Señores, el pescado está vendido
Viernes de ceniza
Y no sólo eso: debido a la densidad de la nube y a sus proporciones varios miles de pasajeros han tenido ocasión de ciscarse en la conocida feracidad de la actividad volcánica islandesa . Entre ellos su Majestad y su Majestada, que acudían pizpiretos a celebrar el septuagésimo cumpleaños de la reina Margarita de Dinamarca (la pobre) y se han quedado en tierra.
También se piensa que la nube podría deslucir los actos del funeral por los políticos polacos fallecidos en Smolensk, porque ni Barack Obama ni otros jefes de Estado podrían desplazarse hasta Varsovia.
(Parece que la cosa va para largo y que el aeropuerto de Viena estará cerrado, por lo menos, hasta el domingo).
Para colmo de males, un científico de la Universidad de Viena, en declaraciones a la ORF ,ha expuesto la posibilidad de que, debido a la inoportuna eyección de materiales realizada por el volcán islandés, durante varios años el tiempo pueda ser más nublado, más frío y más húmedo.
Y no sería la primera vez. De estos enfriamientos, nublados y churrascos tormentosos hay precedentes. Y no me refiero a la extinción de los dinosaurios o a la llamada “pequeña edad de hielo” del siglo XVII. Sino a la erupción del volcán filipino Pinatubo a principios de los noventa. La polvareda que lanzó a la atmósfera hizo que las temperaturas bajasen medio grado a nivel mundial. Pero claro: como estas cosas siempre pasan fuera de Europa, tierra de infieles, carne de telediario, pues los ciudadanos de la Unión no habíamos tenido tiempo de percatamos.
Mientras la presentadora del telediario de máxima audiencia contaba esto, a todas las señoras que hacían calceta en sus casas les han empezado a temblar las prótesis de menisco. Sin embargo, la presentadora se ha encargado de tranqulizarlas ¿Hay que tener miedo? No. Las cenizas del volcán sobrevolarán Europa sin que se note y sin que representen ningún peligro. Es más, probablemente no nos hubiéramos enterado de no haberse suspendido el tráfico aéreo. Eso sí: Islandia está hecha una porquería. Como cuando, en España, entra aire procedente del Sáhara y llueve la famosa Kalima, que es un maná (nunca mejor dicho) para los lavaderos de coches.
Debido al cierre de los aeropuertos, las estaciones de tren se han visto asaltadas por un auténtico ejército de pasajeros que buscan como sea una manera de hacer por tierra el camino que no pueden hacer por aire. Como Willis Fogges redivivos que buscasen el camino de vuelta al Reform Club, se agolpan ante las taquillas y se acuerdan de la profesión de la madre de los pobres funcionarios de los ferrocarriles austriacos, que no tienen culpa de que a la Madre Naturaleza, desde que ha empezado el año, se le haya terminado el instinto maternal y se esté comportando como la bruja de Blancanieves.
La ORF ha mostrado a todos los turistas americanos que habían acudido desde America the beautiful para hacer el consabido tour de Sonrisas y Lágrimas, más cabreados que indios porque el fin del mundo había pillado a la ÖBB completamente en bragas (cosa rara, aunque qué esperaban, que apareciese Will Smith montado en un monstruo verde y desbloquease el tráfico aéreo or what). En fin.
FUcking
Aspecto que presentaba la Sofien Saal en su época de esplendor, en 1900 (foto: Wikipedia)Sombras nada más
Según fuentes Wikipédicas, en el emplazamiento que hoy ocupa la Sofien Saal hubo, desde 1838 un baño de vapor ruso. Entre 1845 y 1849, siguiendo los planos de Eduard van der Nüll (el que se suicidó por que su edifico para la Ópera de Viena no le gustó al emperador) y de August Sicard von Sicardsburg (que también proyectó la Ópera vienesa y que palmó poco después de que su compañero se suicidara, de tuberculosis), bueno: pues en estas fechas y siguiendo los planos de estos dos, se levantó el edificio que hoy nos ocupa. Con la curiosidad de que, en invierno, se utilizaba como edificio de baños y en verano como sala de conciertos, baile y local de reuniones.
El edificio sufrió varias modificaciones en los años siguientes, la principal de las cuales fue una reforma de la fachada en el año 1899, para adaptarla al estilo modernista imperante.
