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Tarjeta roja: trabajadores extracomunitarios en Austria

Lo que hay que hacer para ganarse las habichuelas (Archivo VD)

18 de Octubre.- Uno de los retos a los que se enfrenta cualquier sociedad moderna es el de regular los flujos migratorios.
En el caso austriaco, esta necesidad se siente como perentoria por muchos motivos. En primer lugar porque, desde el punto de vista geográfico, Austria ha sido tradicionalmente cruce de caminos obligado de las rutas migratorias entre el este y el oeste de Europa. Después (y en un lugar nada despreciable) porque los austriacos se ven a sí mismos como una isla de riqueza rodeada de un mar de regiones más pobres.

El carrito del helao


(Ilustración: El vendedor de Helados, Archivo Viena Directo)


21 de Marzo.-  Cuentan que, uno de los primeros cancilleres de la posguerra mundial, se vio salpicado por un escándalo de corrupción protagonizado por uno de los altos cargos de su gobierno. Cuentan que le citó una mañana en su despacho y, con muchísima frescura, le dijo:


Desde la cumbre del Sorgschrofen

(foto: Wikipedia)


25 de Enero.- El idílico paisaje que mis lectores están viendo en estos momentos corresponde a la localidad de Jungholz. Si no fuera por su peculiar situación geográfica, Jungholz no se diferenciaría demasiado de otros pueblecitos tiroleses con su iglesita, sus casitas, sus vaquitas y su ristra de diminutivos. Pero es que Jungholz, que es un pequeño enclave de 7 kilómetros cuadrados, tiene la particularidad de que, a pesar de ser Austria, está rodeado de Alemania por todos sus puntos menos por uno.


Lena en el país de los Teletubbies (un post lleno de links)

Tía, tía, tía, que he ganao (tía). Lena con su trofeo en la mano

31 de Mayo.- Toda la Europa de habla extraña lo flipa en colores con el triunfo de Lena, esa muchacha cuya espontaneidad encantadora ha podido más que todos los chunda-chundas poligoneros que barrieron las ondas europeas durante la noche del sábado.

Asimismo, tras el magno espectáculo transcontinental soy incapaz de quitarme de la cabeza el “Algo pequeñito” (uó uó uó) de Daniel Diges . Personalmente, estoy pensando en acudir a un profesional de la salud mental para que me borre de las meninges la cancioncita de marras.

Como cada año, se repitió el ritual. Buen vino de Burgenland, buena ginebra Bombay Saphir para los Gin Tonics de la noche, y helado de Bortolotti para convertir la noche en un manantial de risas.

La cosa hubiera estado más animada, las cosas como son, si Austria hubiera participado (lo cual no nos permitió poder participar con nuestro humilde voto en el engorde de los balances de las compañías de telefonía móvil). Pero ya se sabe que hace ya años (lo contamos aquí) la ORF le dijo a Eurovisión (vamos, al festival) que Merci cherie (y la vuelta que te la den en calderilla) con el argumento de que el festival se ha convertido en una sucursal del extinto Pacto de Varsovia.

Eurovisión mola aunque uno sospecha que es contraproducente. En este mundo crispado por la crisis en el que los seres humanos insisten en matarse los unos a los otros, el festival deja clarinete lo poco que nos parecemos de un lado a otro del contienente.

Resulta curioso, eso sí, darse cuenta de hasta qué punto las políticas estalinistas siguen vigentes (esa manía de todos los expaises comunistas de votarse entre ellos por sacrificada solidaridad) y también cómo las modas impuestas por los americanos (esos gorgoritos a lo Cristina Aguilera, Beyoncé o como se llame la futura drogadicta de turno) se pasan por la turmix del folklore local para dar lugar a los adefesios que llegan a la capital europea elegida para atorrar al respetable.

