Jorge Miguel strikes back (Calendario de Adviento 2010)



6 de Diciembre.- Hoy, me toca a mí esta ventana del calendario de adviento del blog de Noema. Cuando acepté el encargo no me había fijado en que hoy también, precisamente hoy, visita estas tierras el viejecito de barba blanca que se lleva por delante a todos los demonios.



Efectivamente: como mis lectores ya habrán adivinado, hoy es el día de San Nicolás. Ayer, los Krampus diabólicos, con su pestazo a azufre, camparon a sus anchas por toda la faz del mundo, dándole a la gente en el culete con sus zurriagos. Hoy, los niños que han permanecido fieles a la luz y no se han echado en brazos de la maldad, reciben en recompensa mandarinas y las características figuras de chocolate.
Esta tradición, anterior al cristianismo, aunque disfrazada con sus ropajes, es la puerta de entrada de la navidad en Austria. Los aborígenes se aprestan gozosos a hacer muchas de las cosas que más les gustan. En el ADN de todos los austriacos hay muchas cosas que son consustanciales a estas entrañables fiestas.

Para empezar, las navidades son cíclicas. O sea, que pasan una vez al año. Punto a favor para ellas. Segunda ventaja: hay rituales preestablecidos que permiten sentirse seguro. Qué alegría más grande. Tercera cosa (casi tan importante como las otras dos): la decoración barroca y “lo dorao” son protagonistas. Y, por último, y mucho más importante: el que más dulces come, gana. Sólo por estos cuatro puntos, muchos austriacos ya firmarían porque fuera navidad una vez al mes. Pero si a esto le añadimos elementos no específicamente navideños pero que también suelen caer por estas fechas, como la nieve y su correlato, los saltos de esquí, las navidades tienen todas las papeletas para convertirse en el deporte nacional a este lado de los Alpes.

Pero aún hay más. La navidad en Austria, ataca por los cinco sentidos. Hasta ahora nos hemos concentrado en la vista y el gusto (el perfume del punsch en los mercadillos entraría en esta categoría también) pero, en Austria, la navidad es también un tsunami sonoro que va creciendo imperceptiblemente hasta sumergirte en un mar de melodías no apto para personas con la glucosa alta.


El angelico, después de esto, es normal que se diese a la drogaína

Durante la primera semana de diciembre, los viejos del lugar detectan las primeras señales de lo que se les viene encima. Suelen ser apariciones esporádicas de “Last Christmas” de George Michael o, en plan exquisito, esa versión del tamborilero que perpetraron David Bowie y Bing Crosby (¿A quién se le ocurriría juntarlos?) pero a partir del día 8 esto es un sinvivir de renos traumatizados porque tienen la nariz roja, de Joséfelicianos que gritan desde cada esquina que Feliz navidad, prospero (así, sin acento en la o) año y felicidad, y de enamorados que, mientras están con su churri a la vera de la chimenea dicen que ya puede nevar que a ellos les chupa un pie.


Y sin embargo...

Recuerdo que, durante mi primera nochebuena aquí, cuando escuché noche de paz y vi el árbol lleno de velas y escuché a una persona a la que quiero dar gracias a Dios por la nueva navidad, me eché a llorar como un niño chico (y aún se me saltan las lágrimas cuando me acuerdo)

Y creo no haber presenciado nada tan hermoso como la misa del gallo en la Jesuitenkirche, cerca de la universidad; o no he escuchado nada tan bonito como la voz de un niño que me cae especialmente simpático leyendo el relato bíblico de cómo la total incapacidad del Espíritu Santo para la logística provocó una de las estampas más tiernas de la cultura universal.

En fin...Vaya la primera parte de este post por estas postales íntimas de mi álbum de recuerdos.

Y como el blog de Noema es un blog de cocina (entre otras cosas), aquí dejo, por primera vez en Viena Directo y sin que sirva de precedente, una receta:

Vanillekipferl (Galletas de vainilla).

Ingredientes:


- 250 Gramos de harina
- 210 Gramos de mantequilla


- 100 Gramos de almendras (molidas finamente)


- 80 Gramos de azúcar


- 2 Sobrecitos de azúcar de vainilla


-Algo de azúcar glasé y de azúcar de vainilla para el acabado final.


Preparación :


Remover la mantequilla fría y la harina, y mezclar a continuación con el resto de los ingredientes. Dividir la masa resultante en varios trozos, envolverlos en plástico y dejar reposar por lo menos 30 minutos en la nevera.


Coger cada vez un trozo de la masa del frigorífico y, rápidamente, modelar pequeñas medias lunas (si la masa está demasiado caliente, se derrite en la bandeja del horno).
Hornear a 175 grados durante 20 minutos aproximadamente.


Cuando las galletas estén listas, dejar  que se enfríen sobre la bandeja del horno (si no, se rompen con mucha facilidad) y después espolvorear con el azúcar que se ha dejado apartada.

20 comentarios:

Kako dijo...

Son mis galletas favoritas y ya me van quedando poquitas.
No he vivido nada de lo que te ha hecho llorar, ni el árbol lleno de velitas ni la misa del gallo, veo la navidad desde fuera, pero me encanta la nieve, el invierno duro y el Glühwii, como decimos en Suiza.
Nada mejor dicho, la navidad es barroca y dorá, eso la lleva.
Un gusto haberte conocido.
Saludos.

Marona dijo...

¡Hombre! ¡qué ilusión abrir la ventanita del calendario y verte a ti! :-) ¿Sabes? eL viernes me acordé de ti cuando pasamos por el mercadillo de Adviento de Salzburgo, a ver si algún Adviento nos podemos tomar los Glühwein de rigor juntos ;-) Una de las cosas que más me emocionó de la Navidad aquí en Austria fue cuando una alumna me explicaba que en Navidad en su casa se comía una sopa de salchichas. Pensé que era una manera sencillísima y hermosa de celebrar la Navidad. ¡Besucos!

