Vamos, si es que, como dos gotas de agua (Enrique VIII y el actor Eric Bana)
Putiferio en la Corte (del Rey Enrique VIII)

18 de Abril.- Ayer, mientras estaba en el cine, me di cuenta de que quizá, el problema que tiene la industria cinematográfica española es el doblaje. Me explico: a lo largo de los años, los actores de doblaje han instalado en la mente del espectador una noción de naturalidad “más perfecta” que la realidad. Y así, cuando los españolitos nos enfrentamos a las voces naturales de los actores nacionales, nuestro inconsciente, acostumbrado a la melodiosa voz de Ramón Langa –el actor que tradicionalmente ha doblado en España a Bruce Willis, y que tiene un vozarrón de dos orejas y vuelta al ruedo- pues decimos: “es que los americanos lo hacen mejor, y las películas españolas son una cutrez”.
A este respecto, recuerdo la primera vez que yo escuché a Kevin Costner tal como habla en su vida cotidiana cuando va a comprar el pan. Tiene una voz de pito, nasal, insoportable. Por no hablar de la legendaria mala dicción de Humphrey Bogart, o de la voz de borracha de Margot Kidder –la novia de supermán- que comentaba yo una vez en este espacio.
Reflexionaba yo ayer sobre este asunto viendo una película que, a pesar de ser anglo-americana hasta los tuétanos, tiene todos los defectos (y alguno más) que suelen asociarse al cine español. Se trata de “La hermana de la reina” (supongo que en español habrán elegido también este título tan espantoso). Una peli que da el repaso número n a la vida de Ana Bolena, una de las mujeres de Enrique VIII, cuya historia fue inmortalizada también en otra película no muy buena, pero de excelente título, “Ana de los mil días”.
La situación histórica es de sobra conocida: Enrique VIII, casado con Catalina de Aragón (espléndida Ana Torrent, por cierto) no consigue engendrar más que hijas. Los nobles de la corte (especialmente uno muy malvado) deciden utilizar el mismo sistema que con el torito bravo, de El Fary, y cambiarle al torito –en este caso Enrique VIII- la vaca, a ver si la nueva matriz engendra varón. Le preparan una cita a ciegas con Ana Bolena, pero el rey se encapricha de su hermana, la casta, la santísima, la muy sumisa, Mary Bolena. Y ahí estalla el conflicto, porque Ana, al sentirse postergada, se vuelve loca y no para hasta conseguir el amor del rey (lo del amor es un eufemismo en este caso, por supuesto). De camino, Enrique VIII se inventa la iglesia anglicana para poder divorciarse de Catalina de Aragón (tampoco se explica mucho, porque a esta peli le interesa sobre todo el historial ginecológico de las hermanas Bolena).
Hasta ahí, bien. Pasemos a la chicha: “La hermana de la reina” es una película “de época” como se suele decir. Pues bien, haciendo honor a la acrisolada tradición teatral inglesa, todo el mundo va vestido de Cornejo –célebre sastrería teatral del centro de Madrid-; como hubiera dicho el vate Zorrilla “desde la altiva princesa a la que pesca en ruin barca”.
Y así se da la situación de que, no sólo Enrique VIII sale inmaculado hasta el ridículo (las chicas, Johanson y Portman, también salen monísimas de la muerte), sino que los pobres de pedir (pocos) que salen en el film salen también con la ropa de mendigar los domingos.
Por otra parte, argumentalmente, el enfoque de esta peli es enormemente machista. Groseramente machista. Enrique VIII que, durante su paso por este valle de lágrimas, debió de ser un tipo bastante desagradable, es aquí mostrado como un seductor de musculatura pétrea y bronceado californiano (Eric Bana) por el que las dos hermanas se tiran de las trenzas. Un galán al estilo de las novelas de Rosamunde Pilcher. Le faltan sólo las sienes plateadas. No sólo eso, sino que las dos hermanas son caracterizadas como los dos prototipos de mujer que han existido desde que la literatura ha sido un negocio controlado por hombres: a) La santa, representada por Mary, que traga con todo y no tiene más ambición que ser una criatura en la sombra y b)El pendón desorejado, representado por Ana Bolena, una criatura que por el poder pierde el oremus y que utiliza todas sus armas de mantis religiosa para cazar a los incautos. Y a la que, finalmente, el destino castiga por su iniquidad.
Por supuesto, Enrique VIII es incapaz de controlar el cacharrito que tiene entre las piernas (hay hombres así, es verdad también) y está indefenso ante los encantos de la mantis, lo cual le deja también en una posición bastante poco airosa.
Ante esta situación, Scarlett Johanson consigue hacer una santa que no es del todo tonta (lo cual, dado el guión, es un considerable mérito), Natalie Portman se entrega a todos los excesos de Aurora Bautista (famosa actriz española de los cuarenta del siglo pasado especializada en pasar de rosca cualquier epopeya histórica), Eric Bana hace de follarín de la pradera (como hubiera dicho mi amigo N.) y Ana Torrent de española dignísima (el doblaje alemán era divertidísimo, por cierto).
La única que se salva es Kirstin Scott Thomas, una señora que, en la vida real, debe tener mucho sentido del humor.
Le tuvo que hacer falta para interpretar según qué escenas de esta peli.