Pero sin duda, la parte del león del cachondeo se la llevan los estilismos. Este año yo he desarrollado una teoría: como en eurovisión ahora participan un chorro de países (alguno de los cuales no hubiera podido ubicar en un mapa si no hubiera sido por los sorprendentes conocimientos geográficos de mi primo y de su dulce B.) bueno, pues como participa esa retahíla de repúblicas ignaras, para que la gente no se pierda se trata de que les recuerden por lo que llevan puestos. Y claro, ahí, Castilla es ancha.

Los vestidos mariposa (tan prácticos con sus alas abatibles) quizá tenga un futuro en las bodas dentro de unos años. Momento Madrina:

-Luis José ¿Quieres a Cármen como legítima esposa?

-Si quie...-ruidico (ñíiiiiic) la madrina (y suegra de uno de los cónyuges, no lo olvidemos) ha extendido sus alas de lepidóptera para que el fotógrafo la inmortalice en este momento cumbre de la vida de su hijo.

Por no hablar del cejerío que se gastó el representante belga o la escasez de tela roja en los mercados mundiales provocada por la oronda representante islandesa  y sus ajamonadas hermanas.

Pero si en las actuaciones había que echarle hilo a la cometa con los modelazos, lo flipabas con los atuendos de los representantes de las televisiones que, conexión vía satélite mediante, anunciaban las votaciones. Qué tintes, qué peinados de peluquería de barrio, qué escotes reforzados con versiones pirata del Wonderbra (esto era especialmente patente en esos países que tienen nombre de ciudades del imperio klíngon), qué fondos con el monumento de turno (Tiflis, Malta, donde fuera) con esos fuegos artificiales generados por ordenador. Como para perder la fe en el ser humano.


Aunque fuera piefke (la pobre).

Despega como puedas
para mi madre, que tiene cabeza cuando los demás la perdemos
29 de Noviembre  Diciembre.- Ayer, sentado en el avión, pensaba yo: “Paco, estate quietecito y callado que, si en Detroit han hecho un aterrizaje forzoso porque han visto a un tipo de comportamiento extraño y pinta sospechosa, puede ser que tú hoy no llegues a Viena”.



Retrocedamos.





28.12. 2009.Interior. Tarde. 14:25. Paco lee un libro tirado en su habitación mientras su madre, como es su costumbre, mira el teletexto en el salón.


Madre: Francis.
Hijo: qué mamá.
Madre: tu vuelo, ¿Cuál es?
Hijo: (si quitar la vista del libro): El 35xx de Iberia.
Madre: ¿Y a qué hora sale?

Hijo: A la seis y media, ¿Por...?

Madre: Porque aquí pone que sale a las 15:40

Hijo:(Pálido): ¡Qué me estás contando!

Madre: Lo que oyes.

Hijo: Pues tiene que estar mal, porque yo...(salta de la cama).


Paco llama por teléfono a la central de reservas en donde le confirman que se ha equivocado. A partir de aquí los acontecimientos se precipitan.



14:27.- Hijo (pálido como un muerto –por el susto y por la convalecencia de la gastrointeritis): ¡Mamá, llama a un taxi!



14:29.- Madre e hijo están en la calle con las maletas, esperando un taxi que tarda en venir. Los minutos se deslizan lentos y pesados como un desfile de tanques.


Madre: Ay, Señor, este taxi que no viene.

Llega un Vecino Simpático.


V.S.: ¿Qué tal? ¿Vas o vienes de Vie...?

Madre: Pues mira, que nos acabamos de dar cuenta de que...(le explica el problema).


Paco empieza a ponerse de un tono sospechosamente verde. El estómago le empieza a dar punzadas. Sudoración. Respiración dificultosa. Ligero mareo.




14:41.- Viene el taxi. Se le explica la cuestión. Gracias a Dios toca un taxista animoso.


Taxista: Tú tranquilo, que a menos cinco estás tú en la T-4 y coges el avión.


Paco, moribundo, se deposita en el asiento de atrás del taxi. Su madre está, si cabe, más atacada que él.



