Me llaman mala persona

El reino de Estíbaliz C.

9 de Septiembre.- La española Estíbaliz C., famosa en Austria por haber (presuntamente) despachado  a su santo y a su novio, haber troceado sus restos y haberlos escondido después en el sótano de debajo de su heladería (arf, arf, arf) asesorada por su abogado, Sr. Schimanko, se ha lanzado a una maratón de demandas contra medios de comunicación austriacos, acusándolos de haber vulnerado gravemente sus derechos.

La ley austriaca la ampara, así que la apodada “Princesa de hielo” ha conseguido ya5000 Eurazos del Kronen Zeitung, en concepto de indemnización.
Bien es verdad que, a los redactores del Kronen Zeitung que informaron sobre el caso, muy en el estilo de la casa, se les fue un pelín la mano con la terminología; y pusieron a Estíbaliz a caer de un pollino. La llamaron hasta Bruja, y hasta aquí puedo leer.
De todas formas da la sensación como si la presa, con ese prurito que a veces asalta a los que, sin ser nadie, son famosos de la noche a la mañana, hubiera almacenado todos los recortes de aquellos tempestuosos días de principios de verano.Seguramente, en la intimidad (o no tanto) de su celda en Josefstadt, Estíbaliz ha subrayado los artículos y ha ido apuntando, con la meticulosidad que todos le conocemos, cada una de las ofensas al objeto de que, quienes las cometieron, pasen por caja.
A la señora C. no sólo le molestaron de los medios de comunicación los insultos, sino también que se aireasen por los papeles su nombre completo y sus apellidos. En la trena, Estíbaliz ha encontrado la manera de ocupar sus días mientras espera que nazca su hijo (que se llamará Roland, si es niño, como su novio, que la visita regularmente) y, al mismo tiempo, parece haberle entrado una pasión por la discreción de la cual, por cierto, no participa su familia más cercana.
Y he aquí en donde, en este caso, aparece ese regustillo español que ha conseguido colar una cuña de morbo extra en la, por lo demás, sobria prensa vernácula.
En España, se ha convertido en una encantadora tradición que los reos de crímenes especialmente espantosos concedan entrevistas (pagadas, claro) a los medios de comunicación que deseen destacar en lo que se llama eufemísticamente “periodismo de investigación”.
Tales conversaciones suelen escenificarse utilizando el formato “exclusiva”.  El asesino, que responde normalmente al patrón “violador de niñas”, es presentado contra un fondo neutro, con el entrevistador en off. La entrevista suele ser grabada, al objeto de que el reo o sus asesores pueda dar su pláceme al resultado final. Aunque su coartada huela como una alcantarilla, el psicópata hará sentidas protestas de su inocencia y aún se permitirá ponerse borde si el entrevistador intenta sonsacarle algo que se salga del terreno pactado de antemano (ejemplos abundan).
Pues bien: la familia de Estíbaliz C., quizá para ayudarla económicamente, ha concedido una entrevista exclusiva al semanario austriaco News (una especie de Interviú local, pero sin chica de portada). “Ahora habla la familia”.
Posando abatidísimos para las fotografías, los allegados a Estíbaliz C. se confiesan totalmente sobrepasados por los acontecimientos (no es de extrañar) y, al objeto de convencer al mundo de que Estíbaliz es una víctima de una perversa conjura del destino, ofrecen a los lectores de la publicación imágenes de su archivo familiar que muestran a la española en su infancia y en todo el esplendor de su mocedad estudiantil.
El artículo termina con las declaraciones de Roland R., el padre del nieto del matrimonio barcelonés: “Sólo vivo por mi hijo”.