.

Paco-Supongo que son interesantes, sí.

PACO-¡Igual te vuelven a llamar!

Paco-Pues nada ¡Todo por la Patria! Jajaja.

La tormenta perfecta
20 de Agosto.- Como no habíamos tenido bastante “Hasta siempre, rey del pop”, pues toma tres tazas. Nadie sabe qué pito toca Viena en este asunto (salvo el monetario, claro, que los jEur son golosos) pero el caso es que un promotor austriaco va a organizar un macro-concierto homenaje en los jardines de Schönbrunn para honrar-recordar-lo-que-sea al enfermo de vitíligo más famoso de la historia de la cultura (que no tiene cura).
Las entradas se han puesto hoy a la venta pero, salvo Jermaine, hermano del finado, no se sabe (aún) quién va a interpretar en el concierto todos esos greintes jís que, a día de hoy, generan 1,2 millones de machacantes al día en concepto de derechos.
En fin. Yo sigo explorando la lista de los cincomil y pico blogs que se presentan al concurso del periódico 20 Minutos. Durante mis sesiones de escaneo he visto absolutamente de todo (y voy por la letra L). Desde el blog de un sacerdote especializado en exorcismos (que, afortunadamente, no cuenta nada de sus tiras y aflojas con Belcebú) al de una asociación –compuesta por una sola persona, me temo- que preconiza el contacto con los extraterrestres dado el presuntamente próximo final del mundo.
Por el camino, devotos hijos que escanean las poesías de su madre difunta y las publican, o blogs utilizados como regalo de primera comunión (!). También diarios electrónicos dedicados a personas con enfermedades raras (santísimo pretexto para entrar en contacto con otros afectados) o insufribles –pero insufribles, de verdad- bitácoras políticas.
Para lo que sí me ha servido lo que llevo leido (aparte de para encontrar unos cuantos blogs interesantísimos que enlazaré próximamente) es para preguntarme sobre mis métodos de escritura, y para cuestionar cosas que yo daba por supuestas.
Rascándome la coronilla, mirándome al espejo del cuarto de baño, he pensado: Paco ¿A qué se parece escribir un post? Y me he respondido: escribir un post se parece bastante a la labor de esos calígrafos japoneses que se ponen delante del papel con la brocha que utilizan, la mojan en tinta, meditan, meditan otro poco más y luego, pam: trazo. Para descubrir luego que, por algún motivo, se han alejado de la perfección que imaginaron. O como los saltadores de trampolín: lo intentan mil veces y siempre se quedan a unas décimas de la máxima calificación. En mi caso, y aunque no esté seguro de que mi opinión le interese a alguien, cada día intento que mis post tengan estas cosas (y, naturalmente, las busco en los posts de otros que leo):
1.- Un buen tema:
es la columna vertebral de una buena entrada. Hay días en que no es fácil encontrarlo pero generalmente viene solo y lo da la actualidad (ya sea la de mi vida o la de Austria). Intento, y me gusta cuando soy yo el lector que, al terminar, quien haya tenido la paciencia que leerme sepa algo más que al principio de lo que quiero tratar.
2.- Una primera frase que mole (a mí, personalmente, me gusta empezar con un chiste). La primera frase es fundamental: establece el tono del post, engancha al lector, le hace querer leer más, crea una expectativa...En fin.
3.- Extensión: mi entrada ideal para mi lector ideal –alguie que dispone de entre tres y cinco minutos de tiempo- no debería sobrepasar un folio escrito con letra Times a tamaño 12. Desafortunadamente, a veces me emociono mis entradas son un pelín más largas. Pero procuro contenerme porque soy consciente de que un folio es el límite de lo razonable.
4.- Estilo: la entrada ideal debe ser para el lector tan fácil, cómoda y rápida de leer como un viaje por el tobogán del parque es para un niño. Este es el punto más difícil para mí porque, como a Fraga le pasa al hablar, yo pienso más rápido de lo que escribo y las ideas se me atropellan en los dedos. Así pues es muy importante para mí conseguir la sencillez en la expresión sin dejar de decir nada importante. Aquí no hay otra que tachar, tachar y tachar. Y, muchas veces, reformular.
5.- Humor: la risa es el humo que denuncia la existencia del fuego de la inteligencia. Por eso, aunque uno no es todo lo inteligente que querría, trata de disimularlo incluyendo en cada cosas graciosas que obliguen al lector a pensar, a ver las cosas desde otro ángulo.
Hoy, no sé si he conseguido que este post, tan técnico, tenga todo eso. A tí te toca juzgarlo.
ilustración (www.blogs.diariosur.es)
Maneras de escribir
Este post va dedicado cariñosamente a M. y a K. que se interesaron mucho por estos pormenores.