14:45.- El taxista pisa el acelerador pero tiene que detenerse al llegar a una salida especialmente atascada debido al frenesí consumista navideño.


Taxista: Me cago en tó...Pero tú tranquilo, que ahora cogemos el peaje y recuperamos, ¿Eh?


Paco empieza a sentirse como una parturienta a punto de echar al mundo una criatura. Por el zipizape que tiene en la zona abdominal bien podría ser. Repasa sus últimas andanzas sexuales. Respira tranquilo. No. Lo ha hecho siempre con protección.


El momentaneo atasco se disuelve. El taxista encara una carretera de peaje. Los adefesios que ha propiciado la burbuja inmobiliaria desfilan a toda velocidad por las ventanillas.



14:50.-Taxista (en el mismo tono que un entrenador de fútbol americano de película explicando un placaje): ¡Tú ahora, a los mostradores de Iberia! ¿Eh? No pierdas el tiempo que, media hora antes de que salga el vuelo, cierran los mostradores.


Paco sólo es capaz de emitir un ligero sonido parecido a un ayyyy. El estómago le hace burrrp burrrp.



14:55.- Terminal 4 de Barajas. Paco recupera fuerzas para reptar fuera del taxi, abrir el maletero, sacar el equipaje y lanzarse hacia el mostrador de Iberia. Largas colas (aún más largas le parecen por el apuro). Dos agradables miembros del personal de tierra de la aerolínea le orientan a las máquinas de autochek-in. La madre de Paco ya se sube por las paredes. Paco, si tuviera fuerzas, también lo haría.



14:57.- Con la tarjeta de embarque y el pasaporte entre los dientes, Paco y su Madre acuden a los dos Agradables Miembros del Personal de Tierra que, sin cambiar de expresión, le dicen que espere una cola eterna. Paco se hunde en la más negra desesperación. Por suerte una Agradable Miembra del Personal de Tierra (distinta de las anteriores) le indica la zona de Business. Paco asalta el emporio de los Ricos y Famosos y, sintiéndose Darek (el ex de Ana Obregón, con quien comparte hechuras, blanca dentadura, rubia cabellera y musculaturas varias) le da un empellón a un ejecutivo especialmente imbécil y pone sus maletas en la báscula.


La Agradable Muchacha del Mostrador : pues ha tenido usted suerte de que el vuelo vaya con retraso, que si no, se hubiera quedado en tierra.


Paco piensa seriamente en saltar el mostrador y darle un beso de tornillo. Por suerte, se contiene. A estas alturas, suda a chorros, la adrenalina le sale por las orejas. Debe de estar pálido como el papel. Pero la maleta (loado sea Dios) ya va camino de Viena.


Paco: Corre mamá, que no llegamos al control.


Ante los puestos policiales, despedida emotiva (pero exprés) de Paco y de su Madre.


Haciendo el striptís acelerado que exigen los modernos controles aeroportuarios, Paco se lanza al detector de metales que, por suerte, no detecta nada que implique un retraso.



15:07.- Pájara. Paco, de pronto, no puede con la vida. Embarca en la puerta H2 (una de las del fondo fondísimo de la T-4) va por la serie J de puertas cuando las fuerzas le fallan ¿Llegará? ¿No llegará? ¿Romperá aguas antes de llegar al paritorio?



15:10.- Paco llega a la puerta de embarque más muerto que vivo, con la boca como un zapato, la ropa desordenada, sudando a chorros como si se hubiera duchado con la ropa puesta. Delante de él una pareja austriaca se hace carantoñas (concretamente un beso cada dos pasos).



Lo último que piensa antes de ocupar su asiento (el 23D, pasillo como a él le gusta) es en una escena de un libro de Primo Levi en el que explicaba cómo había tenido que sufrir para aguantar en Auswitz 14 horas de trabajo con disentería.

De pronto, entiende a Primo Levi perfectamente.


