Matar en los tiempos de Facebook

11 de Junio.- La anotación más reciente en el muro de Facebook de Estíbaliz C. parece premonitoria. En alemán, dice: “Una chica se suicida al descubrir en Facebook ESTA foto de su madre”. Si se pincha en el link, se llega a una página vacía cuyo único texto, en inglés, es PROHIBIDO. Una especie de sótano informático clausurado, si mis lectores me permiten la metáfora fácil.


Cuando uno vuelve a la página de la que procedía, encuentra, inalterada, tozuda, la foto de Estíbaliz. Es el primer plano de una chica rubia, con el pelo ligeramente rizado, que ofrece un aire vagamente asentado, casi matronal, que no se aprecia en las fotos que ha difundido la policía italiana.

En estas últimas, Estíbaliz aparece seria, delgada, el pelo, muy corto o recogido, teñido de caoba; un rizo cayendo sobre el lado izquierdo para disimular unas orejas que la interesada quizá encuentra demasiado grandes, las facciones agradablemente simétricas, los ojos grandes y aterciopelados, el arco de las cejas puro, una boca hecha para la sonrisa.

Estíbaliz fue apresada ayer por unos agentes de la policía italiana en el centro de la bella localidad italiana de Udine.

Al contrario de lo que hacían suponer las primeras informaciones, tras enterarse del hallazgo de los dos cadáveres de la Oswaldgasse, Estíbaliz C. no cogió un vuelo en dirección a España, sino que hizo feliz a un taxista al que le pidió que la llevara más allá de la frontera con Italia, a un punto cualquiera de la región de Giulia-Venezia-Friuli. El chófer eligió la localidad de Cavazzo Carnico, cerca de Tormezzo, al hotel Naschau. Es una zona desangelada, industrial, solitaria, en la falda de los Alpes italianos.

Durante el viaje, Estíbaliz alimentó las sospechas del taxista al comunicarle que tenía que marcharse de Viena porque se había metido en un follón y porque estaba embarazada de dos meses.

Fue este hombre el que, al conocer la orden de detención que pesaba sobre la mujer, alertó a las autoridades y les dio la dirección donde la había dejado. Para cuando los agentes de la autoridad llegaron al establecimiento friuliano, Estíbaliz ya había alcanzado en tren la localidad de Udine. Allí conoció a un hombre joven, un artista callejero, que le ofreció su casa. Fue esta persona la que proporcionó el rastro definitivo a la policía italiana.

Parece ser que Estíbaliz hablaba de suicidarse y este tema de conversación, como es lógico, alarmó al joven lo suficiente como para acudir a los agentes de la ley.

A las 7 y media de la mañana de ayer viernes, los carabinieri abordaron a Estíbaliz en una calle cercana a la estación de Udine y la conminaron a darse presa.

Según el relato policial, la mujer no opuso ninguna resistencia,  llevaba el pasaporte consigo y, por ello, el trámite se desarrolló rápidamente, ya que fue muy fácil identificarla.

Estíbaliz C., una vez puesta a disposición judicial, fue derivada a la cárcel de la localidad portuaria de Trieste; lugar en el que esperará a que la justicia italiana decida sobre su entrega a la austriaca. En el transcurso del día de ayer, fue interrogada y se confesó autora de los dos crímenes de los que era sospechosa.

Confirmó que el muerto del que sólo se ha encontrado la cabeza era su marido, un alemán llamado Holger al que asesinó en 2008. La desaparición del hombre, curiosamente, no ha sido denunciada por nadie hasta ahora. Según informaba ayer el Kronen Zeitung, para explicar a los conocidos de la pareja la ausencia de su esposo, Estíbaliz inventó la historia de que Holger se había integrado en los Hare Krishna y se había marchado a la India.

(Por cierto, la misma que Joseph Fritzl urdió para explicar la desaparición de la hija que mantuvo encerrada en el sótano de su casa).

Como se sospechaba, Estíbaliz también se confesó autora de la muerte y posterior descuartizamiento de Norbert Hinterberger. Adujo como motivo de sus crímenes los severos malos tratos físicos y psicológicos que los dos hombres le habían infligido durante el tiempo en que había convivido con ellos. Malos tratos que le habían provocado dos accesos de ira durante los cuales les había descerrajado sendos tiros en la cabeza que les habían aligerado de la pesadumbre de habitar en este valle de lágrimas.

Estíbaliz insiste en que es la única autora de las muertes y los emparedamientos aunque la policía no termina de creerselo y sospecha que la mujer pudo tener cómplices.

Yo que sus amigos de Facebook ya me estaría preparando una coartada.