Ministerios de Propaganda


27 de Noviembre.- Un paso más. Los dos principales partidos se tiran a la cabeza sendos videos que se hacen circular por internet. Digo un paso más porque la sociedad española, cuya cabeza visible son los políticos, se está descomponiendo a ojos vista. O mejor, y más desesperanzador: se está realineando peligrosamente. A principios del verano hablaba yo en Segorbe, en el curso de una mesa redonda sobre “Nacionalismo y política” (peliagudo tema) de la “Tomatización” de la política nacional. Lancé allí la siguiente idea que los demás ponentes (en su mayoría más o menos afectos a algún partido nacionalista) dudaban si tomar en serio. Decía yo que, ante la incapacidad manifiesta de los políticos españoles para mejorar los problemas reales de la gente (léase: cómo llegar a fin de mes sin que te estrangule la hipoteca) los políticos habían optado por hacer ruido, echando gasolina en todos los fuegos. Cada uno por su lado, los de Mariano agitando el brazo incorrupto del terrorismo etarra, severo trauma nacional que siempre produce abundantes réditos electorales. Los otros, agitando la bandera del franquismo y su leyenda en blanco y negro. Y si uno sale en un medio afecto diciendo equis, el de enfrente saldrá en otro medio afecto (y no menos sordo que el anterior) diciendo y. Disputas promocionales dignas de un Dolce Vita. Sólo que el problema radica en que el DV lo están haciendo con el país, y las disputas son cada vez más enconadas y las tonterías cada vez más serias, y las macarradas de uno y otro lado más profundas. Las voces moderadas perecen en un contínuo gallinero que se parece cada vez más a un agit-prop que recuerda a tiempos anteriores de pólvora y sangre.
Me confirman esta impresión general dos visitantes españoles de mi amigo C.; hablamos de política con cansancio y, aparte de hacer bromas sobre lo agradable que es vivir en un país que no sabe que existe una persona que se llama Eduardo Zaplana, no dejamos de reconocer que en España las circunstancias se están volviendo especialmente peligrosas y que los políticos no cesan de caminar inconscientemente por el borde mismo del embudo.
Resulta curioso comprobar como se pueden trazar líneas paralelas entre los fenómenos a gran escala y las cosas que pasan en las vidas de gente que tengo cerca (por lo menos afectivamente). Desde que el día 11 de Marzo volaron unos cuantos trenes nada ha vuelto a ser lo mismo. Al principio, de una manera imperceptible, pero hoy es una realidad palpable. Una grieta se ha abierto y un clima propicio se ha cerrado. Y ciertamente da un poco de lástima. Estas últimas palabras están dirigidas a unas personas que espero que las entiendan y que intenten poner remedio. Si es que aún lo hay.
El que tenga oidos para oir, que oiga.
(Me he dado cuenta de que, salvando las distancias, me voy pareciendo cada vez más a Peñafiel)
Foto: Lucien Freud, Unusual people

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