A la primera señal, pies en polvorosa

22 de Octubre.- Querida sobrina: si hay algo que me espanta son las personas frívolas y, por eso, no quisiera que fueras tú una de ellas. No quisiera sin embargo que, tú también, cayeses en el error común: la seriedad y el rigor no tienen nada que ver con el sentido del humor. Desgraciadamente, está bastante extendida la opinión de que, quienes tenemos un natural risueño, no hablamos nunca en serio. No es así, como prueban estas cartas.
Para mí, Ainara, no caer en la frivolidad (al menos voluntariamente) es una de las claves para empezar a convertirse en una persona respetable (respetable sobre todo para uno mismo, que es uno de los respetos más difíciles de conseguir, aunque parezca una paradoja). Tratar siempre de juzgar a las personas y a las circunstancias tan despacio y con tanto cuidado como quisieramos que nos juzgaran a nosotros, no prometer nunca nada que no se esté dispuesto a hacer, no tener arrancadas de caballo y paradas de burro; procurar no revelar secretos que puedan dañar a otros, tener cuidado de lo que se dice (esa cosa tan difícil para mí, por ejemplo). Porque, como tu abuelo dice siempre:

-La mejor palabra es la que se queda sin decir.

Con los años he aprendido a retirarme poco a poco de las personas frívolas. Sin violencia, no hace falta tampoco ponerse a mal con nadie. A la primera sospecha, sin embargo, empiezo la lenta deriva hacia posiciones más seguras. La gente en la que no se puede confiar (y eso son, al fin y al cabo, aquellos que van por la vida andando sobre la superficie de las cosas) no acudirá a tu lado cuando las necesites: estarán buscando nuevos motivos para olvidarse de que el mundo es algo más de lo que puede verse a primera vista. Te harán daño si consiguen conseguir un segundo de atención de los otros.
Desgraciadamente, la frivolidad ejerce un gran atractivo sobre los que no están avisados de sus peligros. Sabe vestirse de ropas aparatosas y espectaculares, sabe engañar a los incautos con vagas promesas de felicidad sin esfuerzo y de amor sin espinas. Promete una solidaridad que dura lo que dura la foto: como esos programas maratonianos que se hacen en navidad para recaudar fontos y ayudar a los tacaños a calmar la conciencia hasta el año siguiente. La frivolidad habita, desgraciadamente, en la política, encenagándola de grandes gestos analfabetos, de palabras huecas de escayola y papier maché que no sirven para nada, cuya eficacia dura lo que dura su eco. La frivolidad se encuentra a gusto en el efectismo de la información, en los bulos que destrozan las vidas de las personas de manera irreparable, convirtiéndonos a todos en monigotes de plástico, degradándonos a todos cada día un poco más.
Procura, Ainara, eso tan difícil que es pasar por las cosas sucias sin mancharte. Procura que tu palabra valga exactamente lo que cuesta. Procura, Ainara, ser una mujer de bien.
Un beso de tu tío.

6 comentarios:

Mújol dijo...

Aunque, como dice tu abuelo, la mejor palabra es la que se queda sin decir, hay veces que no puedes evitar decirla. Tu tío es un tío cojonudo.

amelche dijo...

Espero que tu sobrina siga los sabios consejos de su tío. Porque si no, le daremos un tirón de orejas.

Anónimo dijo...

Es una pena pero la sociedad en la que vivimos se va rigiendo cada vez más por la frivolidad y la apariencia.
Esperemos que estas nuevas generaciones que son ahora unos bebés puedan rescatar aquellos valores que nuestros padres nos inculcaron con tanta dedicación. nuria

Paco Bernal dijo...

Hola a todos:
Muchas gracias, como siempre, por vuestros comentarios.
A Mújol: viniendo el elogio de donde viene, se agradece doblemente. Un abrazo, compañero :-)
A Amelche: yo también le tiraré (flojito) de las orejas, como sea mala. Aunque de momento, no tiene ocasión. Está ocupadísima con la gallina turuleca :-)
A Nuri: A ver si es verdad, pero me parece a mí que no es que lo tuviéramos y lo hayamos perdido, sino que siempre ha habido de todo en la viña del Señor.
Saludetes

JOAKO dijo...

"Solo un necio confunde valor y precio", no se de quien es la frase, pero me encanta.

Debora dijo...

Hola,muy bellas y sabias palabras, me hubiera gustado q mi tio me dijera esas cosas, gracias a Dios comprendo y entiendo lo que decis, ya sea por buena educacion q obtuve de mis padres y por las tantas cosas que se ve en la vida misma. Con tu permiso publica esta carta, en mi facebook para compartirla con mis amigos. Un beso y abrazo desde argentina.