Mucha mierda (con perdón)

13 de Mayo.- (y martes). En días como este, mi abuela (q.e.p.d.) no salía de casa, y se pasaba el rato rezándole a San Antonio de Padua, cuya protección, según ella, era infalible durante estas jornadas cargadas de peligros.
Los austriacos, en cambio, se han echado a la calle sin tenerle mayor miedo a esta fecha.
Y es que los aborígenes no son nada supersticiosos y se ríen de ti si insistes en que te dejen la sal encima de la mesa –es un pecado mortal pasarla de mano en mano con el consiguiente peligro de que se caiga- y no entienden el número que montamos los latinos en ocasiones tan trascendentales para el futuro propio y ajeno como el cambio de año (aunque ellos le pregunten a los hados echando plomo derretido en una redoma, o se regalen cochinitos o deshollinadores de juguete).
En cualquier caso, una de las historias que, entre otras, me veo obligado a repetir frecuentemente, es la de los gafes, cuya existencia se desconoce en Austria. Hasta tal punto, que no existe ninguna palabra alemana para nombrar este curioso fenómeno del cenizo (por lo menos que yo sepa). Y eso que los hay reputados (gafes)allí, y seguramente, por estas calles vienesas. Una serie de personas con las que es mejor no relacionarse para no tentar a la suerte. Como cierto presidente de la República Argentina, que hacía que perdiese su selección siempre que se sentaba en el palco del estadio, o cierto cantante español, al que sólo se puede nombrar por sus iniciales –jota pé- y que es fama que, en cuanto te pone el ojo encima, te expone a un atropello mortal por un tren de mercancías o al desahucio de tu casa por no poder pagar las letras al banco.

(Esta superstición del gafe viene seguramente de nuestro pasado musulmán, de esa creencia en una energía común a los seres vivos llamada baraka, que las tribus bereberes que invadieron la península nos dejaron tras su paso. De ella derivan también otras curiosas expresiones españolas. Como por ejemplo “tener ángel” o “tener mal ángel” (o serlo), como se dice de la gente dotada de una energía particular en uno u otro sentido. En el caso de los cantaores de flamenco, a esta capacidad de influir en el ánimo ajeno, de comunicar, se la llama “tener pellizco”).

-Pero ¿Y el gafe sabe que es gafe?-preguntan asombrados los ciudadanos indígenas.
-No, hombre. Bastante desgracia tiene el pobre, joé. Eso es muy grave y no se dice. Lo sabe la gente a su alrededor y se va corriendo la voz.
-O sea, que no es oficial –dicen ellos, como queriendo significar que lo que no es oficial y, por lo tanto, no homologable, no existe.
-No imprimen camisetas, no.Tampoco es una cosa para ir presumiendo.
-¿Y qué puede hacer para dejar de ser gafe?
-Pues hombre, no sé. Para el mal de ojo se compra una cruz de Caravaca, pero para el cenizo...No sé, la verdad. Creo que no tiene remedio.

En mi etapa teatral coleccioné muchas supersticiones. No porque tuviera especial miedo de la mala suerte, sino porque me parecían divertidas. Por ejemplo: en el teatro nunca se debe coser en el escenario o hacer punto, o vestir de amarillo (color gafe porque dicen que lo llevaba Moliére cuando murió en plena representación de “El enfermo Imaginario”, que ya es mal gusto). Aunque esta última superstición es algo sospechosa, porque en Francia el color gafe es el rosa y en Italia el verde, y tanto italianos como galos utilizan la misma excusa para explicarla.
Jamás, eso sí, y en eso están de acuerdo todos los cómicos del mundo, debe desearse buena suerte a un compañero que vaya a salir a escena. En España se dice “Mucha Mierda” (una invocación a la buena fortuna aparentemente escatológica, pero que tiene su explicación histórica); en Italia se dice “Bocca di Lupo “(!) y en Francia “merde” o, más elegantemente ,“les cinq lettres”. Los ingleses dicen “break your leg”.
Lo de la mierda española y la merde francesa, con perdón, vienen porque, antiguamente, los teatros se encontraban, por imposición eclesiástica, extramuros (concretamente a más de una legua, prohibiéndose a los cómicos que se acercaran a menos de esa distancia al poblado, de lo cual viene la expresión “cómicos de la ídem”). El pueblo llano iba al teatro en el coche de San Fernando, y la gente de calidad, a caballo, dejando al semoviente aparcado a la puerta de la sala. Naturalmente, los animalitos hacían sus aguas mayores y menores mientras sus dueños contemplaban el juego de los actores. Con lo cual, al terminar la representación, mucho público equivalía a mucha bosta (mierda, in silver) caballar.
He dicho antes que los austriacos no son supersticiosos, pero hay una excepción: el acto del brindis es sagrado. Y hay ciertas reglas que hay que cumplir, so pena de sufrir siete años de mal sexo. Cuando se brinda, se dice “Brost” y se mira a los ojos de la persona con la que brindas –incluso los más puntillosos marcan el gesto levantando la barbilla-. En una mesa hay que brindar con todos los comensales individualmente y los brindis no se pueden cruzar.
Es un poco trabajoso, sobre todo cuando hay más de cuatro personas comiendo (y,a veces, la cuestión toma el cariz de las caóticas paces que nos dábamos en la iglesia durante la catequésis, ocasión siempre propicia al jolgorio) pero oye, con tal de sortear el peligro de siete años de flojera amatoria...Vaya, que tampoco cuesta nada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola guapo vente pa españaaaa que uno ha matado en viena a su mujer,hija, padres y suegro porque dice que estaba arruinao y no queria que la familia sufriera pero el sigue vivo un beso de la mami

Tonicito dijo...

Hola Paco!
Vaya, a mi me parecía que un gafe podía traducirse por Pechvogel (o séase, pájaro de mal agüero), pero sí que es cierto que el concepto les extraña a los nativos sobremanera.
Respecto a lo que comenta tu mami (por cierto, un abrazo desde Salzburgo para ella! :)), pues ya hace unos meses que quería hablar del concepto "bei uns" austríaco, como cuando dicen "bei uns gibt es so was nicht" (esto entre nosotros no pasa) cuando leen en las noticias sobre crímenes truculentos ocurridos en el extranjero. Pero entre Priklopil, el caníbal, Fritzl y ahora este pavo vienés, pues creo que habrá que revisar la idea antes de escribirla...
Un abrazo!
T.

Paco Bernal dijo...

Mamá! Tranquila que ya no bajo al sótano solo, ni pierdo de vista la coca-cola en la discoteca, no vaya a ser que me echen alguna aspirina o algo jajajaja !Esto se está poniendo peligroso! jajajaja
a Toni:
Ese bei uns...jajajaj !Bei uns gibt es sowas nicht! (Aquí no tenemos de eso) Aunque ese "bei uns" es mucho más que un aquí: marca una preferencia a un grupo, a una casta, a los correctos de este mundo. Ese bei uns tan austriaco jajajaja. Aunque está visto que aquí tienen de todo. Ya te digo: la cosa se está poniendo peligrosa. Pero también, en defensa de los austriacos, hay que decir que estas cosas llaman la atención porque hay menos que en otros sitios. Ayer estuve viendo en TVE(i) un reportaje y resulta que, en Francia, un tipo tuvo secuestrada a su hija 14 años. Y mira el Dutrout este de Bélgica. En todas partes (desgraciadamente) cuecen bonen.
Un abrazo fuerte, tronx. Cuidaros.