Foto de la playa de Maou,en Mykonos, donde fueron hechas las reflexiones que siguen

La mala educación

23 de Septiembre.- Querida Ainara: durante los últimos quince días he estado de vacaciones en Grecia. Un país que, como todos los de la cuenca mediterránea, se parece tanto al nuestro. Uno de esos días, mientras botaba sobre los baches de una mísera pista de tierra a bordo de un ciclomotor pensaba yo en la Unión Europea. Ya sé que es un tema un poco extraño para que te venga a la cabeza mientras un ciclomotor anciano te está baldando los riñones, pero si sigues leyendo, inmediatamente te darás cuenta del hilo de mi razonamiento: porque carretera mísera es igual a infraestructura mejorable, e infraestructura mejorable es igual a fondo de cohesión y fondo de cohesión es igual a Unión Europea.
Pensaba yo que la Unión es una de las cosas más importantes que han pasado no ya en Europa, sino en el mundo entero, durante los últimos treinta años. El Euro, un logro titánico (empezando por que todos los países se pusieran de acuerdo en cómo milks llamar a la moneda común) y la posibilidad de que yo pudiera estar moliéndome los huesos en Grecia solo con ir, comprar un billete y montarme en un avión, una maravilla para un territorio canijo en comparación con, por ejemplo, los Estados Unidos, pero asolado sólo hace setenta años por la mayor guerra que ha conocido la Humanidad (toquemos madera). En el transcurso de mi vida, se ha conseguido todo esto a partir de un núcleo primitivo que fue un acuerdo para comerciar con hierro y carbón entre los países que, aún hoy, forman el núcleo duro de la Unión. Y, lo más importante: se ha conseguido de una forma que, a los griegos antiguos, les hubiera llenado de orgullo: por la palabra, de una forma pacífica, llegando a acuerdos (imperfectos, mejorables) pero sin un solo tiro.
Ahora bien (y aquí viene lo que yo pensaba) esta impresionante realidad también tiene sus déficits y, ahora que la crisis económica acecha y que cada uno barre para su casa, sus amenazas. Empezando porque la inversión común en mejorar las infraestructuras sin atender a otro tipo de homogeinizaciones ha provocado quizá que en los paises más pobres de la UE suceda algo cuyo caso paradigmático es el español.
La entrada en la Unión hizo que llegaran, como caídos del cielo, fondos para hacer diferentes obras públicas (y semipúblicas) que, naturalmente, engordaron a las empresas patrias y fueron cómplices del principio del llamado Milagro Económico Español (más conocido luego por Burbuja Inmobiliaria). Durante años, bancos y constructoras dieron beneficios record. La facilidad para la obtención de crédito y el aumento del consumo privado hicieron que el nivel de vida de la población se elevase artificialmente. Entre ciertas clases medias pasaron a ser normales la interna sudamericana, el verano en el extranjero y los cursos de ingles en Londres para los niños (que los tiernos infantes dedicaban, cómo no, a practicar la sana costumbre del botellón por Hyde Park).
Ni los fondos europeos ni los beneficios que generaron se dedicaron a acometer las reformas profundas que el país necesitaba con plena complicidad del(os) Gobierno(s), de los grandes remansos de dinero y de los medios de comunicación controlados por ellos (todos) que no dijeron ni mú. El sistema educativo, con diferentes leyes a cual más zarrapastrosa, fue convirtiéndose en una máquina de amaestrar chimpancés (por decirlo con cariño y siempre co perdón de los primates). De resultas de esto, la fuerza de trabajo española es cara, ineficiente, perezosa para formarse y con una productividad que daría risa si no diera pena (a pesar de que, en España, el deporte nacional es echar horas extraordinarias gratis).
Esta semana, Ainara, ha sucedido una triste noticia que ha pasado inadvertida en la mayoría de los periódicos (preocupados como estaban de hablar de tontiloqueces): todos los partidos políticos del parlamento menos el gobernante y el nacionalista que le apoya (hoy, que mañana Dios dirá) consiguieron ponerse de acuerdo para intentar que se organizase un pleno extraordinario con el único tema de la educación. Naturalmente, la iniciativa no llegó a buen fin. Sin escuelas de calidad, Ainara, quizá tú también estés destinada a ser una inmigrante. Por otra parte, en una política de austeridad mal entendida, el Gobierno pretende reducir un 37% el presupuesto de I+D para el año que viene lo cual significará que uno de los pocos sectores que podría sacar a España de la crisis (de hecho, el Gobierno dice que sacará a España de la crisis) se va a ir a tomar...En fin. Mejor dejarlo.

