Títulos de crédito de Falcon Crest

La vida en serie
18 de Marzo.- Leo en el blog de El Mundo “Asesino en Serie” un post delicioso sobre Falcon Crest y la gran época de los culebrones americanos de lujo. Acuden a mi mente, como en el tango, recuerdos de otros tiempos, en los que Angela Channing, Chu-li, y Lorenzo Lamas en bañador speedo marcapack, nos enseñaron que siendo bueno no se llega a ninguna parte, y siendo malo se aprecian mejor las virtudes del Cabernet helado.
Yo siempre fui más de Falcon Crest y de Dallas. Dinastía me parecía (y me sigue pareciendo) una horterada monumental. Tengo clavada en la memoria la voz española de Joan Collins, chirriante, plástica, como todas las voces malas de doblaje; y Linda Evans siempre me pareció una mujer insulsa que se merecía todo lo que le pasaba por boba y por trijte, más que trijte.
Pero en cambio, Falcon Crest y Dallas...No había color. Empezando por las cabeceras. Aquellas cabeceras ya eran, por sí mismas, declaraciones programáticas. Como diciendo: “Reinas, aquí nada de todo a un euro: si la prota se bebe una copa de champán, es del bueno, pasamos del garrafón”.


Lorenzo Lamas, el rey de las camas o a los ligones de discoteca también nos gusta dormir calentitos, reley.

La cabecera de Falcon Crest era aquella limusina que pasaba por el Golden Gate, hasta llegar a una propiedad que se intuía gigantesca. Últimos planos: una gran casa blanca estilo gótico californiano (por cierto, con un parecido al Motel de Psicosis) y un halcón, con su caperuza de cuero, subido en su percha. Y luego, eso: los Channing, los Gioberti, los Agretti. Todos enzarzados en una guerra sin cuartel por controlar la producción de vino en el valle de Tuscany.



La música de Dallas era un delirio de trompetas haciendo arpegios, bajos eléctricos, frases musicales lanzadas como confetti. El sueño de un compositor de country pasado de tripis. Apenas minuto y medio de intensidad en el que se prometían tramas llenas de fuerza, petróleo corriendo a chorros, dos hermanos, modernos Caín y Abel, luchando por el poder: Jota Erre (Larry Hagman) era el malo,mujeriego y despiadado;y Bobby, el bueno, al que también, como a Linda Evans, todo le pasaba por trijte.
Ahora que lo pienso, es curioso cómo los dos hermanos se definían por sus mujeres. La mujer de Bobby (Patrick Duffy) era Pamela (Victoria Principal): esa mujer que llevaba los riñones en el bolso porque no le cabían en su cinturita de avispa y que, con el tiempo, terminó anunciado Age Breiker (decíamos ayer). Y la mujer de Jota Erre era la simpar Sue Ellen, espejo de borrachas, modelo de alcohólicas con corazón de oro, que sufrió una transformación porque el público se encariñó con ella.
En las primeras temporadas, Sue Ellen secundaba todos los planes de su malvado esposo y se reía sin pudor de la soplagaitas de Pamela, pero conforme pasaban los episodios fueprogresando hacia la bondad. Luego, estaba la madre de Jota Erre, Ellie, que era Barbara Bel Geddes, una estupenda actriz de teatro que había acompañado a James Stewart en un romance improbable y asexual en Vértigo, de Alfred Hitchcock. Por cierto que, como Bel Geddes se quedaba viuda en el primer episodio (la muerte del marido desencadenaba las tramas por la lucha de poder en la Ewing Oil Company) andando el tiempo los guionistas le buscaron un novio que interpretó Howard Keel, el protéico leñador de “Siete Novias para Siete hermanos”.
Jota Erre también tenía una hermana del modelo “mis domingas llegan diez minutos antes que yo” que se llamaba Lucy y que interpretaba una actriz pequeñaja y pechugona llamada Charlene Tilton. Esta chica siempre se las apañaba para estar calentándole el reostato a algún vaquero, o para salir en bikini en la piscina de Southfork –el rancho en donde vivía la familia Ewing en tensa promiscuidad- en unas poses diseñadas para el calendario del taller de coches más infecto de Carabanchel. Digamos que era la versión Dallas del personaje de Lorenzo Lamas –el rey de las camas- en Falcon Crest.

8 comentarios:

Antonio dijo...

El papel de Barbara en Vértigo es de psicoanalista: más que novia mojigata es casi la madre frustrada de Jimmy.
En cuanto a Lorenzo Lamas, creo que tuvo la osadía incluso de cantar.

Marona dijo...

En Cataluña se hizo un culebrón que se llamaba "Nissaga de poder" que me recordaba muchísimo a Falcon Crest, a la catalana, eso sí :D:D:D
Hasta la música me lo recordaba. La he estado buscando pero no la he encontrado. Es que Falcon Crest caló hondo.
Un beso!

Luisru dijo...

Jo, qué recuerdos, yo era muy jóven cuando Falcon Crest, pero no me perdía ni uno. Así me he quedado.
Barbara Bel Geddes era el típico personaje de segunda mujer (que solía ser independiente e inteligente, más incluso que la prota)en las pelis de Hitch, al igual que Diane Baker en Marnie,Suzanne Pleshette en Los Pájaros o Joan Tetzel en El Proceso Paradine.

Paco Bernal dijo...

Hola a los tres! Gracias por vuestros comentarios.
a Antonio: Lorenzo no solo cantó sino que hizo luego unas series de acción que daban pavor. Ese hombre es incorregible. Y además tiene hijo actor también. Hay Lamas para rato!
a Marona: Ay ese Falcon Crest de Pan amb tomaquet! En los primeros tiempos de A3 también hicieron uno que se llamó oro verde, con el aceite.
a Luisru:a mí FC me encantaba también y me vi en Telemadrid todo Dallas. Es que era como las pringles, hacías pop y ya no había stop.

con Ka dijo...

Jo, pues Dallas fue la primera serie doblada al euskera que emitió ETB, todo un fenómeno televisivo...

Paco Bernal dijo...

Hola otra vez! a Luisru: es verdad que Bel Geddes era independiente e inteligente en Vértigo, y con un rollo raro con J.Stewart que yo creo que no estaba en el guión. En todo caso, una actriz totalmente atípica para Hitchcock y para el cine de esa época.
A Karmele: las autonómicas lo fagocitaban todo. Aquí tengo yo hasta Aló,Aló. Lo que me he reido yo con esa serie. Pero en eskara era rarilla...jajaja.

con Ka dijo...

Aló, Aló! en euskera era pa partirse, jaja! Imagínate, si el euskera ya suena seco de por sí, hablado por los alemanes era lo peor... :D

Parisina de bote dijo...

Jajajaja, por un momento creí que estaba leyendo www.viruete.com, me encantan esas críticas que haces, jaja.