Debido a su dilatada historia, en la Sofien Saal ha pasado de todo: por ejemplo, en 1912 Karl May, el famoso escritor alemán de novelas del Oeste (saga Winnetou) dio su última lectura pública; en 1913, se presentó en Viena en la Sofien Saal la primera forma de cine sonoro (patentada por Edison) que fracasó, por cierto. Pero también hubo capítulos menos gloriosos: por ejemplo, en 1926, un tal Richard Suchenwirth fundó en una reunión en la Sofien Saal el partido Nacional Socialista Austriaco; y en 1938 se usaron los grandes locales de baile para reunir a los judíos que se iban a deportar hacia el Este.
Tras la guerra, el edificio se restauró y en los cincuenta, la compañía DECCA instaló en él el estudio de grabación más moderno de Europa que se usó con profusión hasta los años setenta para inmortalizar las piezas que tocaba la Filarmónica de Viena.
Ya en fecha tan temprana como 1986 se presentó un proyecto para derribar la Sofien Saal y construir un hotel en el solar (la localización es golosa, junto al Ring) pero el destino se encargó de rematar la faena: en 2006 un incendio fortuito destruyó la sala principal y la llamada Sala Azul y sólo se salvó el vestíbulo. Desde entonces, se escucha de vez en cuando la noticia de la próxima demolición de las ruinas para transformarlas en apartamentos.
Yo, por si acaso, me he pasado hoy por allí y he hecho algunas fotos. Por lo que pueda pasar.

-Austria arrasa en Cannes. A pesar de las informaciones erróneas que publicaban diversos medios españoles (entre ellos El País), Michael Haneke no es alemán, sino Austriaco. A pesar de haber nacido en Munich, Herr Haneke creció en la localidad austriaca de Wiener Neustadt (vamos, como quien dice, aquí al ladito). Otro que también se ha llevado un premio es el actor Christoph Walz, interpretando a un nazi en la última de Tarantino, Inglorious Basterds (lo de Basterds, y no Bastards, parece ser por la manera de pronunciar que tienen en Boston).
-Otro austriaco que también se ha llevado premio, esta vez el Büchner, el más importante en lengua alemana, es Walter Kappacher. El escritor Salzburgués, que vive en Obertrum, es también miembro del PEN club.
Ni que decir tiene que las dos distinciones han llenado al pueblo austriaco del moderado orgullo que les caracteriza.
-A vueltas con el idioma. Una historia personal. Como todos los lectores de este blog saben yo voy al gimnasio, sobre todo, para culturizarme. Di que estaba el otro día entre serie y serie de pesas leyendo la edición dominical de Die Presse cuando llegué a un suelto la mar de curioso. En su afán de acercar a la muchedumbre de sus lectores las realidades más variopintas, un redactor de la plantilla del diario se sintió en la obligación de explicar a sus lectores la idea del mandatario venezolano Hugo Chávez de lanzar un teléfono móvil para el pueblo con tecnología china. El presidente de la República Bolivariana ha tenido la brillante idea de bautizar el chismecillo como “Vergatario” nombre a su parecer muy músico y significativo (Cervantes dixit) y no dudó en probarlo en la penútilma edición del programa de televisión que conduce, Aló, Presidente –un título que hace competiciones en dadaísmo con Sin Tetas no Hay Paraíso-; pues bien: el redactor de Die Presse, consciente de que no muchos de sus lectores hablan español, buscó una manera de aclararles el versallesco significado del vocablo elegido por el líder venezolano y no hayó mejor sustituto en la lengua de Goethe que “Schwanzofon” (o sea, y con perdón, Polláfono). Cuando lo leí, me tuve que sentar. Las carcajadas no me dejaban estar de pie.
Otra cosa: el mismo mandatario que, no contento con bautizar teléfonos al bolivariano modo, ha revolucionado también el mundo de las telecomunicaciones (Fidel Castro dixit), va a celebrar (de hecho, lo está haciendo ya) el décimo aniversario de su emisión televisada semanal con un megamaratón de cuatro horas. Por lo que se lee en la prensa (capitalista, intoxicada y eso) el Aló, Presidente de cuatro horas (*) estará salpimentado no sólo con los educativos discursos del mandatario, sino también con actuaciones musicales. Lo cual le dará una bonita similitud con los programas de Jose Luis Moreno en España. Me corroen las dudas:¿Habrá descubierto ya Chávez las matrimoniadas?
