Revelaciones
9 de Septiembre.- Mientras planchaba (Sí: qué pasa, plancho mucho) acabo de tener una revelación. Supongo que una parecida a la que tienen los que encuentran un paquete de condonex Durex en el cajón de su hijo adolescentex (o de su hijax). Ejem.
Una de esas verdades que, no por menos sabidas, son menos chocantes. Y es que, queridos lectores, mientras estaba planchando una camisa y veía el primer disco de la tercera temporada de Will&Grace –que me gusta a mí reirme mientras plancho, mira tú- mi Pauli y mi Sofía (gatos) han dado muerte ante mis ojos a un incauto pajarillo que había cometido el fatal error de posarse en el balcón. Mordisco en el cuello, un par de píos y tente tieso.
Qué flash, colega.
La plancha se me ha quedado suspendida en el aire mientras veía en directo este capítulo de National Geographic y se me han representado todas las veces que les he echado comida seca a los animalitos. Esa comida seca que en el paquete pone que algún día fue pollo, o pescado, o vete tú a saber. Pero que se parece al pollo o al pescado original (gracias, pero gracias a Dios) como el dibujo de la caja.
(Espero que la agonía del animalillo haya sido corta)
¡Jolinetes, no todos los días cae uno en la cuenta de que convive con dos felinos sanguinarios!
Para mí ha sido un flash, coleguita. He perdido la inocencia (por vez número ene)
¡Y yo que quería hablar de mi profesora de curso, que es majísima! Quería hablar de esa tranquilidad que emana de ella, de su risa cantarina de excontable minuciosa (una risa realmente bonita, por cierto) del modo en que consigue hacerte críticas sin que sientas heridos tus sentimientos, de sus ojillos inteligentes y agudos detrás de las gafitas. Me cae fenomenal. Me encanta la gente razonable, práctica e inteligente.
Lo curioso de la Frau Lehrerin es que, cuando sale de las clases se transforma. El otro día, casualmente, mientras volvía del gimnasio (yo) se subió a mi mismo autobús (ella); yo le sonreí educadamente y le dije hola y ella hizo amago de huir (juro que me había duchado antes). La pobre señora estaba pálida. Comprendí inmediatamente lo que sucedía, así que le cedí mi asiento y me desplacé educadamente hasta la puerta más próxima. Fue otra revelación: la mujer que siempre lo tiene todo bajo control, resulta que, fuera del espacio de las clases, es timidísima.
A partir de entonces la he observado (en parte para descartar que me huela el aliento o algo) y he visto que, gracias a Dios, no es nada personal. Ella es tímida y, como a mí, no le cuesta hablar de ello. El otro día, en el transcurso de una clase, lo reconoció.
Por cierto, entre los consejos valiosísimos que nos ha dado, está exactamente ese: si te pasa algo, no trates de ocultarlo. Si estás nervioso, adviérteselo a tu interlocutor.
“Te hace ganar puntos, porque te hace más humano”
Por esa regla de tres, mis gatos también se meriendan pajaritos con la misma inocencia que sus primos, los guepardos, se cepillan antílopes. Todo esto los hace más...Más felinos ¿No?
Como diría George Clooney, What else?

8 comentarios:

amelche dijo...

Eso no es una revelación, ¡es un shock! Tendré que vigilar a mi gato de ahora en adelante cuando sale al patio de luz a maullar a los pájaros...

No hay nada peor que encontrarte a un alumno (o a sus padres) por la calle. De repente piensas: "Y yo que he salido un momento a tirar los papeles a reciclar, sin peinar ni nada." O en chándal y deportivos o, no es mi caso, pero puede que el de algunos, en bata y zapatillas a tirar la basura. De repente, sientes que tu imagen construida en clase se ha quedado por los suelos y que el alumno en cuestión irá luego por ahí contándoselo a sus compañeros y, cuando se rían en clase y tú no sepas por qué, será de ese día que saliste sin peinar, o en chándal o en bata y zapatillas. ¡Qué horror!

Y, si encima, tu profe es tímida (como yo, aunque ella parece que más) ya quieres que te trague la tierra o bajarte del bus en la parada más próxima. Pero no es nada personal, créeme.

Por cierto, esta tarde me he encontrado con la madre y la hermana de un alumno, que me han tenido hablando de convalidaciones de títulos (son extranjeras) y luego me he encontrado con uno de mis alumnos más golfos, que iba con un amigo a jugar al fútbol.

Noema dijo...

¡Qué maja tu profesora! Me han entrado ganas de darle un achuchón si la conociera.
De ese shock te recuperas, por eso no te preocupes. Un abrazo
PD: Mi mejores revelaciones vienen mientras "le doy al trapo" (como dice mi madre).
Y ¡gracias por esa foto (baboseo)!