3 comentarios:

m. dijo...

Nop. En España se llama "Las hermanas Bolena". A mí me parece que España tiene una cantera de dobladores espectacular. Me gusta ver las películas en versión original cuando tengo el cuerpo para ello (para practicar y acostumbrar el oído) pero los doblajes de aquí suelen ser muy buenos, aunque también los he visto muy malos (cuando actores españoles se doblan a ellos mismos). Hay veces que el doblaje salva una mala interpretación y al revés: hay veces que el doblaje destroza un personaje (Sophie de "Él código Da Vinci). Aunque tampoco me pongo en plan "en España somos unos mierdas y unos incultos por ver las películas dobladas". Ya sé que queda muy bien decir eso de: "Uyyyy, pues mucho mejor en versión original,¿eh? Sí, sí. Porque vamos, nada que ver, nada que ver. Parece que veas dos pelis totalmente distintas". Ni tanto, ni tan calvo. ¿Que en Europa las ven en V.O? Pues me parece perfecto. Aquí, no. No he visto "Las hermanas Bolena" aunque una amiga aficionada a estas historias me ha hablado maravillas de ella.

Paco Bernal dijo...

Hola! Efectivamente, el doblaje español es muy bueno (hasta los ochenta era genial, ahora es sólo pasable). Yo no digo lo contrario. Pero las voces, como son tan buenas, impiden que la gente entienda que la supuesta naturalidad de los actores de doblaje es la más artificial del mundo. La gente, sencillamente, no habla como Constantino Romero. En cuanto a la discusión del doblaje. Por ejemplo, yo vi Belle Epoque doblada al alemán, y Miriam Díaz Aroca salía notablemente beneficiada. A mí, personalmente, me gusta ver las pelis en VO (porque no tengo más güevos, generalmente). Aunque por ejemplo, he visto "Los Soprano" en la versión española (tuve la suerte de encontrarlo doblado) y ahora, cuando lo veo en inglés...No sé, no es igual. Ciertamente, la voz de un personaje te condiciona muchísimo (a mí por lo menos).
En Europa, la gente ve las pelis dobladas a su idioma, generalmente. Salvo en casos extremos como los países nórdicos en los que el doblaje es marginal (así hablan todos el inglés que hablan). Sólo doblan a Disney.
Y de las hermanas Bolena...Bueno, no añado nada que no haya dicho ya.
saludines,

Parisina de bote dijo...

Oye, pues en lo de los años 80 no estoy muy de acuerdo, ¿eh? Recuerdo películas setenteras y ochenteras con un doblaje horroroso, con esa manía (que aún guardan) de doblar a los niños con una mujer que pone voz de pito...Por no hablar del Resplandor, el peor doblaje que he oído en mi vida. Siendo licenciada en Traducción e Interpretación no puedo evitar sentir culpabilidad al reconocer que me gustan las películas dobladas. Las dobladas al español y al francés, ya que extrañamente suenan igual en los dos idiomas. Yo, si veo una película con el mero fin de entretenerme, lo que quiero es concentrarme en la historia, el acento o la forma de hablar de los personajes me importa bastante poco. Ahora bien, cuando lo hago con la intención de ampliar mis conocimientos, es obvio que me decanto por la versión original. Pero no deja de repatearme la gente que reniega del doblaje para parecer más intelectual y luego jamás en su vida han visto una peli en VOS...
Saludos