-Puede ser que para ver el programa de Chávez no baste con contar con un sólido espíritu revolucionario y hagan falta algunos apoyos orgánicos. En cualquier caso, es muy probable que se acuda a una marca austriaca: Red Bull. Si se hace, cuidado. En Alemania primero y en Austria ahora, se han encontrazo trazas de cocaína en la variedad Red Bull cola. Los valores son bajísmos (0,4 microgramos el litro) pero sin duda explican el éxito del producto y el éxtasis que provoca en sus consumidores –casi tanto como el de respirar el aire de Madrid y Barcelona, en donde también se han encontrado niveles de estupefacientes parecidos a los de otros contaminantes en suspensión.
En fin, watching for believing.
Este año la inversión en marketing ha sido una versión con pajarita de Kill Bill. Varias guerras. De un lado, el director de la Ópera (un hombre cuya salud mental está cada día más en entredicho) contra el maestro de baile que ha confeccionado durante los últimos años la coreografía de esa especie de paseillo que, teóricamente, es la razón de ser de la cosa (“el baile de las debutantes”, ataviadas con castos modelitos blancos y diadema de miss de república socialista tropical). En medio, la organizadora, cuya actitud de “tía, tía, tía, todo el mundo está en contra mía” no parece exactamente la mejor para encarar un reto de este estilo.
Otra guerra: un duelo de divas: nuestro Alfons Haider, presentador tradicional del evento para la ORF, contra Dominic Heinzl, de la ATV (bueno, más bien al revés, porque Haider, elegantemente, no ha dicho esta Mund es mía). Esta batalla sí que ha sido a sangre, sudor, talonario y tacones de aguja. Heinzl, incluso ha aireado los emolumentos que Haider ha percibido por entrevistar a la pareja presidencial (el cejas y señora), a la invitada de Lugner (que esa ha sido otra fuente de tinta) y por decir cuatro frases sobre el maravilloso marco incomparable y la belleza de las debutantes.
Debido al putiferio (ya se sabe que la alta sociedad es asustadiza) muchos famosos han declinado este año la invitación (un motivo más de quebraderos de cabeza para la organizadora). Entre los que han renunciado este año a calzarse el frac ha estado el alcalde de Viena, señor Häupl, un jocoso señor que ha debido de pensar que es difícil predicar austeridad delante de los desempleados y luego irse al baile de la ópera sin que se le caiga a uno el rostro de oprobio.
Tras la batall, que de momento sólo se ha cobrado como víctima al coreógrafo del que hablábamos, la organizadora de la cosa ha concedido una escocida interviú al semanario amarillista News en la que se confesaba dolidísima por las críticas vertidas (según ella, por pura maldad, y sin ningún fundamento); y manifestaba que ella, aparte de organizar el dichoso bailoteo, tiene otras cosas que hacer en este valle de lágrimas (a saber: sus fincas, sus caballos, sus vacaciones en paraisos fiscales...Estos trabajitos que siembran de pedruscos la vida de los ricos); protestaba la señora porque la gente le preguntaba sólo por su opinión sobre la estrelluela con la que Lugner iba a acudir a la cuchipanda, en vez de por los arreglos florales u otros detalles más dentro de su jurisdicción.
Ella, de la misma estirpe de Fiona (Swarovsky) y de Maria Antonieta, sólo era capaz de echar pestes de la plebe.
Como ya recordábamos cuando le propuse para Mister Austria, Schwarzenneger, a pesar de su picasiano apellido (impronunciable en buena parte de las lenguas civilizadas) y a pesar de un repertorio interpretativo más corto que el de ET, logró triunfar en ese edén del talento que es Hollywood, explotando su ventaja competitiva más visible: unos bíceps como mi cabeza y unos pectorales curtidos a golpe de press de banca y, por qué no, de sus sopitas de esteroides. Sin embargo (y como diría Antonio Gala, Ay) los años pasan incluso para los dioses de los platós. En los noventa, las carnes de Arnold no eran ya tan prietas como solían así que, para huir del famoso dicho que mi abuela repetía cada vez que le echaba el ojo encima a Ana Obregón (“a las putas y a los toreros a la vejez los espero”), Chuache dejó huérfanas las pantallas y dolientes a los fans de la carne de ternera engordada con clembuterol. Casó bien, mejoró su nivel de inglés, e inició una prometedora carrera política. De termineitor a goberneitor. Como dirían en Austria, zac zac.