Besos de tu tío.





Alois Mock y Gyula Horn en 1989 dándole un poco de ritmo a la historia europea
Aniversarios Felices

28 de Junio.- Este fin de semana se han cumplido dos aniversarios que tienen que ver con la lucha, siempre legítima, de la gente normal por un mundo mejor. Ayer se cumplieron cuarenta años de la revuelta cívica (no precisamente pacífica) que protagonizaron los homosexuales neoyorkinos en 1969 tras una redada en el bar Stonewall. Y ayer también se cumplieron veinte años de una foto histórica.
Corría el año 1989 y lo que se llamó el Socialismo Real daba sus últimas boqueadas. Aunque, en aquel momento, no se supiera con certeza lo cierto es que el invierno rojo estaba empezando a deshelarse poco a poco. Ante la imposibilidad de mantener funcionando una economía planificada, algunos países de la antigua órbita socialista, aprovechando que el Pisuerga pasaba por la Perestroika de Gorbachov, habían empezado a aflojar sus vínculos con la Unión Soviética. Para aquel 27 de Junio de 1989 (tan lejos, tan cerca) Polonia se había encaminado con decisión hacia una solución democrática y Hungría se había alejado hacía mucho tiempo de lo que el secretario general de su partido comunista llamaba “el comunismo del gulag”.
Pues bien: aquel día de verano de 1989, el entonces ministro de exteriores austriaco, Herr Alois Mock, y el ministro de asuntos exteriores de la República de Hungría, Señor Gyula Horn, escogieron un punto de la frontera austro-húngara cercano a la localidad de Sankt Margarethen para escenificar la ruptura del telón de acero. Una barrera nacida de la guerra fría que había costado no sólo la separación de las dos Alemanias, sino también las vidas de muchas personas que habían querido abandonar el comunismo para pasar a los espacios europeos democráticos.
Nadie sospechaba entonces que al muro de Berlín (el muro por antonomasia) le quedaban pocos meses de vida y ni el señor Mock ni el señor Horn podían imaginarse que miles de alemanes del este iban a aprovechar la celebración del llamado Picnic Paneuropeo para escapar del comunismo a través de la recién abierta frontera húngara. Aquel verano, la región austriaca de Burgenland se llenó de personas que, ingenuamente, pensaban que los perros capitalistas andaban por la calle sujetos con largas longanizas. Y el mundo creyó, por enésima vez, en que la realidad podía ser un poquito mejor.
Hoy, el señor Mock es un anciano de setenta y cinco años aquejado por una grave enfermedad (salió el otro día en las noticias austricas y está pa´los leones, el pobre) y el señor Horn probablemente rumie su frustración a propósito de lo que el capitalismo ha traido a los antiguos países del este. De Mihail Gorbachov sí que sabemos que hace campañas publicitarias para Louis Vuitton.
Ayer, mientras veía las imágenes de los antiguos coches Trabant –el automóvil proletario que se fabricaba en la DDR y que venía a ser a los coches lo que el Polláfono de Chávez a los teléfonos- no dejaba de acordarme de cuando estuve en el punto exacto que hace de frontera entre Austria y Eslovaquia (la vieja ciudad de Bratislava, gris y brumosa al fondo). Es un canal que atraviesa una zona boscosa y que muere en el Danubio. Tendrá de ancho lo que el salón de mi casa y una profundidad de un par de metros. En el otoño, el agua verdosa se cubre de hojarasca. Resulta el lugar ideal para pasear.
Hoy en día cuesta creer que muchas personas anónimas murieron al intentar atravesarlo, abatidos como piezas de caza. Cuesta creer que aquello sucediese hace tan poquitos años y cuesta creer que estemos empezando a olvidar la lección.
Tan pronto.