29 de Noviembre.- Uno de los momentos más agradables de mis días es escribir la entrada de este blog. A lo mejor porque es un momento sólo para mí.
Siempre escribo por la mañana, después de desayunar. Antes, en casa, y ahora en el tranvía, camino del trabajo. Antes en el ordenador (word, un folio). Ahora, a mano en un cuaderno que llevo siempre conmigo y que no dejo que nadie más toque –mis cuadernos de escribir son tan personales como mi cepillo de dientes-, escribo con bolígrafos baratos, de los publicitarios. Los mejores son los de la organización austriaca de donantes de sangre, que tienen la punta fina y duran mucho. Con ellos he escrito mis mejores páginas. Idealmente escribo sentado, con el cuaderno sobre las rodillas y, cuando no me sale una palabra (como me acaba de pasar) miro sin ver al pasajero más cercano –que, por lo general, me estaba mirando a mí antes-; es sólo un segundo, pero el choque de miradas me hace reaccionar y la palabra elusiva termina por aparecer. Soy un escritor itinerante y el estar rodeado de gente, subido a un vehículo semoviente, me inspira. Hay quien dice que ha visto a mucha gente en el metro como yo que luego han terminado en una institución (psiquiátrica) pero yo no hago caso porque es la misma persona (muy querida) que cada vez que compro un libro me pregunta si tengo el síndrome de Diógenes.
(Por cierto, esto me recuerda que mi abuela materna, cada vez que nos veía estudiar nos decía:

-¡Ay mis niños! No estudiéis tanto, leche. Yo tenía un vecino que, de tanto estudiar, le salió un tumor cerebral y se murió
Mi abuela es que siempre nos prevenía de los peligros de la cultura).
Más manías: el tema suele venir solo y surgir al principio, pero sólo pongo el título cuando ya he terminado de escribir, porque me ha pasado más de una vez que he empezado hablando de una cosa y, línea a línea, he terminado en Úbeda, caminando por el lado más salvaje de sus famosos cerros.
Una vez he terminado el post diario, justo antes de llegar a la oficina, guardo el cuaderno en el mochilo que siempre llevo conmigo. Trabajo todo el día y luego dedico la vuelta en tranvía a pulir el texto, generalmente añadiendo explicaciones que, cuando converso conmigo mismo, yo no necesito, pero mis lectores sí.
Al llegar a casa, paso el texto a máquina (doy ahí los últimos toques); por fin publico el texto y espero con ansiedad a que la gente escriba comentarios como el que tú vas a escribir cuando llegues al punto final.
Triunfando en Austria con VD (y 2)

Al hilo de la pasarela Cibeles y retomando el hilo en donde lo habíamos dejado...¿Dónde era? !Ah! Las americanas:

-Hablando de ellas: en tu fondo de armario austríaco te sugerimos que figure por lo menos una. Si puede ser gris marengo mejor (porque va con todo); pero si dispones de una de raya diplomática y, si puede ser, un poquito entallada (cuidado de no pasarte en esto para no dar pie a cábalas sobre tu orientación sexual), estarás a la última moda austríaca en el vestir masculino y no te ganarán en elegancia ni Emidio Tucci ni Ramón García con su capa. La gris marengo constituye el complemento ideal para lo que Martirio llamaba ir “arreglao pero informal”. El kit ApI se completa con unos vaqueros –a ser posible, en varones de menos de cuarenta años, de cadera un poco baja y un tanto acampanados por el sur- camisa blanco nuclear de cuello generoso (la camisa puede ser de rayas, siempre verticales) y zapatos oscuros. El vaquero que sea de marca y la camisa buenecita. Así vestido, irás perfectamente camuflado de austríaco total y serás la alegría de tu suegra en todas las nochebuenas.