En su país de origen, las opiniones sobre él son ambidiextras. Los hay que admian su férrea naturaleza, de indudable índole germánica, que le ha hecho abrirse camino en esta vida hasta alcanzar el olimpo de los diesel; los hay sin embargo que consideran ofensiva su propensión a estampar su firma al pie de sentencias de muerte. Esto ha hecho que se le retiren los honores en Graz, su ciudad natal, que ha decidido rebautizar su más grande recinto deportivo (Ay, otra vez).
Los magnates del cine (que son hoy en día contumaces ejecutivos japoneses con gafitas) han encontrado un recambio para Chuache en la persona de otro austriaco (Roland Kickinger) no menos dotado que su paisano como puede verse en las pruebas gráficas adjuntas a este post. Será él quien, si Dios quiere, nos disipará próximamente la nostalgia que sentimos por Terminator, se mito trash comparable a figuras de la talla de Hulk Hogan o Pancho, el morenete de Verano Azul.
Kickinger empezó con esto de la mancuerna a los quince años y, para pagarse la mensualidad del gimnasio (aquí en Viena, y lo digo por experiencia, un pico) desempeñó todo tipo de oficios hasta que decidió emigrar a América –USA- . Allí se ganó la vida en las playas californianas posando para los turistas a cambio de unas monedillas que empleaba en sufragarse su dósis diaria de proteínas y nandrolonas. Hasta que alguien se fijó en aquellos los sus brazos, que amenazaban la integridad de todas las camisetas; y en aquellos los sus hombros, que parecían pensados para enderezar obeliscos, y en aquel su aguerrido acento, que recordaba otras resonancias centroeuropeas, y decidió hacer de él una nueva y rutilante estrella en el firmamento del cinema.
Sic transit gloria mundi. Sayonara, Chuache.
Que estaba tomando cañas (leré lerel-le)
21 de Noviembre.- El muerto sigue sin dar señales de vida (perdón, sin aparecer). A mí, que he leido unas cuantas novelas, me pega que la clave de este misterio está, o bien en el propiomuerto, o bien en el ataud.
Una tercera posibilidad sería que el caso obedeciera a una motivación aleatoria. Pongamos que un par de Kracher (hasta seis, porque el ataud pesaba más de doscientos kilos) se paran a media noche frente a la tapia del cementerio y se establece el siguiente diálogo:
-Oye, oida –así se llaman entre ellos- ¿Qué te parece si cogemos a una chica, la secuestramos y la metemos en un sótano durante quince años?
-¡Pero qué pasado de moda estás, coleguita! Eso molaba en los noventa, igual que abrir blogs ¿No se te ocurre algo mejor?
-Joé, pues no sé ¿Y si robamos un muerto?
-Venga, va.
Soy consciente de que esta teoría no se tiene porque abrir un mausoleo no es abrir una lata de atún Calvo. O sea, que se necesita una infraestructura (su pico, su maza o su algo). Lo cual nos lleva de nuevo a la casilla de salida: que la clave esté en el objeto robado.
¿Para qué quiere nadie hacer desaparecer un muerto? ¿Por qué querría nadie robar un ataud? En las películas, los muertos se hacen desaparecer porque en ellos quedan señales de asesinato.
Imaginemos que alguno de los herederos del difunto aceleró su fallecimiento administrándole lo que, en el siglo de oro, se llamaban “los polvos de la herencia” (eran seis millones de eurazos, o sea, que el riesgo merecía la pena). Supongamos que este heredero impaciente necesitó un cómplice y que esta hipotética pareja en el crimen ha tenido sus más y sus menos, y que uno de los dos ha amenazado al otro con tirar de la manta. Acongojado, el otro piensa que las situaciones desesperadas piden medidas que no lo sean menos. Si no hay muerto no hay autopsia, y por lo tanto no hay delito. Abrir una tumba no debe de ser agradable, pero total es un rato. Mejor eso que no unos cuantos lustros en la cárcel de un presidio de un penal.
