La fuente de Cibeles ayer
El peligro blanco

10 de Enero.- Ayer me estuve echando unas risas con los informativos de las cadenas españolas que veo vía satélite. Particularmente el de Telemadrid fue divertidísimo. Esas conexiones tipo “Armaggedon” en la que se veía a la presidenta regional, Esperanza Aguirre (sobrina, por cierto, del poeta Gil de Biedma) presidiendo un consejo de emergencia como si un grupo de marcianos cabreados hubieran decidido liquidar el planeta Tierra. O esas imágenes del ejército barriendo la nieve de las pistas del aeropuerto de Barajas. O esos locutores embufandados hasta las cejas diciendo, como quien anuncia que al mundo le quedan unas horas que, en algunos puntos, había hasta ¡20 centímetros de nieve! Qué emoción, coleguita, qué canguis. Esos planos de termómetros marcando las polares temperaturas de dos grados bajo cero y la combinación alfabética “ola de frío siberiano” repetida un número n de veces . Una de dos, o el cambio climático ha sido tan drástico en los últimos años que se nos había olvidado lo es que la nieve (que yo no digo que sea poca, pero comparada con la de centroeuropa es un chubasco) o bien la nevada ha pillado a todo el mundo en las ropas interiores más vergonzosas.
En fin: aquí en Austria, hace demasiado frío para que nieve ( en este momento, mientras escribo, hay cuatro grados bajo cero).En cualquier caso, esta nevada que ha caido en la zona centro de la Península Ibérica me ha dado la idea para un post sobre lo que podríamos llamar el folklore invernal.
En términos generales, podría decirse que la gran verdad es: “No hay frío severo, sólo gente mal abrigada”.
Y lo que vale para los seres humanos vale también para los coches. En Austria, llegando octubre, todos los dueños de automóviles cogen sus coches, los llevan al taller y les ponen los neumáticos de invierno. Más que nada porque si te das una piña, se demuestra que ha sido a causa de la nieve, y llevabas las ruedas de verano, el seguro dice que sorry que te sory y no te paga un euro de lo que te corresponde (y añaden: por irresponsable).
También en Austria, cuando nieva, florecen por toda la ciudad los letreros de “Cuidado! Dachlawine”. O sea: cuidado con la nieve que cae de los tejados. Porque si, desde treinta metros de altura te cae una mole de tres o cuatro kilos de nieve (sí, de esa nieve tan inocente, y tan blandita) te pueden hacer un cristo en la cabeza o, en casos severos, inclusive enviarte a jugar a las cartas con el Petrus (nombre familiar con el que los vieneses de toda la vida conocen a San Pedro).
Tampoco se echa sal por las calles cuando nieva, porque es corrosiva, sino ceniza (no me pregunten mis lectores de qué) y en muchas esquinas, particularmente del centro, hay durante todo el año unos depósitos de metal en los que se guardan (precisamente para estas ocasiones) unos cuantos kilos de gravilla que, al mezclarse con la nieve, también la derrite.
Las aceras tampoco son de mármol o de piedra pulida, como en Madrid (el servicio de urgencias recogió a mucha gente que se había roto algo por resbalones) sino que son de cemento. No son tan bonitas, pero en invierno son muchísimo más seguras.
Yo pongo este post con ánimo desinteresado, por si acaso alguien se quiere tomar nota para evitar otra “Operación Armaggedon”.

PS: Quiero dar la bienvenida a las últimas incorporaciones de la lista de seguidores que sigue creciendo para mi contento. Loles, desde Valencia; Javier Sáenz, un riojano que tiene un blog muy interesante (residente en Alemania) y sorprendente vecina, de quien sólo sé que tiene un gato muy bonito.

6 comentarios:

amelche dijo...

Las aceras son iguales en Irlanda, también sirven para no resbalarse cuando llueve. Y el asfalto es diferente del de aquí, no sé qué le echan, pero las ruedas se agarran más cuando llueve. Y las rayas de las carreteras se pintan de una forma que no se borran como aquí y se ponen unos reflectores que cuando vas de noche parece una pista de un aeropuerto, no como aquí que no se ve una m... y te pegas la piña, claro.

En fin, que habría mucho que decir. A ver si la inteligencia se hereda y la sobrina de Gil de Biedma se pone las pilas. Pero que no se ponga a escribir poemas, por Dios. No quiero ni pensarlo...

JOAKO dijo...

Yo no veo nunca telemadrid ¡no quiero divertirme tanto!
Está claro que los informativos españoles disfrutan con estos "absurdos temas", la nevada ha sido más fuerte de lo normal, pero nieva todos los años, y hay que asumir el coste del operativo necesario versus el número de veces del evento, por una vez y sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con la opinión de "la Espe"

m. dijo...