Qué coqueto voy de caza con mi sakko, mi Hemd y mis pantalones de cuero. Anda que no fardo nada de los pequeños detalles que hacen que mi vestuario sea lo más de lo más. Nada me falta: botones de hueso, escopeto, mano en el bolsillete...Un figurín.

-Por último, si tienes arrestos o perteneces a esa raza montaraz de personas que se camuflan con el entorno a cualquier precio, no deberás hacerle ascos al traje típico. Y deberás adquirir al precio más razonable que puedas un trachten sakko, o chaqueta oficial homologada de viejo austríaco. Yo lo he hecho. Resulta ideal combinada con vaqueros, a la par que ligera y adaptada a las condiciones climatológicas del otoño centroeuropeo. El fieltro corta el aire y abriga. Si eres una persona amante de la naturaleza y no estás dispuesto a que un ciervo done su hueso para hacerte los botones del sakko, puedes adquirirlas con bonitos botones de baquelita, que dan el pego total sin necesidad de sacrificar a ningún bambi. También queda bien con corbata, como una americana normal.En casos extremos de audacia indumentaria, también puedes comprarte unos estupendos lederhosen (ver ilustración).
Acompañados por sus correspondientes medias hasta las corvas y su camisa de florecitas (acianos o edelweiss) te servirán para cualquier ocasión de mucho vestir, a la par que pondrás color local. Por ejemplo, ayer por la tarde, un señor de Graz concursó en “¿Quiere ser millonario?” vestido de esa guisa. Un consejo en bien de tu salud mental: no intentes pensar en qué pasaría si alguien fuera a “¿Sabes más que un niño de primaria?” vestido de corto como Ortega Cano cuando se casó con LMG (La Mah Grandeh), o de baturro en fiestas de la Pilarica. Para lo del traje típico España y Austria son mundos distintos.
Nada como unos lederhosen para segar los campos por el día y acudir a una heuriger a departir con las mozas a la caida de la nuit

Desde Salzburgo hasta Baden, vengo por toda la orilla, con la media remangada luciendo la pantorrilla.

Joven en graciosa actitud de abrir el picaporte de la puerta de su casa de campo, ataviado con una chaqueta homologada de viejo austríaco y unos pantalones largos de cuerete para luchar contra las inclemencias del invienno.

PS: Todas estas notas sufren muchas variaciones si perteneces a una minoría étnica o eres parte de esa loca juventud que frecuenta la noche y se labra a brazo partido un futuro en la academia, la panadería ANKER o, directamente, en el agro ;en el caso de los jóvenes en edad de buscarse un porvenir sexual, resultan imperativos:

a)Peinado Yonatan de cresta mohicana
b) Camiseta negra con letras doradas marca “DE PUTA MADRE” (en español en el original) – existe para chicas existe la variante “PUTA DE NOCHE”-; también valen todas las variedades top manta de Dolce y Gabanna, o cualquier cosa que pueda asustar a un posible atacante nocturno en un amenazante polígono industrial, como aquellas en las que esté escrito “MAFIA” o así .
c)Cinturón de hebilla MEGAULTRAHIPERgrande, si es de marca, mejor (el otro día, en el metro, vi la variedad total de este cinturón: juro por mis ancestros que esto es verdad: era un cinturón con letras electrónicas que iban pasando)
d) vaqueros de Armani Jeans –falsos también, qué caray, que hay mucho hambre en el mundo-.
e) Joyerío canalla al gusto –anillos, pendientes, piercings...-
PS: Dicen las malas lenguas (y yo ni lo confirmo ni lo desmiento, como Terelu) que muchos austríacos sufren de incómodas rozaduras en las axilas debido a su costumbre ancestral de llevar los pantalones más subidos de lo que medicamente es aconsejable para mantener una tasa razonable de fertilidad.
PS2: Todas las fotos proceden de http://www.trachtenstore.com/
Publicidad de la marca austriaca Don Gil