Total, que contrata a una banda de albano-kosovares sin escrúpulos (los primos, por ejemplo, de los que intentaron partirle el coco a Jose Luis Moreno) y se dirige al pacífico camposanto para en la heure dangereuse du petit matin, perpetrar su fechoría.
Pero también pudiera ser –como digo, el asunto es estimulante- que el anciano herr Flick se hubiera llevado, literalmente, algún secreto a la tumba. Por ejemplo, la combinación de la caja fuerte de su mansión (en la que guardaría pruebas comprometedoras del pasado nazi de un par de rivales comerciales) o los planos de un motor de agua que hubiera terminado para siempre con la perniciosa dependencia que el mundo tiene del petróleo.
O quizá el ataud estaba vacío y herr Flick, en realidad, está ahora mismo compartiendo cervecitas y braguero con Elvis. Tomando cañas, vaya.
H. también me ha explicado que, en el campo, estas tinas también servían para contener la sangre de la matanza del cerdo y para hacer todo tipo de labores relacionadas con la confección de embutidos.
Cuando he preguntado que por qué seguía aquello allí, otro aborigen presente se ha sorprendido y ha argumentado que aquello no molestaba nada.
-Además, nunca se sabe cuándo se va poder volver a necesitar.
Como diciendo ¡Cualquiera sabe a dónde nos va a llevar la crisis esta!
El cantante español Falete recreando uno de los grandes éxitos de Rocío Jurado en el personal estilo que le es propio
Mundo singular
20 de Octubre.- Hay días en que uno entra en internet a mirar el periódico y tiene que chequear dos veces la dirección, no vaya a ser que le hayan dado ip por liebre. Ejemplos: aunque parezca increible, a algunos directores de periódico españoles les ha parecido una noticia que D. José Blanco –conocido con chufla entre sus adversarios políticos como Pepiño Blanco- haya expresado su rechazo a un equipo de fútbol. Es cierto que lo ha hecho del modo contundente y gráfico que le es característico pero yo me pregunto ¿Quita o pone algo a la economía del país que el Sr. Blanco no sea fanático del Real Madrid? ¿Mejoraría la crisis internacional si este señor se declarase devoto de la Casa Blanca -la del Bernabéu, no la otra-? ¿Por qué quienes citan las palabras del Sr. Blanco lo hacen como si fueran en desdoro de su imagen pública –ya de por sí bastante vapuleada-, o como si lanzasen el torpedo definitivo a la línea de flotación de este político que, como todos, pasará? Yo, francamente lo flipo.
Noticia número dos que me ha llamado la atención: el novio de Falete (cantante español famoso por sus audaces conceptos de la estética igual que por su cariño por la canción española más racial) ha sido detenido en la ciudad de Sevilla tras haber denunciado (falsamente) su propio secuestro. A mí, el hecho me parece misterioso ¿Por qué va alguien a comisaría a denunciar que le han raptado si no es verdad? Yo es una cosa que no haría nunca, la verdad, si no fuera por una buena razón ¿Habrá influido en la decisión del novio de Falete la escucha continuada de los grandes éxitos de Doña Concha (Piquer), de Rocío (Jurado), y de Marifé (de Triana) que probablemente serán la banda sonora del hogar del tonadillero? ¿Debería prohibirse la copla en dosis más allá de un límite, si se demuestra que “No me quieras tanto”, “Tatuaje” o “Y sin embargo te quiero” pueden llegar a producir trastornos mentales?
En Austria la verdad es que, poco a poco, se va asentando el polvo producido por el funeral de Haider y en los periódicos se hacen cábalas a propósito de lo que pasará o dejará de pasar. Las hipótesis son tan retorcidas como la historia del novio de Falete (¿Fingirá alguien aquí también su propio secuestro? ¿Cantará alguien “No me quieras tanto”? ). El presidente de Austria, Herr Fischer, eso sí, lo tiene claro: “Se dará por contento –ha dicho- si la pequeña república transalpina tiene nuevo gobierno para antes de Navidad”. Teniendo en cuenta que quedan dos meses todavía para que nazca el niño Dios, la verdad es que los tratos para formar el nuevo ejecutivo austriaco van a hacerse como si se pisaran huevos.
Aunque también, como dijo Mar ayer, muy agudamente:
-Eso demuestra que este país puede funcionar hasta sin gobierno.







