Paquete de ayuda humanitaria
26 de Diciembre.- San Esteban, patrón de Viena. Uno de los temas de este blog es la solidaridad entre la gente. Y, naturalmente, cuando uno es objeto de esa solidaridad hay que agradecerlo cumplidamente. Este post va dedicado especialmente a mi vecina Tere. El día 23 me llegó un paquete con mis regalos de España. Mi hermano y mis padres me mandaron cosas con las que he disfrutado como un gorrino en una charca y que les agradezco desde el fondo del corazón (ya se lo he agradecido también por teléfono), pero creo que no se enfadarán y estarán de acuerdo en que le dé las gracias especialmente a mi vecina Tere, que me mandó turrones, peladillas y garrapiñadas para endulzarme esta navidad en Viena. Un detallazo.
En Viena, cuando lo he contado, la gente no se creía que las vecinas de España pudieran ser así de majas, porque aquí los vecinos se conocen poco y se tratan menos (vamos, de mis vecinas de aquí sé yo que existen como sé que existe el átomo de Helio: una certeza intelectual, no porque las haya visto). Y muchas familias hay que no tienen los unos con los otros estos gestos de generosidad.
En fin, que como esto lo leen de Méjico a Japón y de Groenlandia al Cabo de Hornos, he querido poner unas fotos de las cosas ricas que he recibido para que quede testimonio de mi gratitud.

5 comentarios:

amelche dijo...

Tu vecina Tere sabe lo duro que es no comer turrón en Navidad, menos mal que ha hecho una obra de caridad. ¡Vivan todas las vecinas Tere de España!

JOAKO dijo...

¿Garrapiñadas? acaso eres de Alcalá de Henares????

Paco Bernal dijo...

Hola!
Gracias por vuestros comentarios.
A Amelche: las vecinas Tere de España mantienen en pie la civilización. Que vivan :-)
A Joako: pues no, soy de Madrid, pero en el paquete venían peladillas, garrapiñadas y turrón :-)

Te de llimona dijo...

Olé! Que viva tu vecina Tere! Debo decir que creo que ese compadreo entre vecinos se está perdiendo también cada vez más aquí. Yo que vivo en un bloque donde todos estamos de alquiler, tan sólo las personas mayores que de toda la vida están aquí tienen detalles parecidos a ese... el resto no sabemos ni que existimos mútuamente. Una pena. Pero, bueno, también tiene la ventaja del anonimato completo. Eso sí.
Ich wünsche Dir einen guten Rutsch!

amelche dijo...

Y también mantienen la industria turronera de mi tierra, no lo olvidemos. :-)