María dijo...

Jí,jí. Ya estaba desde el princicio de la entrada esperando una receta. Me ha encantado...
Cuando estás fuera de casa, creo que los sentimientos están más a flor de piel. Así que te mandamos besos y abrazos a tu casa vienesa.

Núria dijo...

Este calendario es fantástico para conocer otras formas de pasar la navidad y para conocer blogs que hasta ahora desconocía....la entrada me encanta y la receta ya sale por la impresora que ricas!!!
me voy a dar una vuelta poir tu blog.
muchos besos

Yolanda dijo...

Estoy disfrutando mucho con el calendario que Noema ha puesto en marcha. Hoy he descubierto tu blog que es muy interesante y me ha hecho reir que falta me hacía. Saludos.
Yoli

Laube dijo...

Hola Paco... Enhorabuena por esta entrada que me ha parecido muy tierna y cálida. Yo no soy muy navideña que digamos, pero sí que me gusta el ambiente de esta época del año, sobre todo el que no tiene que ver con el consumo desporporcionado.
Me ha parecido muy sincera tu entrada y, aunque no es un blog de cocina, te visitaré de vez en cuando para leer más cositas como éstas.
Un besote desde Gran Canaria

carolina dijo...

Me encanta tu blogs, sobre todo porque parece el hogar de todos los que viven fuera de su tierra natal, entoces resulta muy calido y lleno de acontecimientos en los que de algun modo me siento identificada.Feliz dia de San Nicolas y Feliz Navidad.

lolibel dijo...

Sabes crear ambiente navideño con tu entrada,las galletas las haré pero me las comeré con chocolate,yo sin chocolate no se vivir. Un abrazo y Feliz Navidad. Un abrazo.

Glenda dijo...

HOla, gracias al caldendario de Noema, conozco ahora tu Blog. Yo vivo en Alemania con mi esposo e hijo y estas son las galletas preferidas de ambos.. es que las heces y en un santiamén se las devoran... Gracias por la receta y por la entrada.... a mi me encanta Viena, es una ciudad supre linda y con mucho que ver y hacer..

Arantza dijo...

A ver, a ver, que a mí Bing Crosby en estas fechas me parece un indispensable (bueno, con Bowie igual es demasiado para asimilarlo sobria, pero no hay nada que una buena taza de eggnog con bien de ron no arregle). Y qué bien transmites la pastosidad esa que nos trae la Navidad a los inmigrantes :-). Y qué alucine: hasta has hecho galletas, Paco. Ya eres oficialmente de la secta :-D.

Pececito arcoiris dijo...

Ja, ja, ja. Lo que me he reído! Esto de ir de blog en blog y tiro por que me toca trae unas sorpresas estupendas.

Noema dijo...

Jeje, ¿habéis visto como así, sin muchos aspavientos, hemos conseguido un adepto nuevo a la secta de los blogs con recetas?
Mientras leía la entrada, el "Last Christmas" de Jorge Miguel sonaba en mi cabeza.
Muchas gracias por contagiarnos de Navidad con esta postal íntima.

Anónimo dijo...

Que entrada tan bonita !, he estado revisando tu blog y me parece muy interesante. Por la receta de la galletas mil gracias, me encantan estas galletas...ojalá que no sea la única receta que publiques ;).
Un saludo!
Valeria

YoSusan dijo...

Hola Paco, estas estupendas galletas de vainilla vienen a demostrar que para todo hay una primera vez, hasta para mi esta es la primera vez que visito tu blog.
El encanto de la primera vez.
Y luego si nos gusta repetiremos ;)
Entre nosotros y sin que nadie mas lo sepa te diré que a Bowie lo eligió Bing pero luego no pudo soportarlo ;) y nunca llegó a ver la grabación.

Un abrazo y Feliz Dorá Navidá.
YoSusan

con Ka dijo...

Qué bien conoces el sentir austríaco Paco, eres un guía navideño estupendo :D
Y qué mejor que una receta bien cargada de azúcar ¿no?

Maria Paz dijo...

Cómo me gusta esta receta. Gracias por dejarla en el blog. Sólo una pregunta: Los dos sobrecitos de azucar de vainilla a cuantos gramos equivalen? Es que soy negada con las medidas.
Un saludo y feliz Adviento.

Paco Bernal dijo...

Hola a tod@s:

Muchas gracias por vuestros comentarios. Lamentablemente, en estos momentos no tengo tiempo para contestarlos todos con la extensión que me gustaría, pero prometo irlo haciendo poco a poco a lo largo de la semana que viene.

Saludos y gracias por pasaros por mi blog

La Quinta de Luculus dijo...

Me he divertido un montón con tu entrada. Gracias por compartir esos retazos con nosotr@s ;)
Besos!

Marcela dijo...

Bueno, no sé si soy capaz de dejar un comentario acertado, más bien uno desconcertado. :D
Hace un tiempo llegué a tu blog, siempre a través de Noema, y desde entonces cada tanto te leo, casi siempre con una sonrisa. Pero nunca me había imaginado que ibas a publicar una receta... Se ve que se respira tanto ambiente navideño, que te has tenido que volcar en las galletas.
La logística del espíritu santo o la falta de ella, me hace pensar que quizás ya preveían la de artesanos que iban a poder vivir de ello. En fin, que seguro estaba todo fríamente calculado. ;)
Me han encantado tus recuerdos de navidades vienesas, un abrazo desde Stuttgart,

Marcela

Ivana dijo...

La navidad no deja indiferente! y esas galletas tienen que estar deliciosas!
besitos