Bueno, es algo de lo que llevo "quejándome" hace ya muchos años: de lo insoportables que se ponen los medios españoles con el clima y el tiempo. En verano se pasan semanas machacando constantemente con la noticia de que "hace mucho calor" (y enseñan el termómetro de Sevilla a más de 40ºC, ponen imágenes de gente en manga corta con botellas de agua en la mano, entrevistan a la abuela que le compra un helado al nieto porque "no se puede aguantar el calor", etc, etc, etc). En iniverno, todo lo contrario. Dan la brasa todos los días con el frío polar, los termómetros bajo mínimos, la gente que saca los abrigos, el sol que no sale, sacan a la reportera en un pueblo del pirineo con la nariz roja y las manos cortadas por el frío, etc, etc, etc. Como dijo un presentador de mi tierra, más que informativos parecen programas de "llama y gana" en los que el juego consiste en adivinar dónde está la noticia. Porque, que yo sepa, sí: en invierno hace frío y, en verano, hace calor. La noticia sería que en pleno agosto tuviéramos el tiempo que hemos tenido estos días. Y la Aguirre tiene razón: ¿cuántas veces pasa esto en España? ¿Compensa tener los recursos necesarios?

Arantza dijo...

Paco, con la poquita autoridad que me otorga escribirte desde una ciudad en la que hoy hace 19 bajo cero (no hay que desanimarse, anuncian -13º como máxima ;-), te diré que recuerdes cuando llegaste de novato a Austria: cuando a mí me da la temtación de reírme al leer las noticias de estos días, me recuerdo a mí misma cuando salí a la calle el primer día, a 22 bajo cero, y se me congelaron los calcetines de algodón (y casi un par de dedos de los pies). Por aquel entonces, nadie me había explicado que el algodón no es la fibra ideal en un país nórdico, porque tarda mucho en secarse, y cuando sales de un sitio caliente a la calle te arriesgas a congelarte. Y no es una metáfora. Me acuerdo de cómo mi compañero tuvo que enseñarme a abrigarme para este invierno, porque yo no tenía ni idea. Y la verdad es que he pasado más frío en los inviernos españoles que aquí (lo que hace el saber, y el equiparse adecuadamente). Vamos, que tu post me ha parecido muy familiar, porque mis amigos quebequeses, acostumbrados a hacer el cambio invernal de neumáticos, flipan cuando les hablo de cadenas (en las calles montrealesas no se usa ceniza, se usa gravilla). En fin, que hay que recordar que por las Iberias estas temperaturas son una excepción , pero que si la cosa se repite cada vez más a menudo, tendrán que empezar a aprender de los vecinos del norte. Un saludo.

Paco Bernal dijo...

Hola a todos:
Muchas gracias por vuestros comentarios.
A Amelche: también es cierto que aquí, por el norte (sorry, el centro), cuando hace más calor del normal el asfalto, literalmente, se reblandece. O sea, que everywhere they boil beans :-) En cualquier caso, yo creo que la cosa ha sido un tema de falta de previsión.
A Joako: estoy completamente de acuerdo contigo. Lo que ha sucedido es como si decidiéramos cerrar los parques de bomberos porque, total ¿Cuántos incendios como el del Edificio Windsor hay al año? Si es que Esperanza ha veces dice cosas sensatas la mujer.
A m. Bueno, yo he hecho coñas sobre el tema, pero la verdad es que lo que pasó en Madrid era noticia porque fue, por lo visto, un pasote (para lo que es Madrid: ver blog de mi madre) y porque, sobre todo, la gente no está preparada para estas cosas. En cuanto a lo de Aguirre, a la anterior respuesta me remito.
A Arantza: !Ay amiga! Si yo te contara. Mi frase favorita cuando yo llegué aquí (un invierno casi canadiense, el de 2005-2006)era "Cuando dejas de sentir el culo, es el punto sin retorno". Yo también aprendí que los vaqueros son el peor equipaje para el invierno, porque se ponen tiesos y eso no hay quien lo caliente; lo mejor es la pana, como los abuelos. Y también aprendí que el calor tiene dos puntos de fuga: la cabeza y los pies. Quien tiene calientes la testa y los pinreles, se lo pone más difícil al frío. En fin, que es verdad, que cuando has aprendido es fácil hacer coñas. Pero hasta que uno aprende...En fin, saludetes y abrígate mujer. Aquí estamos, en comparación, a temperaturas tropicales: ahora, a seis bajo cero.
Saludos a todos

con Ka dijo...

Hola Paco, he leído este texto y me he acordado de tu post.

Saludos desde el caluroso Laufen (3º y subiendo)
:)