Por un puñado de placas



11 de Abril.- Durante las últimas semanas, se ha llegado a vislumbrar la solución de un conflicto que representa una de las últimas heridas abiertas que dejó la caida de la monarquía de los Habsburgo.


Una disputa que, durante años, ha convulsionado no poco la política austriaca, y que ha provocado violentos enfrentamientos, tomas de posición, desplantes y, como en el caso del difunto Jörg Haider impulsado por lo que él creía la opinión general de sus votantes, más que un cierto desprecio por la legalidad constitucional vigente a este lado de los Alpes.

Como sucede en muchas ocasiones, la manifestación de este conflicto es algo que puede parecer banal a primera vista: en la región de Carintia existe una minoría eslovena que lleva reivindicando, desde poco después de la segunda guerra mundial, que se respeten sus derechos, reconocidos en la Constitución Austriaca, y se dé reconocimiento público a su idioma, escribiendo los nombres de los pueblos en su doble versión: alemana y eslovena. Es la llamada guerra de las “Ortstaffeln” (así se llaman en alemán los letreros indicadores del término municipal de una localidad).

La conviencia en la región entre la mayoría germanoparlante y la minoría eslovena ha sido de todo menos pacífica. Nada más caer la monarquía de los Habsburgo y en lo que se convertiría en uno de los estertores de la primera guerra mundial, los habitantes de Carintia tuvieron que organizarse para repeler un intento de la entonces naciente república eslovena de ocupar la región. Es lo que se conoce como la Kärtner Abwehrkampf que terminó oficialmente en 1920 con un referendum parecido al que incorporó Burgenland a Austria. La contienda fue de una increible dureza, casi legendaria, y en los dos bandos se cometieron enormes atrocidades en las cuales hay que buscar las raices de la desconfianza, el rencor y las ganas de hacerle la vida imposible al contrario que han distinguido las relaciones entre los dos partidos durante todo el siglo pasado, y que atravesaron un momento de singular encono durante el gobierno del difunto Jörg Haider.

Sin embargo,en los últimos tiempos, la negociación entre la asociación que agrupa a los eslovenos que viven en Carintia (Die Front der Slowenenvertreter) y la República de Austria ha empezado a desbloquearse. En los siguientes términos: la República Austriaca, a través del presidente del Land de Carintia, Herr Gerhard Dörfler (del FPK) y del Secretario de Estado, Herr Josef Ostermayer (del SPÖ) ha ofrecido escribir en los dos idiomas el nombre de aquellos pueblos en los que la población de raíces y habla eslovenas supere el 17,5 por ciento del total.

Por este método se alcanzaría la cifra de 165 letreros indicadores.

Esta cifra, sin embargo, no ha dejado satisfechos a los señores del Frente Esloveno, los cuales consideran 175 letreros como un mínimo irrenunciable.

En este punto se estancó la negociación. El Presidente de esta República, Sr. Heinz Fischer, ante el bloqueo, decidió durante este fin de semana intentar ejercer una especie de función arbitral y celebró una reunión con las partes en las que, desde su magistratura, apeló a “su sentido de la responsabilidad”. El encuentro duró dos horas y, a su término, el Sr. Fischer se mostró confiado en que tanto el Frente Esloveno como las autoridades austriacas conseguirían encontrar una solución de consenso que permitiese dar el primer paso para la mejora de la convivencia en la zona.

Esperemos que tenga razón.

Ilustración: Mujeres de Carintia (Archivo Viena Directo)