Pasatiempos para un domingo de invierno
11 de Enero.- El árbol de navidad ha ido a parar hoy al lugar que el organismo competente ha dispuesto en la esquina de mi calle, las bolas y los frágiles adornos de cristal duermen ya en sus cajas esperando el año que viene y en la calle, hace un frío de esos que el refrán dice que hace cuando el grajo vuela bajo. Así que hay que buscarse otros entretenimientos. Por ejemplo, el que encabeza en las líneas.
Una de las ventajas de haber sido un niño raro es que nada de lo que cuentes puede ya sorprender. Pues bien: cuando yo era chico me encantaba jugar a las restauraciones de cuadros. Mi hermano y yo teníamos un trozo de tabla grande (de esa madera que, la gente con paciencia, convierte en las cosas más inverosímiles haciendo formas con la segueta). En ella habíamos pintado lo que quería ser un cuadro antiguo, y nos dedicábamos a maltratarlo para luego volver a repintarlo.
Ya de mayor, me aficioné (o sea, "me enseñé") a restaurar fotografías antiguas con el Photoshop y con el Corel y, la verdad, me lo tomo como un entretenimiento bastante serio. Investigo los colores, evalúo los daños y procuro dejar la foto lo más cercana posible a lo que fue el original (nunca se puede del todo). La imagen que encabeza estas líneas es una comparativa entre la foto original, que mi padre ha llegado en la cartera durante muchos años y así está la pobre, y uno de los estadios intermedios, casi al final, en el que quedan por añadir los detalles "finos" que harán que, si hay suerte, el observador final no se dé cuenta de que he tenido que eliminar algunas cosas y sustituir otras porque no había forma de salvarlas de la foto original.
Con tonterías como esta, puedo pasarme las horas muertas y no me importa que afuera nieve o caigan chuzos de punta.
Mientras lo hago, escucho un CD de Max Raabe, por ejemplo, un cabaretista alemán muy simpático y con mucho sentido del humor del que, quizá, hable algún domingo de estos...

7 comentarios:

cleira dijo...

Sí, con el tiempecito que estamos teniendo aquí en Europa es bueno tener ciertos entretenimientos y ese es uno como otro cualquiera.

Por cierto al cantante ese del video lo ví el ano pasado justamente en Viena visitando un museo. Es tan estirado y cursi al natural, como aparece en sus actuaciones.

María dijo...

Uhh!! De gente rara está el mundo lleno. Que se lo digan a mi hermana a la que le encantaba hacer balances. A mi marido al que le da por hacer cuadros con metales oxidados recogidos del suelo.
Y menos mal, que la gente normal es muy pero que muy aburrida.
Saludos

Marona dijo...

Jo, ¡qué arte! yo soy malísima retocando fotos, no tengo nada de paciencia. En cambio, me lo paso genial deshaciendo madejas de lana o desatando nudos, más rarezas para la colección :D:D:D:D
¡Besos!

Paco Bernal dijo...

Hola:
Bienvenidas Cleira y María, y gracias por vuestros comentarios.
A Cleira: el tío tiene unos puntos de payaso serio que a mí me hacen reir. Yo le descubrí porque cantaba en la banda sonora de "El hombre deseado" (Der bewegte Mann)con Til Schweiger, y me moría de risa cuando lo de "Kein Schwein ruft mich aaaaaan, keine Sau interesiert sich für mich". Hace falta tener mucho sentido del humor para cantar eso todo serio. En youtube hay una versión de "Ups I did it again" de Britney Spears que te mueres de risa. Por cierto, Qué te pareció Viena?
A Maria: Oye, eso de los balances que se lo mire, eh? jajajaja. Yo siempre he admirado muchísimo a la gente que sabe contabilidad bien, porque creo que es un trabajo artesanal precioso. Lo de los cuadros, estoy seguro de que también mola mucho. Y sí, chica: la gente normal es un coñazo.
A Mar: !Para haber sabido lo de las madejas de lana! Ayer quité el árbol y me pasé más de media hora desenredando las puñeteras luces y sí: al final se siente mucha paz, pero por medio...!Mi reino por unos alicates! jajaja. Saludos, guapa.
Cuidaros mucho las tres.

cleira dijo...

A viena voy todos los anos desde hace ya 5...pués que me encanta pasearla y admirarla y después comer en el Plachuta el cocido vienes y terminar con una Sachertorte en Demel mi café favorito aunque muy turistil, lo sé.
Este ano ví la exposición de Van Goht, una maravilla aunque tuve que esperar una hora de cola en el frio y tuve tortas y empujones para verla. En fin... una delicia volver siempre a esa ciudad.

JOAKO dijo...

Mira aquí, este soy yo
http://joako67blog.blogspot.com/2008/02/un-poco-de-mi-mismo.html

Paco Bernal dijo...

Pero Joako! La foto es buenísima. Además, creo que tenemos una cosa en común. Mi hermano dice de mí que (a la edad en que nos debieron hacer la foto) yo nunca he tenido mirada de niño. Supongo que quiere decir que las miradas de los niños suelen ser más ligeras. La tuya en esa foto dice muchas cosas.
Un abrazo, compañero