Marona dijo...

Bueno, yo ya me imaginaba lo de los gatitos cuando los veo sueltos por los prados de los alrededores... actúan como si fueran un auténtico león en la sabana. Me hacen mucha gracia, tan chiquitines y con esos aires de grandeza felinos ;)
A mí también me han entrado ganas de darle un abracito a tu profe... ¡que tierna! y otro (de otra índole) al tipo de la foto... :D:D:D:D
¡Besos!

Isa dijo...

Hola Paco, me uno al coro anterior: Gracias por la foto...

Hace unos días iba con mi chiquito y le señalé un pajarito que se acababa de posar junto a nuestro auto. Le hice señas a mi hijo para que hiciera silencio y no lo asustara. Cuál fue mi sorpresa cuando de la nada (porque juro que fue de la nada), salió un gato, lo atrapó y se lo llevó en la boca...

Mi hijo empezó a llorar y yo me sentí miserable porque nuestro silencio propició aquella cacería. El camino a casa fue un duelo hasta que se me ocurrió decirle al niño que el gato le había salvado la vida al pajarito porque pensaba que "los humanos" lo iban a atrapar y el se lo llevó a un sitio seguro. Inmediatamente pensé que un enano de 5 años no se creería eso, pero como uno se cree lo que quiere o necesita creer, él dejó de llorar y aplaudió.

Quisiera decirte que tus gatos hicieron lo mismo, pero seguramente no lo vas a creer.

Un abrazo,
Isamari

Elenita dijo...

Yo vi la misma imagen...en mi jardin, el gato de Marcus se estaba zampando un pobre pajarito..

Lo malo es que luego nos trajo a casa la mitad de "regalo".

Paco Bernal dijo...

Hola:
Gracias por vuestros comentarios.
A Amelche: es verdad que, cuando era niño, siempre era una situación rara cuando te encontrabas a tu profe por la calle. De todas maneras, yo siempre he tenido una relación muy distendida con mis profesores, y me resultaba un tanto extraño que alguien a quien veía todos los días se me envarase cuando estaba fuera del aula. Pero supongo que tienes razón.
A Noema: darle al trapo ayuda mucho a que a uno le vengan revelaciones jajaja. Con una música chachi sacándole brillo a la vivienda jajaja Ya veo que George ha tenido mucho éxito.
A Mar: a mí los gatos me encantan y los aires de grandeza que tienen, esa cosa regia que tiene mi Pauli cuando se tumba en la alfombra, la verdad es que es muy divertido. Pero la verdad es que lo del pobre animal animal me dejó flasheao jajaja.
A Isa: la verdad es que menudo trauma que se llevó tu pobre niño. Como para volverle a poner una peli de Disney. De todas maneras, es difícil explicarle a un crío que nosotros mismos, como el gato, somos depredadores y que el bistec que está tan rico con patatas fritas, antes formó parte de un semoviente. Yo creo que parte de mi flash fue un poco eso también. De todas maneras, no hay como una madre para que un niño deje de llorar :-)
Hola Elenita! Veo que el gato de Marcus piensa eso de que amar es compartir...Jolinetes :-)
Saludos a todas,
P.

Arantza dijo...

¿Llego tarde? Porque el verano pasado yo tuve exactamente el mismo shock felino: descubrí que el Alfonso décimo el Gordo (como lo llamamos en casa, por aquello de lo aristocráticos que consiguen ser los gatos, aunque sean obesos), es un carnívoro sanguinario, con esa pinta de "coach potato" que tiene, quién lo hubiera dicho. Yo ni siquiera sabía que era capaz de saltar. Normalmente se limita a mirar las ardillas que pasan por las ramas de los árboles del patio con mucho deseo frustrado. Pero un pajarito se acercó demasiado y... ¡hop! Lo peor es que, probablemente por falta de práctica, me dejó al pobre animalillo, agonizante, pero sin "finiquitarlo" del todo. Qué mal rato. Y yo preguntándome qué hacer, si tendría que acabar la tarea yo misma para terminar con el sufrimiento del pajarico... menos mal que el avecilla decidió sola y consiguió escaparse al jardín de al lado. Sufriendo aún, pero pasándole el problema al vecino. Jo, te lo cuento, y aún me siento cobardona, cobardona.

Paco Bernal dijo...

Hola Arantza!
Conozco exactamente la sensación. El otro día, sólo de pensar que me tenía que enfrentar al bicho muerto (o a lo que quedara de él) me entraban las siente cosas...Supongo que a mí es lo que más cosa me dio...
Saludetes