Deprisa, deprisa (1)



22 de Agosto.- A la fase del difunto Jörg Haider al frente del gobierno de Carintia, cabe acercarse desde múltiples puntos de vista. Todos, en mi opinión, apasionantes y, lo que es más importante, fundamentales para cualquiera que se quiera acercar a un conocimiento de lo que ha sido la historia contemporánea de este país.

Haider, en tanto que personaje carismático, capaz de crear a su alrededor una constelación de ambiciosos caballeros de fortuna sin escrúpulos, resulta una auténtica mina para el análisis sociológico, psicológico o literario.
Se podría asimismo hablar de Haiderismo, en el sentido de que, mientras el difunto estuvo en la cúspide de la pirámide, consiguió crear un estilo de relacionarse con el poder y sus instituciones que perduró en aquellos hombres para los que Haider fue mentor. El perfil de estos era siempre parecido: personas muy jóvenes ante las que Haider, una personalidad narcisista prototípica, podía ejercer un papel solar y superpaternal, y que luego perdían para él todo interés cuando trataban de volar solos.
Los nombres de estos discípulos son de sobra conocidos para aquellos de mis lectores familiarizados con la actualidad austriaca. Karl Heinz Grasser, Heinz Christian Strache, Joseph Petzner, Uwe Scheuch…
Franz Koloini: un personaje prototípico
Traigo hoy a colación a uno de los nombres menos conocidos, pero no carente de este carácter prototípico dentro del universo Haideriano. Se trata de Franz Koloini (Villach, 1978) que, durante el periodo comprendido entre 1999 y 2008, desempeñó varios cargos bajo la supervisión directa de Haider, entre ellos el de su secretario privado.
Koloini, cuyo apodo era el de “Der schöne Franz” (El bello Franz) sustituyó en este cargo a Gerry Mikscha, al que mis lectores recordarán también porque, según parece, tras su ruptura con Haider se apropió, presuntamente siempre y en el marco de una jugada maestra, de una cantidad que estaría alrededor de 38 millones de euros de dinero negro. Hecho lo cual desapareció de la vida pública.
Digo que la jugada de Mikscha fue maestra porque los hechos que acabo de contar nunca pudieron ser probados (de hecho, sobre el desaparecido Mikscha no pesa, hasta hoy, ninguna orden de busca y captura) y, por supuesto, para las personas objeto del presunto robo (Haider, el propio BZÖ) hubiera sido sumamente problemático tener que explicar la procedencia de ese pastizal en dinero sin declarar.
Siguiendo con Koloini.
En el año 2000, tras las elecciones, se constituye la coalición ÖVP-BZÖ, que llevaría a la ultraderecha austriaca al poder.
Por razones tácticas, y a pesar de haber sido cabeza de cartel en esas elecciones, Haider se retiró a la política regional y renunció a ejercer ninguna responsabilidad en el gobierno de la nación.
Este momento marcó la ascensión definitiva de la estrella de Koloini el cual, con una laboriosidad solo explicable por su extrema juventud (22 años, en aquel momento) no sólo se convirtió en el presidente del equipo de fútbol regional de Carintia, sino que se transformó en la mano derecha de su jefe, colaborando en la organización de los eventos que se convirtieron en marca de la casa típica del márketing Haideriano. Asimismo,actuó de acompañante en los viajes que, con cierta regularidad, llevaban al líder regional austriaco a países del mundo árabe. Periplos durante los cuales el mandatario tuvo como interlocutores a personajes tan recomendables como Muhamar El Gadafi o Sadam Hussein.
En 2004, tras el tsunami que asoló las costas asiáticas, Haider le encargó a Koloini la supervisión de la creación de la llamada “Aldea Carintia” (Kärntendorf) un proyecto humanitario consistente en un asentamiento para las víctimas de la catástrofe natural. El proyecto sufrió numerosos retrasos que acarrearon unos sobrecostes profusamente criticados por la oposición y que luego fueron objeto de examen más exhaustivo por parte del tribunal de cuentas austriaco.
A pesar de esto, Koloini salió con bien del escándalo y en 2006 le fue confiada, junto con otras dos personas, la organización regional del Campeonato de Europa de Fútbol. A causa de un escándalo referente al uso de una tarjeta de crédito pública para fines privados, Koloini tuvo que abandonar esta función que pasó a un tal Jörg Schretter.
La noche del 11 de Octubre de 2008, sin embargo, cambió para siempre la vida de Koloini.