Sus enanos toman hormona del crecimiento

Dominic Heinzl en una foto promocional (fuente: www.viennaonline.at)

7 de Marzo.- Probablemente Dominic (Megaperraca) Heinzel sea uno del los personajes que más tirria despierten dentro del mundillo periodístico austriaco.


Su historial de pleitos ha sido largo pero vamos a hacer un resumen para aquellos que no tengan ganas de consultar los archivos de este blog. La primera sonada que tuvo Dominik fue con Garz Kezsler. Este señor es el organizador del Lifeball o Baile por la Vida. Evento dizque caritativo en el que, cada año cuando llega la calor, se recogen donativos para luchar contra el SIDA. En aquel momento, Heinzel trabajaba en la ATV. En esa casa conducía un programa que es, hasta ahora y gracias a San Tubo de Imagen, el único exponente de la telebasura austriaca. Kezsler, sin soltar el chihuahua que le acompaña a todas partes, amenazó con vetar a las cámaras de ATV si Dominc Heinzl no hacía propósito de enmienda, se lavaba la boca con jabón lagarto y trataban el baile como lo que es a juicio de Kezsler: un evento finolis de la muerte en el que se lucha por un noble fin. Aquí tuvo que terciar el director de ATV y Kezsler se tuvo que tragar el sapo de que Heinzl le entrevistara. Pero como arrieritos somos, la herida quedó ahí.

El segundo contencioso, lo tuvo Heinzl con nuestro amigo Alfons Haider (recuerden mis lectores que Haider es el más rendido admirador de Desiree...Bueno, eso: la organizadora del Baile de la Ópera). Estando aún en la ATV, siendo líder de audiencia en su franja, nuestro amigo Dominic se dejó decir que, si a él le encomendasen la retransmisión del Opernball, lo haría mucho mejor que Haider y, lo que es más importante, por menos dinero. Como Dios nos castiga dándonos lo que le pedimos, poco tiempo más tarde Dominic tuvo ocasión de demostrar su valía. Baste decir que este año no le han dejado volver a demostrarla. Haider, en todo caso, se debió apuntar en su libreta personal las palabras de Heinzl. Durante aquella memorable noche de febrero del año pasado, el pobre Dominic también se ganó otro amiguito, cuando hizo bromas de dudosísimo gusto a cuenta de la oronda figura del vicecanciller y ministro de Economía austriaco, Herr Joseph Pröll. Otra mancha en el historial.

Aparte de estos, que han sido públicos, es muy probable que Domic Heinzl haya tenido otros encontronazos privados. Tropezones cuya existencia se deduce de la curiosa manía que han adquirido algunas personas de pinchar con agujas largas un muñeco con su efigie. Dominic uno de cuyos fuertes, como ya van viendo mis lectores, no es estarse callado, debió de dejar escocida a mucha gente en la ATV. Y la venganza, ya se sabe, es un plato que se come frío (y más si te lo ponen tan fácil).

Durante el último baile de la Ópera, nuestro amigo Heinzl, en un momento muerto, largó con un conocido sobre lo desastrosa que estaba siendo la retransmisión de la ORF. Se despachó a gusto sin darse cuenta de que una cámara de la ATV le estaba grabando a dos pasos y captando todos los sabrosos detalles de la conversación. Una charla que, al día siguiente y con subtítulos, por si había sordos en la sala, fue emitida y comentada en tono jocoserio por la misma presentadora que no era capaz de decir Rubbacuori.

La ORF se ha tenido que tragar la humillación doblada, claro. Aunque han comentado que su estilo no es “emitir conversaciones privadas”.

Pero los problemas no han hecho más que empezar para el pobre Dominic. Hoy, a toda plana, el Heute –periódico gratuito de gran circulación- publicaba que Heinzl tendrá que pasarse cuatro meses sin sentarse al volante de su lujoso Porsche. El pasado Enero, la policía le pilló conduciendo con una tasa de alcoholemia de 1,54. Eso en Austria implica que te quitan el carnet, que te ponen una multa que puede llegar a ser de hasta 4400 eurazos y que tienes la obligación de asistir a sesiones de psicoterapia en las que te intentan convencer de que beber al volante no sólo es malo para tu cartera.