Emma Thompson y Anthony Hopkins en "Lo que queda del día"
Extras

9 de Junio.- Aprovecho esta entrada para decir que he actualizado el espacio de flickr. Ha sido un momento muy agradable. Mirando de estos últimos años, he vuelto a estar en lugares que había olvidado y he vuelto a ver caras que se habían sumergido en esa profundidad de la memoria en donde viven los días que no dejan ninguna historia particular.
Debido a lo desapacible del tiempo y a otras cuestiones que no tienen importancia para la materia que trato, me he pasado el fin de semana en casa, en gran parte delante de la tele, viendo DVDs.
Quizá más tarde hable de las películas que he visto, pero de lo que sí me gustaría hablar es de algo que a determinada gente, le hace mucha gracia. Otra rareza mía más, dicen. Y esta rareza es que, de las películas que me compro en DVD, lo que más me gusta ver son los extras.
Me encanta su aspecto de producto fabricado y promocional, me apasiona ver cómo los actores describen invariablemente su colaboración con el director como una experiencia transcendental, religiosa casi.
Llego al paroxismo cuando el director dice cosas como:

-Necesitaba contar esta historia ....- ¡Ay, esa necesidad de los directores! O bien:

-Fulanita estuvo ahí desde el primer momento, ni pude ni quise imaginarme a otra actriz en ese papel.

Me encocora y me fascina ver las escenas eliminadas o los diseños de producción. No puedo, eso sí, con las galerías fotográficas, que siempre paso, y que me parecen una manera muy astrosa de drogarme. Porque, lo reconozco: para mí, esos reportajes tontos, tan parecidos, si bien se mira, a las teletiendas, son una droga para mí.
Normalmente, suelen ser muy buenos en las películas que tienen más de diez años. Los fabricantes tienen que esforzarse en compensar la vejez del material con algún valor añadido. Y el paraíso está en las ediciones dobles, como la que tengo de El Mago de Oz o de Ben-Hur, con esos documentales en los que se saquea a voluntad el material que duerme en la panza de ballena de los viejos, grandes estudios, como la Metro-Goldwin-Mayer, cuyo archivo compró Ted Turner, el ex-marido de Jane Fonda.
Fue él el que puso a la venta los fondos de la Metro y nos dio, a los necrófagos degustadores de cine rancio, la posibilidad de ver y escuchar lo que nadie había visto de aquellas películas que eran una apuesta decidida por un mundo artificial y azucarado, lujoso hasta extremos que sólo la avaricia de un comerciante de guantes puerta a puerta (ese había sido uno de los primeros empleos de Louis B. Mayer) podía imaginar.
Me gustan mucho también los extras de las películas de Hitchcock, o los de Steven Spielberg. Sobre todo de sus últimas películas, tan complejas. Y me quedo siempre con ganas de que me explique cómo se hizo tal o cual secuencia de Munich, o de La Guerra de los Mundos (esa película que, bajo la apariencia de ser un film de entretenimiento, esconde tantos significados ocultos). Me gusta el Spielberg negro, adulto. El Spielberg que lanza su mirada oscura sobre el mundo, una vez olvidada la inocencia de ET o la necesidad de movimiento de los viejos Indianas.
Suelo ver los extras antes de las películas –sobre todo si estoy solo, en compañía me da más palo- porque me ayudan a saborearlas mejor. Y, a veces (sí, lo confieso) me hago sesiones enteras sólo de extras. Somníferos seguros como una etapa de montaña del Tour de Francia. Trozos de realidad que te hacen pensar que el mundo, todavía, conserva cierto orden.

3 comentarios:

Marona dijo...

Pues ya somos dos raros. Me encanta ver los extras de las pelis, supongo que es por eso que no me molan nada las versiones pirateadas que vienen sin nada.
Besos y un abrazo gordote, gordote.

m. dijo...

Pues no creas que es tan raro. A mí me encantan también. Las entrevistas con los actores, directores, productores, "cómo se hizo", cómo son los personajes (lo enfoqué así y asá, porque es un personaje torturado y agorafóbico que bla, bla, bla). Genial. Por no hablar de ver la película con los comentarios del director/productor/guionista/lo-que-sea ON. Las galerías también las paso. No puedo con ellas. Lo mismo con los CD's de música; me encanta cuando llevan la parte de "Cómo se grabó" y todo eso.

Paco Bernal dijo...

Hola!
Gracias a las dos por vuestros comentarios.
a mar: curiosamente, aquí yo he observado que no hay apenas piratería. Ultimamente, quizá un poquillo más, pero la gente no le compra a los chinos. A mí me encantan las pelis originales, e ir y volver, y mirar y analizar.
a m. estos extras lo bueno que tienen es que suelen ser en un 60% todo mentira. O sea, que es para vender la peli. Son como teletiendas. Pero, a veces, hay cosas que están bien.
Saludines.