NOTA: Este post se publicó originalmente el día 18 de Septiembre del año pasado. Hoy vuelve a publicarse debido a la petición de Mar que, desde Salzburgo, me decía en un correo que este y su segunda parte eran sus posts favoritos de VD. Que lo disfrutes y Schöne Grüße aus die Donau Metropole.
Triunfando en Austria con VD

Desocupado lector: sin duda, a lo largo de tu vida, te han surgido alguna vez estas preguntas: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Qué me pongo?A las tres primeras, no podemos responderte. Sorry que te sorry. Pero, para la última (tan importante en esta realidad modelna) trataremos de darte algunos consejos.Porque tenemos espíritu de servicio público, triunfa en Austria con Viena Directo.Allá vamos:A pesar de que los austríacos se visten básicamente como los hispanos de la Península Ibérica hay algunas notas que los diferencian.Por ejemplo:
-Si alguna vez pensaste que antes muerto que combinar una prenda azul con una prenda marrón, si eres de esos tan atrasados como Mario Conde, que piensa que esos colores son tan inmiscibles como el naranja y el azul, olvidate y pega la vuelta. Porque esta combinación de colores es lo más chic entre lo chic en Austria. Inclusive, los austríacos autóctonos la conciben como el rien ne va plus del estilo aristocrático.
-Hablando de aristocracia. Si no quieres pasar por miembro del Tercer Estado (también conocido como plebe o, citando a mi cuñada, como calaña) deberás desterrar el chandal de tu guardarropa y mandarlo al ostracismo en el que descansan en paz los chinitos de la suerte y los calcetines blancos de tenis. Se hace deporte con la salada indumentaria de fibras tecnológicas comercializada al efecto y en los espacios acondicionados para ello. El chandal, y más en días de diario o asueto dominical, sólo es apropiado si quieres pasar por un golfo apandador proveniente de alguno de los países de la desmembrada Yugoslavia.
Especialmente contraindicados están aquellos de colores lisos con el logotipo de Nike estampado a medio muslo (y el que avisa no traiciona).
-Item más: en algún momento de tu vida te harán otra pregunta que a un Español de clase media se le antoja propia de una serie de la BBC que transcurra en una mansión campestre llena de mayordomos satisfechos. Dicha pregunta será:¿Tienes esmóking? No temas: una contestación afirmativa no te pondrá a la altura de Jaime de Marichalar, pero el esmóking es prenda obligada para los bailes invernales. Nadie puede decir que ha vivido en este país sin haberse echado unos valses y unos foxtrots en un parket suavemente encerado. Normalmente, la contestación de un español será negativa. Los nacionales te echarán una mirada que significará: pues ah, se siente. Lo alquilas, majo.
-Si el célebre refrán del estilismo rezaba que “menos es más”, para Austria debe adaptarse y ser sustituido por “A lo mejor con eso no llegas”. Nunca tengas miedo de ir demasiado vestido para las ocasiones según el estándar español, porque es probable que, en Austria, te quedes corto. Aunque vayas a la sala alternativa más cochambrosa y te vayas a sentar en un taburete de baño rescatado de un contenedor, un austríaco lo considerará “ir al teatro”. Por lo tanto, será imperativa la americana.
To be continued...

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Dos años contigo

3 de Octubre.- Querida lectora, querido lector: aquí estamos otra vez. Y van dos años. Tal día como hoy, empecé a escribir en este cuaderno.
Las razones para hacerlo fueron de índole práctica. En primer lugar, gastaba mucho tiempo escribiendo correos a mis amigos españoles y el blog era una manera de decirles a los de allá qué cosas estaba haciendo aquí de una sola vez. Entonces, no cabía en mi cabeza que nadie más pudiera estar interesado en mis aventuras. Por eso, en aquellas primeras entradas, hay muchísimas referencias a la realidad española de entonces. Unas referencias que, poco a poco, han ido desapareciendo. Para mí, España, es cada vez el país en donde paso mis vacaciones, en donde vive mi familia, en donde crece y abre los ojos a la realidad mi sobrina Ainara, tan presente en mi vida aunque estemos separados por miles de kilómetros.
En cuanto empecé a recibir comentarios y correos de gente desconocida, me di cuenta lentamente de que este blog lo leían personas cuya voz no he escuchado nunca. Esto dio origen a la segunda faceta –mucho más importante, en mi opinión- de este diario electrónico.
Cuando llegué aquí me encontraba muy solo. Nadie lo ha descrito mejor que mi compañero de curso de alemán, el mexicano, que, el otro día me dijo que, cuando llegó “sólo oía ruido”. Un ruido aislante, que no era solamente el desconocimiento del idioma, sino algo más. Era el no entender lo que estaba pasando a mi alrededor, el perder toda la red que cuando vives en tu país das por supuesta, y que te ancla a la realidad. No saber dónde tenía que ir para hacer tal o cual trámite burocrático (no saber ni siquiera que había que hacer tal o cual trámite burocrático), romper reglas no escritas, sutiles, sin darse uno cuenta; o tener que descifrar códigos que, por ser ligeramente diferentes a los españoles, eran tan inasibles.
Me di cuenta entonces de que este blog podía ser “una caja de la experiencia”.