Elecciones al Parlamento Europeo (2009)

Unas alegres ciudadanas húngaras ejercen su derecho al voto vestidas con su trajes típicos

20:44: Como diría aquel: estalló la bomba informativa: a estas horas, y aún con mucha noche por delante para comernos las uñas, los sondeos publicados hablan de una debacle histórica para la lista socialista –ya me olía yo ayer algo así cuando la presentadora de los informativos calificó al cabeza de lista como “el candidato de los pensionistas”-. Los “rojos” han perdido casi un diez por ciento de los votos con relación a la votación de 2004 (hablamos siempre de datos provisionales). La segunda plaza la ocupan los “negros” del Partido Popular Austriaco que han perdido un 3 por ciento de sus votantes pero, aún así, se han convertido en la lista más votada. Y en tercer lugar la lista del Dr. Martin, ex eurodiputado socialista, famoso por perseguir la corrupción en la eurocámara por todos los medios a su alcance y que destapó un escandalazo de dietas ilegales de europarlamentarios de todos los partidos. Aquí, quien sepa alemán encontrará todos los detalles de la agitada biografía de este hombre. Él ha sido el que ha aglutinado los votos de los euroescépticos y no, como se esperaba, la lista “azul” de Heinz Christian Strache, que sí: ha doblado su representación anterior (era fácil: partían de un 7 y pico por ciento). A Strache parece haberle pasado factura la agresiva campaña electoral que parece que ha asustado a los votantes más moderados. Nueva piña de los verdes (pierden un 3 por ciento), aparición en el euromapa del partido de Haider (4,7 por ciento a estas horas) y también una ligera subida de los liberales (JuLis).
En el resto de Europa, parece que se cumple lo esperado: castigo a los grandes partidos (resultados intepretables en clave nacional), subida de los partidos radicales (extremas derechas varias) y, en general, viraje hacia la derecha del electorado.

¿Seguro que no se te olvida nada?
7 de Junio.- Hoy es un día muy importante para todos los europeos. Se vota nuestro parlamento. Si no lo has hecho ya, vota en tu colegio electoral. Es muy importante.
En el Parlamento Europeo se deciden cosas cruciales para múltiples aspectos de nuestra vida diaria y de nuestro futuro.
Si no votas, sólo ayudas a las opciones más extremas ,que no sólo son poco representativas de lo que piensa la gente de la calle, sino que, además, a veces están en contra de la existencia de este espacio que, entre todos, hemos construido.
Una Europa fuerte y unida, democrática, es la única garantía para que no se repitan las guerras que han marcado el siglo XX. Gracias a la existencia de la Unión Europea y del trabajo de su parlamento, en el espacio común europeo hay libertad de movimientos de personas, de dinero y de mercancías; todos contamos con unos estándares de seguridad alimentaria que nos ayudan a vivir mejor, podemos pagar en una moneda única y establecernos donde queramos dentro del territorio de la Unión (yo soy un ejemplo perfecto de algo que, para mis padres, hubiera sido mucho más difícil).
Pero queda muchísimo por hacer todavía porque la Unión Europea, aún, tiene muchísimos déficits, y el Parlamento Europeo tiene aún mucho trabajo por delante para seguir mejorándonos (si Dios quiere) la vida.
Por eso es importante y necesario que tú votes. Para que todo funcione. Yo ya lo he hecho. Y tú, ¿A qué esperas?