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| Siempre que se pueda hay que tratar de luchar contra las trampas de la percepción (Archivo VD) |
12 de Octubre.- Querida Ainara: cuando tu padre y yo éramos (más) jóvenes teníamos dos actitudes hacia la vida bastante diferentes.
Tu padre, más Bernal, era bastante impaciente y se lo tomaba todo bastante a la tremenda (la época de exámenes era para él un auténtico calvario, por ejemplo).
Tu tío, en cambio, era más paciente y procuraba (y procura) adaptarse a las circunstancias para cambiarlas desde dentro, si se puede.
Naturalmente, eran bastante frecuentes las ocasiones en las que tu padre se enfrentaba a cualquier inconveniente y, al no poder con él, se rebotaba y se ponía nervioso. Entonces, acudía tu tío y, para terminar de liarla parda, le decía aquello de“Sebas, no te pongas así: la vida es un diez por ciento como es y un noventa por ciento como te la tomas”.
Yo sólo te doy un consejo: no le digas nunca esto a una persona que está frustrada. El que avisa no es traidor.