Cartel electoral con el nuevo candidato socialista y la leyenda "Faymann, la nueva elección"
Alles Waltzer! (*)
(*) Exclamación que marca el principio del baile de la ópera

18 de Agosto.- Ya ha empezado el precalentamiento para la campaña electoral que se nos avecina.
Ayer, el diario español El País traía a sus páginas la vuelta a la política nacional (austriaca) de Jörg Haider, al que motejaba de “populista”. La verdad es que las próximas elecciones, por la pinta, y en la opinión de este observador imparcial, van a tener más populismo que otra cosa. De momento, en la cartelería que ya se puede ver por las calles, se perfilan dos grandes temas: uno, el mensaje implícito de que una mayoría fuerte terminaría con la crispación que ha envenenado el ambiente durante los últimos dos años. Dos: la inmigración.
Los socialistas han forrado la ciudad con carteles en los que se ve a su candidato Feymann contra un bonito fondo escarlata –vuelta a las raíces- y la expresiva leyenda “genug gestritten” (ya nos hemos peleado bastante). Frente a esta exhortación casi evangélica por la reconciliación, los conservadores –cartel negro: vuelta también a los orígenes, pues los conservadores son aquí de ese color- dan un puñetazo en la mesa y exclaman “es reicht!”; o sea: “ya basta!” (de peleas y de cambalaches, se entiende).
En cuanto a la inmigración: todos saben que el descontento con los inmigrantes es grande, en una población a la que no le molan los daños colaterales de una globalización que está proveyendo a la economía austriaca de combustible humano barato.
Lso länder limítrofes con el este recién abierto, en particular, echan pestes de las bandas que vienen, roban y vuelven grupas rapidamente en dirección a la tundra misteriosa. Los rumanos parecen haber salido particularmente duchos en este tipo de mangancia organizada y menudean las noticias sobre detenciones de indivíduos a los que se les piden los papeles del camión y salen con que llevan cargado el vehículo de mercancías sustraidas de algún honrado comercio transalpino.
Y luego están los turcos, claro, cuya existencia es, no hay que negarlo, un problema que data ya de los años setenta. El caso es que los turcos no terminan de integrarse. Por el recelo mútuo, ya se sabe. Se concreta, del lado turco, en una resistencia cada vez mayor a adoptar costumbres occidentales y, del lado austriaco, en algunos actos de discriminación disimulada bajo toneladas de la nata montada que aquí le echan a todas las cosas.
Todo esto tiene también su reflejo en la cartelería electoral. HC Strache, que ya se frota las manos por sus previsibles buenos resultados, espeta al electorado con un provocador eslógan: “Seguridad social para nuestra gente”. Dando a entender lo que no hace falta que se explique.
Los señores del Partido Conservador, proclaman a su vez que, “sin curso de alemán no hay permiso de residencia”. Una afirmación que pone los pelos de gallina en blanco sobre el tenebroso fondo negro que es la imágen característica de este partido.
Todos están ansiosos de demostrar que pueden manejar mejor que nadie un problema que, si la crisis económica se agudiza como promete, puede resultar crucial para la estabilidad social y política de este pequeño país.
De momento yo, que ni puedo votar ni querría, ya he empezado a sufrir las consecuencias de estos dimes y diretes: según una curiosa particularidad de las estadísticas austriacas a propósito de desempleo, las personas en formación o que reciban cursos de organismos públicos, no cuentan como parados (con la consiguiente alegría de los políticos en campaña). Así pues, la oficina competente ya me ha organizado un plan: empiezo en septiembre.

Espejito, espejito, quién es el más bonito? El candidato Strache posa, con el estilo natural a que nos tiene acostumbrados, al lado de su eslógan de batalla: "seguridad social para nuestra gente".

4 comentarios:

m. dijo...

Bueno, ya se sabe que las campañas son así. De todas formas, lo que cuentas no me parece nada fuera del otro mundo. Luchan por lo suyo, no veo nada malo en ello. Quieren preservar su nivel de vida, su idioma... lógico.

Te de llimona dijo...

Hola,

Acabo de encontrar este blog por casualidad y creo que me voy a quedar a leerlo muchas otras veces. Hace un tiempo que me ronda por la cabeza ir a vivir fuera y uno de mis destinos es Viena. Estaré atenta a tu blog para ir aprendiendo cosas...

Te de llimona dijo...

Por cierto, sobre lo que comentas en este post acerca del resurgimiento de la extrema derecha como consecuencia de un cierto descontento popular por la inmigración (que yo creo que es una manipulación por parte de ciertos sectores que ven a los recién llegados como presa fácil de las críticas), pienso que es un problema no exclusivo de Austria, sinó de toda Europa.

Paco Bernal dijo...

Hola!
Muchas gracias por vuestros comentarios.
A m.: desgraciadamente, esa defensa de lo suyo que tú dices, no es tan fácil. Porque lo suyo, ya no es suyo, sino nuestro. O sea, que lo que quieren ciertos candidatos no es posible, porque sería tanto como salir de la UE. En cualquier caso, que sea para bien, es lo que queremos todos.
Saludetes.
A te de llimona: me alegro de nuestro encuentro. Y si te decides por Viena te diré que es una ciudad en la que se puede ser muy feliz. De lo del resurgimiento de la extrema derecha, no creo que sea sólo debido la inmigración. Aunque los inmigrantes ponen desde luego de manifiesto problemas estructurales que estaban presentes antes de que ellos llegasen. Pero también hay que tener presente que la UE es, sobre todas las cosas, un enorme experimento social que se está produciendo por primera vez en la historia. Es normal que surjan fricciones al entrar en contacto tantas formas culturales diferentes que, antes, convivían aisladas.
Me alegraré mucho de recibir tus visitas y tus comentarios.
Saludos,
P.