-Paco-me dije- muy probablemente, quien se vea en tu situación tenga que pasar por las mismas cosas que tú pases. Si cuentas las soluciones que tú has encontrado, quizá le sirvan a alguien. Si son equivocadas, o engorrosas, o difíciles, quizá hasta les des la posibilidad de que, por eliminación, encuentren otras mejores.


No estoy seguro de haber hecho este blog tan útil como este programa sugiere, pero, día a día, y eso lo puedo asegurar, lo intento.
Por el camino, he aprendido a amar Austria que es, hoy por hoy, mi casa. Quiero a este país y a sus gentes. Y procuro hacerlo, siguiendo mi propio consejo, tal y como son, sin pedirles cosas que sé que no me pueden dar. Y, a causa de esto, el tercer motivo de escribir este blog es intentar establecer un puente de comprensión entre dos mentalidades que, siendo parecidas, están separadas por una barrera cultural más alta que los Alpes.
Me une a esta tierra un cordón umbilical de amor sin fisuras, y la visión de los campos austriacos, de sus ciudades, de sus gentes, de sus octogenarias férricas en bicicleta, me provoca una ternura que no puedo explicar. Poco a poco me he convertido en parte de estos valles, de este silencio, de esta manera de ver las cosas. También veo los defectos, pero trato de relativizarlos como se relativizan las faltas de nuestros familiares que son, quién lo duda, parte de nuestro corazón.
Desde el principio, tuve claro que, para integrarme, tenía que ser tan austriaco (o más) que los propios austriacos, y ese fue también (y es) uno de los objetivos de este blog: dar cuenta de mis investigaciones sobre “la austrianidad”; sobre qué piensan, qué comen y qué dicen los que yo aquí, con cariño no exento de ironía, llamo “los aborígenes”. El sentido del humor, como defensa, vino después. Integrarme no me ha supuesto, sin embargo, perder nada, sino enriquecerme con cosas. Una experiencia que, a ratos, ha sido dura, pero de cuyos resultados, y pidiendo de antemano perdón por la inmodestia, me siento más orgulloso cada día.
Quiero dejar para el final de esta carta de aniversario la mejor sorpresa que me ha traido este blog. La mencionaba un poco más arriba. Gracias a él he tramado relación con personas a las que, estoy seguro, nunca hubiera conocido de otra forma. Tú que me estás leyendo, por ejemplo. Y que quizá estés en España, en la misma Austria o al sur, en la cuenca del Mediterráneo, a lo mejor en las llanuras fértiles de Francia, en la efervescente América Latina, o en la boscosa América del Norte. Tus comentarios hacen que vea las mismas cosas desde otros puntos de vista, me hacen pensar y, en cualquier caso, saber qué estás ahí me llena de orgullo porque estoy convencido de que la altura y la anchura de un hombre se miden por sus amigos. Y mis lectores son todos amigos míos, puesto que con ellos comparto lo mejor de mí, que son estos textos que procuro limpiar y hacer presentables todos los días.
Por eso, por estar ahí y por leerme, te quiero dar las gracias por estar ahí, y quiero invitarte a que sigas pasándote por aquí de vez en cuando a ver qué se cuece en este rincón del centro de Europa.
Porque ahora, en este preciso momento, el futuro empieza a ponerse interesante.